La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) Canarias ha señalado este martes que entre 200 y 300 personas se han visto afectadas en las Islas por adquirir productos “engañosos”, que comercializan la mayoría de entidades financieras y algunas cajas de ahorro.
Según afirmó el delegado de Ausbanc en Canarias, Jerónimo Barrera, hasta la Asociación han llegado más de cincuenta casos de todas las Islas, pues este producto “se ha colocado indiscriminadamente a las familias y a las pequeñas y medianas empresas (pymes)”.
Barrera hizo estas manifestaciones en una rueda de prensa, en la que estuvo acompañado por el abogado de servicios jurídicos de Ausbanc, Miguel Velázquez, y la asesora financiera de la asociación, Rosi Suárez, y en la que dio a conocer la primera sentencia condenatoria contra Bankinter, que se produjo en el País Vasco, por comercializar “ilegalmente” el producto ‘Clip Bankinter'. La entidad bancaria ha de abonar 31.475 euros a su cliente, más los intereses legales.
Este producto, según explicaron, supuestamente aseguraba al cliente la fluctuación en el mercado de los tipos de cambio de la moneda, pero la realidad puso de manifiesto que el producto sólo generaba perjuicios y que cuando llegó el momento de la cancelación, Bankinter cargó en la cuenta del cliente la cantidad de 31.475 euros, sin que se le avisara y explicara de donde surgía la liquidación.
Los representantes de Ausbanc aclararon que la sentencia incide en la “defectuosa información” a la hora de comercializar el producto y en la “oscuridad del contrato”, sobre todo en las cláusulas en las que se puede imputar responsabilidad al cliente, que no están redactadas para ser comprendidas por la mayoría de los usuarios. Además, añade en que se trata de un producto impropio de una pequeña empresa o de particulares.
Asimismo, en la sentencia se indica que no se explican los riesgos que asume el cliente al contratarlo ni las fórmulas que la entidad emplea en las liquidaciones, ni que la cancelación final tenga un coste para el cliente.
Jerónimo Barrera precisó que este producto al igual que otros que se denominan ‘permutas financieras de intercambio de tipo de interés, swap, etcétera, están generando una gran “alarma social”, debido a que han sido ofertados como seguros y altamente beneficiosos y sin riesgo, cuando en realidad no se ajustan al perfil del cliente, son de alto riesgo y perjudiciales, ya que son productos de inversión de carácter especulativo.
En ese sentido, incidió en que muchas empresas y familias han sufrido en “sus propias carnes” esos contratos que por la vertiginosa caída de los tipos de interés solo les producen perjuicios por las liquidaciones que generan y que ascienden a cifras desmesuradas que ni las familias ni las empresas pueden afrontar.
Al igual que Barrera, Rosi Suárez, expuso que el perfil del que adquiere este producto no es el de un experto sino de un particular que contrata una hipoteca o el de una persona que tiene una pyme. “La entidad financiera le vende el producto: si el interés está alto el banco paga al cliente, pero si están bajos los tipos de interés se los paga el cliente a la entidad bancaria”, dijo, al tiempo que criticó que los bancos no expliquen cómo funciona la permuta financiera o swap, “sino que hablan de un seguro con un techo hacia esa posible oscilación de tipos de interés”.
Por eso, Suárez, afirmó que cuando el cliente se acerca a Ausbanc se siente “engañado” por el banco, ya que desde el momento en que ha suscrito el producto está “sentenciado”. De hecho, aseguró que hay clientes de Ausbanc que incluso ganando dinero han tenido que cancelar el producto, “pero la cancelación no es una penalización como cualquier producto financiero de un 5 por ciento o de un 20 por ciento, sino que va mucho más allá y van desde 12.000 a 200.000 euros”.
Jerónimo Barrera añadió que estas actividades pueden tener un carácter “presuntamente delictivo”, ya que la banca se intenta lucrar vendiendo un producto mediante engaño. “Han vendido gato por liebre y se aprovecha a sabiendas de que el tipo de interés era obvio que iba a bajar”, sostuvo.
Asimismo, subrayó que no sólo Bankinter vende este tipo de productos de una forma “desleal inhumana para lucrarse a costa del desconocimiento de la gente”, sino casi toda la banca: BBVA, Banco Santander, Banco Popular y algunas cajas de ahorros.
El abogado de los servicios jurídicos de Ausbanc, Miguel Velázquez, dejó claro que los afectados tienen que pagar liquidaciones y penalizaciones por la cancelación anticipada del producto. “El cliente no quiere saber nada, pero la entidad no le impide la cancelación pero le cobra penalizaciones que no están recogidas en un contrato con cláusulas oscuras y redactado en términos no comprensibles para los ciudadanos”, concluyó.
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