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Felipe de la Cruz

 

 

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Miscelánea (6)
Saúl García

 

 

 

 

 

 

EL PASEO

 

El ocaso del sol de otoño

 

Saúl García

[Jueves, 12 de enero de 2012]

 

 

 

Hay que reconocer que, a pesar de no haber conseguido la licencia del Ayuntamiento ni la autorización del Gobierno para su actividad, los responsables de la residencia de ancianos de Tías, al menos se preocuparon de buscarle un nombre que no está nada mal para este tipo de centros: El sol de otoño.

No todo lo legal es bueno ni todo lo ilegal es malo, obviamente, pero en este tipo de casos, la adecuación a la norma es una de las pocas garantías de que las cosas se pueden estar haciendo bien. ¿Funcionarían mejor las cosas sin ningún tipo de regulación? Una cosa sí está clara: no habría irregularidades.

El reportaje es muy sensacionalista pero ha provocado una reacción, algo cada vez más difícil. ¿Es legítimo sobrepasar las buenas prácticas periodísticas para denunciar una injusticia o evitar que se siga produciendo? No debería serlo. ¿La reacción en la sociedad y en las instituciones hubiera sido la misma si se hubiera tratado de una denuncia rigurosa, contrastada y serena? No.

¿La proliferación del periodismo amarillo, la simplificación de los mensajes y las noticias, la banalización de la comunicación pública, es sólo responsabilidad de los medios de comunicación, las empresas editoras y los periodistas? Pregúntense los lectores/receptores si prefieren la razón o la emoción, si optan por un titular claro o por cien líneas que hay que leer, entender y formarse una opinión, y si quieren una imagen impactante o respeto por quien sale en ella. ¿Premia el público a los medios menos sensacionalistas? No.

Pocas críticas se han escuchado hacia Mercedes Milá y Cuatro. Ninguna por parte de responsables públicos. No las pido, pero sorprende, porque no ha habido una sola noticia en esta Isla que, partiendo de un medio local, haya tenido trascendencia y haya afectado, por lo tanto, a alguna institución o empresa, que no haya recibido no ya críticas, sino directamente descalificaciones, desviando la atención hacia el mensajero. Se comportan los poderes públicos como los niños en el patio del colegio, que gritan mucho hasta que llega uno más grande. Tampoco se ha oído poner el grito en el cielo por la mala imagen que se da al exterior. Qué raro.

En el vídeo se denuncian malos tratos y malas prácticas, pero la mayoría de los familiares de los afectados defiende la actuación del centro y no es porque no les importen sus familiares. Está claro que la realidad de esa residencia y del trato a nuestros ancianos es más complicada de lo que dicen unas imágenes. Una realidad que necesitaría de un debate más serio, tranquilo y sereno. Es decir, un debate que no se va a dar en esta sociedad que se mueve entre la víscera y el bolsillo y viceversa.

La sensación que le queda a uno de todo esto es de pena. Sin lecciones morales, sin culpabilizar a nadie, entendiendo que la vida que nos hemos creado prima otros aspectos por encima de los humanos, asumiendo que la vida (y la muerte) conlleva muchas miserias, da mucha pena que una persona acabe sus días fuera de su casa y viviendo de esa manera. Mientras la muerte siga siendo un tabú, estaremos obligados a vivir aunque sea a costa de nosotros mismos.

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

 

 

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