Acaba de dar el salto del Ayuntamiento de San Bartolomé a la gerencia del Consejo Regulador, pero Javier Betancort ya tiene claro cuál es uno de los puntos débiles del sector vitivinícola de Lanzarote: de los 12 millones de botellas que se consumen al año, sólo 1,5 se producen en la Isla. Por ello apuesta por la promoción constante y por hacer que en los millones de turistas que visitan Lanzarote cale la cultura del vino.
- Después de varios años en la política activa decide usted dar un giro y apostar profesionalmente por el sector del vino. ¿Qué balance hace de su paso por la política? ¿Cuál ha sido el mejor y el peor momento?
- El balance es muy positivo. La política me ha dado mucho. Ha sido una etapa muy dinámica en mi vida que ha copado desde el 2003 hasta ahora, en 2009. Yo no recuerdo ningún momento malo. Recuerdo todos los momentos interesantes y la verdad es que he aprendido muchísimo. Me ha abierto muchos campos. Ha sido una etapa importante. Ahora comienzo otra a nivel profesional, si cabe mucho más interesante, con un amplio sentido de la responsabilidad y muy ilusionado, evidentemente.
- El del vino es un sector complicado: si hay poca uva es malo y si hay mucha uva tampoco parece que sea bueno. ¿En qué cifras de producción anual se debería mover Lanzarote para que el mercado funcionase de manera óptima?
"Hay que buscar líneas de una mayor promoción, difusión y concienciación"
|
- En Lanzarote se descorchan al año 12 millones de botellas y el sector bodeguero produce dos millones. Por tanto la producción insular tiene cabida más que suficiente con respecto a la demanda que hay en Lanzarote. Pero de esos dos millones de botellas solo se consumen 1,5 entre Lanzarote y un poco que sale fuera de la Isla. Algo falla. Si realmente toda la producción se consumiese no estaríamos hablando de si sobra o falta uva. Lo que está claro es que actualmente, con los niveles en los que nos movemos, hay que buscar líneas de una mayor promoción, difusión, y concienciación a todos los niveles de que no solamente tenemos un producto de calidad que tiene unos números cuantitativos, sino que cualitativamente el sector del vino es importante.
- ¿En qué aspectos habría entonces que incidir?
- Detrás de una botella de vino no solamente está la uva y el propio vino sino también está el paisaje, el entorno, la parte medioambiental, tan importante. Buena parte de esos 2,5 millones de turistas que llegan a Lanzarote no solamente vienen por sol y playa sino también por el paisaje, que lo conforma en gran medida el campo. No olvidemos que el 70 por ciento de la superficie cultivada en Lanzarote es de viñedo. Esto es un valor añadido sobre lo que puede ofertar turísticamente esta Isla.
- ¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrentan en estos momentos bodegueros y viticultores? ¿Trabajan ambos sectores en la misma línea o existen recelos?
"Entre el viticultor y el bodeguero hay una relación de simbiosis clara"
|
- No existe ningún tipo de recelo. Es evidente que cada uno tiene sus líneas de trabajo pero son ampliamente conscientes, tanto el viticultor como el bodeguero, de que se necesitan mutuamente. Es una relación de simbiosis clara . Lo que le interesa al viticultor es que cuanto más vino se consuma, cuanto más vino se venda, mucho mejor porque tiene salida el producto propio de la tierra, el que hace el viticultor. Al bodeguero lo que le interesa es que no se quede ningún kilo en la parra porque sabe que si el viticultor se cansa, con todos los esfuerzos, hace que esa parra ya no se siga manteniendo con el perjuicio que ello conlleva.
- Durante la campaña al Consejo Regulador, los viticultores reclamaron que el precio de venta de la uva se conociera con meses de antelación. ¿Es posible hacerlo en Lanzarote?
- El Consejo Regulador lleva 16 años en funcionamiento y sus funciones iniciales eran la certificación de la garantía de calidad y del origen de la uva de Lanzarote, junto con la promoción del vino. Esa certificación de calidad y de origen de la uva ya la hace directamente el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, dependiente de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias. Y actualmente, su función es la de promoción, difusión y representación del sector del vino. Las fuerzas que intervienen dentro entre viticultores y bodegueros evidentemente van en función del mercado. El sector bodeguero es muy consciente y no solamente mira por el mercado sino que mira por el viticultor y mira por el campo. Por eso mismo nunca tratará de pisar o de faltar esa relación de respeto y simbiosis: sabe que si el viticultor sale perjudicado el sector en general sale perjudicado. Y el viticultor también sabe que si ese producto no tiene salida, evidentemente a la larga todo esto no va a tener salida. Está claro que lo ideal sería saber el precio antes pero desde el Consejo Regulador lo que buscamos es una línea de promoción, de difusión clara con el paso del tiempo.
- Las principales bodegas de Lanzarote se han quejado de las dificultades que sufren para ampliar sus instalaciones por las restricciones del planeamiento territorial. ¿Qué esperan de las administraciones?
