Saúl García
[Jueves, 19 de enero de 2012]
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Reunión de alcaldes y Cabildo para abordar el incremento de la jornada laboral. |
El Gobierno de España decide incrementar en 2,5 horas semanales la jornada laboral del personal público. Será para producir más, pero dudo mucho de la eficacia de la medida. La productividad, y más la de los funcionarios, no creo que esté directamente relacionada con el número de horas que pasen en su puesto de trabajo, sino más bien con factores que tienen que ver con la organización. Claro, que para arreglar eso, los que mandan tienen que echarle más imaginación y, sobre todo, trabajar más.
Se había logrado llegar a una jornada laboral de 35 horas. Un avance en los derechos laborales. Un privilegio, supongo que pensará el PP. La presidenta insular, Astrid Pérez lo dice claro: “El empleado publico, por lo general, y con conocimiento de causa, tiene una serie de privilegios laborales que no tienen los trabajadores de empresas privadas, y como consecuencia de estos privilegios deberían observar determinadas conductas que se podría excusar en un trabajador de una empresa privada”.
El Cabildo y los siete ayuntamientos de la Isla se reunieron, no se sabe a propuesta de quién, para llevar a efecto ese decreto y decidieron, sin encomendarse a nadie, que los trabajadores de estas ocho instituciones trabajarán 2,5 horas los jueves por la tarde. Se les olvidó hablar primero con los trabajadores, que son los que van a llevar a cabo la medida. Parece ser que la negociación, en tiempos de crisis, está mal vista. Es mejor la imposición, y al que se queje, se le dice que es un vago y un desagradecido porque tiene trabajo cuando hay cinco millones de parados.
Se supone que los ocho que se reunieron tenían sus razones para aplicar esta medida y no otra. Si lo que quieren es facilitar al administrado el acceso a la Administración, fantástico. Nada les impedía abrir por la tarde algunos servicios cuando la jornada era de 35 horas. Hace tiempo que la Administración debería abrir alguna tarde. Por otro lado, puede ser que la medida sea más cara que la presunta productividad que pretende generar. Por otro, hay departamentos que no están de cara la público y no tiene sentido que trabajen por la tarde. Otro más: ¿por qué deben abrir todos los ayuntamientos el jueves y no cada uno la tarde que elija? Por último, tan claro no lo tenían cuando ya dos ayuntamientos se han desmarcado, y ya verán como lo hace el resto.
Más bien, parece que se trata, de intentar dar ejemplo, de aparentar esfuerzo y sacrificio. De castigar, en definitiva, a unos “privilegiados”. Sigamos por esa senda, pero no nos extrañemos después de sus consecuencias. Nos hemos cargado la autoridad y el prestigio de los maestros, el de los médicos, la independencia de la policía cuando nos interesa, sentamos jueces en el banquillo, castigamos a los funcionarios, pero también, por otro lado, despreciamos a los políticos, a los sindicatos, y por supuesto, a los periodistas. No teman. Cuando la ola populista nos ahogue no faltarán salvadores que nos ofrezcan una tabla.
redaccion@diariodelanzarote.com
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