“Sólo salgo para comprar comida cuando se agota”

Tres estudiantes canarios en México permanecen encerrados en la casa que comparten por precaución

Monterrey es la capital del estado mexicano de Nuevo León, allí todavía no se ha constatado ninguna muerte oficial por la gripe humana del virus porcino, que desde el viernes, y con su epicentro en México, prepara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una pandemia, como confirmó en la ciudad suiza de Ginebra, dado que ya existen 79 casos confirmados a nivel mundial, dos de ellos en España.

ACN
[Miércoles, 29 de abril de 2009] [07.00]

Alejandro Cambre, Beatriz Henríquez y Martín Díaz, son tres estudiantes canarios que se han visto sorprendidos en Monterrey durante un intercambio universitario y por ello permanecen encerrados en el piso que comparten, como medida de precaución, “sólo salimos para comprar comida cuando se agota y utilizo la mascarilla”, reveló Cambre.

Pese a la medida, Cambre confesó que no está asustado porque la ciudad de Monterrey, “por ahora, está a salvo”, aunque no se fía. El estudiante dijo que cree que la información oficial que aparece en los medios de comunicación del país centroamericano es “sesgada” y sospecha que el Gobierno mexicano está “ocultando información”. “En la calle hay rumores, y me entero de lo que ocurre más por mi familia y por internet que por las noticias oficiales”, añadió Henríquez.

Por eso, los tres estudiantes, fieles al ‘más vale prevenir que curar', utilizan la casa como bunker y siguen las medidas de seguridad que recomiendan usar la mascarilla cuando se sale a la calle y no dar ni besos ni saludos con las manos, que se tienen que limpiar más a menudo. Además, tampoco salen a comer a sitios públicos y detalló Henríquez que la compra la realizan por la noche, “porque es más seguro, te encuentras a menos gente”.

Los tres lo prefieren así, aunque insistieron que están “tranquilos”. En este sentido, la estudiante de ingeniería recordó que Monterrey se sitúa a 12 horas en carretera de la capital México Distrito Federal, “que es la zona más afectada”.

Cambres, Henríquez y Díaz coincidieron en que los “sustos” se los dan desde España y que ahora hablan más con sus padres, “todos los días”, concretó Henríquez, que como el resto de sus compañeros no piensa volver a Canarias, “por ahora”, porque, según Cambre, “viajar es más arriesgado. Es más seguro quedarse aquí”.

Y allí, en Monterrey, seguirán encerrados en casa hasta que se agote la comida o hasta que se vuelva abrir la Universidad dentro de una semana y media. Mientras, aclaró Díaz, jugarán al ping-pong en una mesa improvisada en el salón, utilizarán el ordenador y realizarán los deberes que los profesores les mandan por internet.

 

 

 

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