Análisis

Los troncos del Telamón...
Jazz Sandoval

 

 

Viñeta

Mancha marrón
Felipe de la Cruz

 

 

Salpreso.com

Santa Claus y la crisis
Valdi

 

 

 

 

 

 

 

ANÁLISIS

Los troncos del Telamón: diciembre de 2010

El 31 de octubre de 1981 el carguero griego Telamón encalló en aguas del Puerto del Arrecife. Al NE del abrigo del dique de Los Mármoles. Procedía de Abidjan y San Pedro, Costa de Marfil, con destino a Tesalónica, Grecia. Portaba en sus bodegas un valioso cargamento de troncos de nobles maderas africanas de excepcional dureza y calidad.

Jazz Sandoval
[Miércoles, 15 de diciembre de 2010] [07.00]

Las dificultades metereológicas que acompañaron su última travesía y, presumiblemente, algún desplazamiento imprevisto de la pesada carga, se concretaron en una importante vía de agua que la tripulación no pudo atajar de forma efectiva con los medios a bordo. Parece ser que el capitán del Telamón tomó la decisión de poner rumbo a Lanzarote buscando auxilio y refugio en Los Mármoles o en Puerto Naos o, en su defecto, para tener la opción de embarrancar su barco en alguna costa de sotavento que pudiera alcanzar en la isla. Así ocurrió.

En un alarde de destreza marinera y contra todo pronóstico, capitán y tripulación pusieron a salvo y razonable buen recaudo vidas, buque y cargamento consignado. El auxilio prestado por las gentes de Lanzarote a una tripulación extenuada cierra el ciclo épico de estas notas. A partir de aquí la tragicomedia.

Comandancia, investigación, aseguradoras, banderas, consignatarios, armadores, valedores, bancos, abogados, dictámenes y contradictámenes, jueces, peritos, cantamañanas, ingenieros... bla, bla, bla y más bla… Resultado final: los armadores, Telamon Maritime y Managed Armour Shipping abandonaron definitivamente barco y carga a su mejor suerte.

El que fue bautizado en 1954 con el pomposo nombre de Temple Hall se convirtió en el herrumbroso hijo del rey de Egina. El que fuera orgulloso argonauta quedó reducido a pecio que vela casi entero, sujeto al saqueo hasta del último tornillo. Así, poco a poco, la esencia de mula de mar se ha ido transformando en simple y vistosa chatarra fotografiada una y mil y una veces por turistas, aprendices y fotógrafos de todo pelo y condición. Mientras tanto la marea lo devora lentamente y sin remisión.

¿Y qué fue de los troncos del Telamón?

El Telamón sufrió algún intento, tan tibio como decepcionante, de reparación y puesta a flote, pero en el proceso la carga fue bajada a tierra. Los troncos permanecieron un tiempo, dicen que breve, en forma más o menos desordenada, en las inmediaciones del puerto de Los Mármoles. Cuando el abandono, quizás algo antes, ya se hizo evidente, acaeció algo sorprendente y de mágica apariencia. Paulatinamente los troncos del Telamón fueron apareciendo desperdigados por diferentes solares de la ciudad de Arrecife e incluso aparecieron algunos, como si hubieran sido teletransportados por la nave Entreprise, en descampados alejados de la ciudad y del entorno portuario.

Con certeza no sé lo que pasó, pero a mí me huele que una pequeña marea de carpinteros, maestros de obra, artistas en ciernes, bricomaniacos, contratistas, recicladores, iluminados, escultores, porsiacasos, poetas y brujas, colgados y otros elementos difíciles de concretar se dedicaron a ir dejando por solares y esquinas aquellos enormes troncos, que no habían podido usar, con el mismo entusiasmo con el que habían buscado un furgón con pluma para hacerse con tan valioso material. La extrema dureza de aquellas maderas y la carencia de un aserradero en Lanzarote hicieron imposible un aprovechamiento racional de aquel pedacito de selva africana que llegó a Lanzarote empujado por la tormenta y el destino.

No crean que no hubo quien le puso ingenio y caradura: me acuerdo de un artista, un escultor alemán, que, con motivo de un intercambio cultural lanzo-germano, ante la imposibilidad de tallar y cortar de forma coherente aquella madera, casi piedra, con las herramientas a su disposición, optó por pillar el tronco más grande disponible y colocarlo erecto, cual pétreo pene, en la rotonda de acceso a Playa Honda. Algún tiempo después fue retirado. De Arte Contemporáneo y caraduras hablamos otro día.

No puedo dejar de mencionar dos cosas.

Una. También hubo movimientos de troncos que podríamos denominar institucionales, tan extravagantes y sorprendentes como los que he citado anteriormente, ¡o más!, pues, en casi todos los casos conocidos, los troncos objeto de movimiento también terminaron abandonados en solares. Un grito agrio y permanentemente visible a la estupidez humana. Tan humana.

Y dos. Un centro educativo, la Escuela de Arte Pancho Lasso, especialmente los departamentos de Ebanistería y Volumen, consiguió aprovechar una pequeña parte de aquella riqueza en sus procesos de formación. Otro punto positivo de la Escuela de Arte en su fecunda relación con la comunidad. Y la Consejería de Educación cogiendo grillos. Así nos va.

Pues bien, igual que la magia espolvoreó los troncos del Telamón por el municipio de Arrecife, la magia los retiró, en sentido casi literal, de la noche a la mañana. En más de una ocasión he escuchado una pregunta similar a esta: ¿dónde fueron a parar los troncos del Telamón? Como respuesta sólo había escuchado rumores y vaguedades. Curiosidad de asadero y barra de bar. Hasta que los vi.

Si usted ha leído hasta aquí, sepa que su esfuerzo no se verá recompensado por una respuesta hoy. No. Hoy lo que le ofrezco es una invitación amable a participar en un juego, un acicate para su espíritu de lector curioso. Una adivinanza.

Adivinanza: ¿Dónde están los troncos del Telamón que aparecen en la fotografía?

Apueste con los amigos. Investigue. Pregunte. ¡Diviértase!

En un par de días la solución.

 

 

 

Compartir en Facebook

 

 

 

[Condiciones de uso ] |

volver | subir | imprimir