"Tenemos muchas esperanzas puestas en la revisión del Plan Insular"
|
- Está claro que el sector del vino tiene una serie de problemas desde hace muchos años. Hay unos tres millones de litros en bodegas. Hay un excedente importante de litros y, además, las bodegas no pueden llenar mucho más porque su capacidad está prácticamente llena. Hay unas trabas administrativas por donde están enclavadas muchas de esas bodegas en paisajes protegidos. Y lo que han solicitado tradicionalmente es que se permita la ampliación de las mismas. Tenemos muchas esperanzas puestas en la revisión del Plan Insular de Ordenación del Territorio que se está acometiendo actualmente. Entiendo que el Cabildo insular y el Consejo Regulador mucho tenemos que decir sobre eso. También está el Plan Especial de La Geria y ya se ha aprobado el Consorcio para la protección y defensa de La Geria. Tampoco hay que olvidar que el pasado 12 de mayo se publicó la Ley de medidas urgentes, aprobada a finales del mes de abril, y estamos en contacto junto con la Cámara de Comercio para estudiar en que va a afectar al sector agrario y fundamentalmente al sector bodeguero.
- ¿Se puede compatibilizar la conservación de un paisaje único como La Geria con la rentabilidad económica?
- Sí, perfectamente, pero siempre que tengamos claro que no podemos basarnos sólo en la rentabilidad económica, sólo en el precio, sólo en ese tipo de parámetros. Hay que globalizarlo. Si tenemos un producto de calidad, que lo tenemos, debemos de combinarlo con el paisaje, el medio ambiente, y la concienciación desde todas las instituciones públicas y privadas de que detrás de una botella de vino hay sudor y sangre por parte del viticultor, que hace amplios esfuerzos para que el campo se mantenga. Hay que mantener no solamente la tradición sino también ese modelo que queremos para Lanzarote de oferta complementaria al turismo que ofrece un salto de calidad frente a otros destinos turísticos.
- Hace unos años, desde el Cabido se impulsó un proyecto para mejorar la comercialización del vino de Lanzarote, con presencia en centros comerciales, ¿no da la impresión de que esos esfuerzos se han diluido?
"Se ha venido actuando en la promoción y difusión a oleadas"
|
- Tradicionalmente se ha venido actuando en el tema de la promoción y difusión un poco a oleadas. Fundamentalmente en función de si había o no excedente ese año. 2005 y 2006 fueron años de una alta producción y de una concienciación entre el Consejo Regulador y el Cabildo de Lanzarote para realizar campañas de promoción. La labor que yo quiero desempeñar junto con el resto del Pleno del Consejo, es la de una promoción, y una difusión, y una concienciación, mucho más constante y a más largo plazo. Lo que no vamos a hacer es en momentos puntuales desarrollar una promoción porque queda diluida a lo largo del tiempo. Ése es uno de los retos principales. Implicar a todos los agentes en una difusión constate y mantenerla a lo largo del tiempo. Esperamos retomar esos acuerdos, que las instituciones se involucren. No sólo las públicas, los sectores hoteleros y de la restauración tienen mucho que decir.
- Lanzarote tiene, a priori, grandes posibilidades por los alrededor de dos millones de turistas que visitan cada año la Isla. ¿Qué estrategia tiene el Consejo Regulador para mejorar la comercialización en Lanzarote?
- El enoturismo, las rutas vitivinícolas, es una de las grandes demandas del Consejo Regulador. Sabemos que se está trabajando en eso. Hay instituciones implicadas como son el Cabildo y los ayuntamientos –se ha creado el Consorcio para la protección y defensa de La Geria-. Ese enoturismo que llegaría a Lanzarote puede hacer que diversifiquemos la oferta y ampliemos el número de turistas. Tenemos un paisaje tan característico que nos puede ayudar mucho, con las bodegas enclavadas en él y, además, preocupadas por mejorar su imagen. Tenemos todos los cimientos para que ese tipo de turismo cuaje en Lanzarote. Desde el Consejo vamos a tratar de luchar para que eso sea así.
- ¿Y en cuanto a las exportaciones?
"Por la vía de los precios es mucho más difícil abrir mercados"
|
- Cada bodega está intentando abrir mercados. Ya hay dos bodegas que están dentro del plan internacional de promoción exterior a través de las cámaras españolas de comercio, pero todo producto local necesita una base local fuerte para a partir de ahí saltar fronteras. Si hacemos una campaña de promoción y difusión constante, en la que nos involucremos todos desde la propia Isla, es evidente que va a haber un incremento importante de las ventas hacia fuera a través de los turistas antes que las propias bodegas tengan que abrir mercados en otros sitios, que es más complicado. Por la vía de los precios es mucho más difícil abrir mercados.
|
redaccion@diariodelanzarote.com
[Condiciones de uso | | ]
