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EL PASEO

 

Lanzarote contra el mundo: reflexiones provisionales

 

Saúl García

[Lunes, 14 de marzo de 2011]

 

 

 

 

Pedro de Armas y Cándido Reguera/Archivo.

 

•  Lo que parece una costumbre inamovible en Lanzarote no lo parece en otros lugares. Independientemente de si el gobierno se conforma por el PP, el PSOE u otras fuerzas, si se gobierna con mayoría, en minoría o en pacto, no se libera a todos los concejales del grupo de gobierno. Lo que parece obvio, es decir, que las liberaciones se produzcan por las necesidades reales del Ayuntamiento y su capacidad de gasto, en Lanzarote no lo es. La costumbre, aceptada y ya no discutida ni por partidos políticos ni por los ciudadanos es la siguiente: se libera a todos aquellos integrantes de un grupo de gobierno, excepto que no les interese por cualquier motivo personal.

•  En este sentido, la sociedad parece que ha aceptado el chantaje de unos cargos públicos que teóricamente se presentan a unas elecciones de forma voluntaria y como servicio público. Sin embargo, son de dominio más o menos público las exigencias de unos y otros para liberarse con la amenaza de no apoyar al grupo de gobierno o de promover una moción de censura. No recuerdo declaraciones de alcaldes o presidentes de partidos censurando abiertamente este tipo de comportamientos. Son los propios partidos los que tienen que eliminar de sus listas a este tipo de gente.

•  El alcalde de Arrecife defiende que para su modelo de gestión necesita dotarse de su equipo, que cesará cuando cese él como alcalde. De acuerdo. Ahora bien, si necesita a los asesores para gestionar en el ayuntamiento, ¿por qué no los presenta a las elecciones en los primeros puestos en lugar de a los concejales?

•  Los cargos de confianza o asesores en otros lugares tienen, por lo general, un destino muy claro. En muchos ayuntamientos esta figura se usa para los secretarios de los grupos y en otros, como en Torrrelavega, son gerentes de consorcios públicos, o en Llodio, donde el único que hay es un jefe de seguridad ciudadana. Es decir, personas con un perfil muy determinado. En Lanzarote, los méritos que se requieren para ser asesor en un ayuntamiento suelen ser los de haberse quedado a punto de salir elegido concejal. Y resulta que se puede ser asesor de cultura, de residuos, de policía local o de servicios sociales sin tener ningún tipo de especialización en estas áreas.

•  No sólo es criticable la liberación de concejales del grupo de gobierno, sino también de la oposición. En Arrecife hay cuatro concejales del PSOE liberados. No me explico cómo, con cuatro personas dedicadas todo el día a la ciudad, no ponen en jaque al grupo de gobierno, esté quien esté. Con personas activas y batalladoras, que recorran las calles, hablen con los vecinos, hagan denuncias y analicen todos los documentos que se firman en el Ayuntamiento, la oposición sería un quebradero de cabeza para cualquier alcalde. Recuerden a Pedro Hernández, de Alternativa Ciudadana, en el Cabildo, y no estaba liberado.

•  Si capitales castellanas, como Segovia o Ávila, funcionan con seis u ocho cargos públicos liberados y apenas sin asesores, ¿cómo es posible que pueblos como Tías, Teguise o San Bartolomé, con un tercio de la población, necesiten los mismos o más liberados? ¿Cómo es posible que Haría sólo tenga un liberado y medio menos que Segovia y que los concejales norteños cobren más que los de la ciudad del acueducto? ¿Cómo es posible que Arrecife tenga el doble?

•  Empecemos de cero a parir de mayo. Si no es por decencia, que sea por obligación por la crisis. Todos los políticos, sin excepción, alaban a los voluntarios de las oenegés, que trabajan sin esperar nada a cambio. No hay nada ni nadie que les impida imitarles.

 

 

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