Saúl García
[Lunes, 26 de marzo de 2012]
![]() |
Nadie se esperaba tanta gente en la manifestación de Lanzarote. Tampoco en la de Fuerteventura. Un éxito, que refrenda el propio Soria con sus palabras de desprecio. ¿Por qué preocuparse por un fracaso? La Delegación del Gobierno contó 9.000, la Policía Local 22.000 y algunos periodistas calculamos 25.000. Las cuentas de la Delegación las desconozco. Las de la Policía Local salen, explicadas por un agente, tras multiplicar 916 metros por un ancho de ocho (que es el ancho de la calzada) por tres personas por metro cuadrado.
Las nuestras parten de la base, coordinada por teléfono con un periodista en la cabeza y otro en la cola de la protesta, de que cuando la cabeza estaba en la rotonda del Cabildo nuevo, la cola estaba en el Club Náutico. Calculamos un kilómetro entre ambos puntos, una anchura de diez metros (había gente que iba por la acera) y 2,5 personas por metro cuadrado. Total: 25.000.
Resumen de la prensa nacional. El sólo hecho de que los diarios nacionales recojan la protesta da cuenta de su éxito.
El Mundo dice: “Cientos de personas protestan contra las prospecciones petrolíferas en Canarias”. Insisto. Si fueran sólo cientos ni se hubiera cubierto la noticia, aunque el titular no miente. Fueron cientos, aproximadamente, en Lanzarote unos 250 cientos.
ABC dice: “Pinchazo de las manifestaciones contra las prospecciones”, aunque reconoce que en Lanzarote hubo una multitud. ¿Pinchazo con multitud? Aprovecha también para hablar del gasto de dinero público en la manifestación, el mismo argumento de Soria, de que la gente acude porque está manipulada o porque le dan un bocadillo. Es curiosa la democracia: todos los partidos coinciden en que cuando se vota, se hace en libertad. Ahora bien, si te manifiestas, estás manipulado. ¿Están defendiendo que la opinión en democracia deba ser secreta?
El País dice: “El 'no' al petróleo saca a miles de personas a las calles de Canarias”, y acompaña la noticia con un reportaje que, en general, es bastante favorable a las prospecciones. No hay que olvidar el editorial del domingo pasado calificando a Repsol YPF como víctima del Gobierno argentino. Habrá que llamar a Amnistía Internacional.
Volviendo al reportaje, está firmado por el mismo periodista que escribió en ese mismo periódico el polémico reportaje sobre los hoteles ilegales. Entonces no gustó, daba mala imagen y se acusó de estar ‘encargado' por Carlos Espino. Ahora que favorece la cobertura y que aparecen declaraciones de Pedro San Ginés, ¿ya estamos a favor de la libertad de prensa y nos olvidaos de la imagen?
redaccion@diariodelanzarote.com
COMPARTE Y COMENTA