Vídeo: De la Cruz. |
Al final se han culminado las obras de los corrales de Soo, que fueron adjudicadas el año pasado a construcciones Torres, que no pudo concluir los trabajos. De esta manera se dará respuesta a la demanda vecinal planteada desde hace dos décadas de que se saquen las cabras del pueblo.
Los corrales, levantados en la Montaña de Mosta, tienen capacidad para 3.000 cabezas de ganado y se extiende en una parcela de 12.000 metros cuadrados, de los cuales hay 4.000 construidos.
La obra contó con una inversión de 600.000 euros, comenzó a construirse en mayo 2011 y debido a distintos problemas con la empresa adjudicataria inicial se ha retrasado el final de obra hasta este lunes, en la que el Ayuntamiento ha recibido las naves.
El proyecto, según fuentes municipales, “se ha realizado buscando la comodidad y funcionalidad del sector ganadero” y “se ha tenido que llevar la cometida de agua y luz, así como instalar un transformador eléctrico, entre otras intervenciones”.
Ahora el Ayuntamiento de Teguise tendrá que establecer “las condiciones” en las que los ganaderos podrán hacer uso de los corrales “y el canon que deberán abonar”, según explicó el alcalde, Oswaldo Betancort.
Se espera que “en enero 2013 comiencen a trasladarse las cabras a los nuevos corrales”. Según el Ayuntamiento, “en el pueblo de Soo hay cinco grandes ganaderías”, de las cuales una ya salió del área urbana “y las otras cuatro tienen espacio en los nuevos corrales”. “Una vez se muden finalizará un problema de más de 20 años”, destacó el Ayuntamiento.
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Dos décadas de perjuicios
Manuel Pérez tiene, con su hijo, unas 600 cabras. Los corrales le parece que “están bien”, aunque apuntó una serie de “problemillas” como la ausencia de una rampa para que las cabras accedan a la sala de ordeño, techar la cocina y el baño y compartimentar el espacio interior para los animales. “Estamos contentos en general”, dijo.
Para José Ramón Martín, “ esto es un lujo, como ir a un hotel de cinco estrellas”. Destacó que desde 1991 llevan intentando sacar los animales del núcleo de Soo. Dijo que tenía 170 animales y que él mismo lleva “padeciendo” en sus “propias carnes” los perjuicios de que convivan personas y cabras en el pueblo.
Martín aseguró que han sido los pequeños ganados “y no los grandes” los que “más han perjudicado” al pueblo y, aunque dudó de que se terminen quitando todos los animales del interior de Soo, destacó la labor del Ayuntamiento. “Los ganaderos también tenemos que poner de nuestra parte”, subrayó.
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