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Son “tiempos de crisis”. Lo anuncian políticos, periodistas y hasta los programas del corazón. La desaceleración económica ocupa portadas y titulares, y empieza a arraigarse en las preocupaciones cotidianas de muchos ciudadanos.
En Canarias, el paro aumenta a marchas forzadas desde hace ya unos meses, situando a la comunidad autónoma a la cabeza en el descenso de la tasa de ocupación a nivel nacional. En el primer trimestre de 2008, las islas cuentan con 31.000 ocupados menos respecto al trimestre anterior, según datos de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística.
Dentro del territorio canario, Lanzarote y Fuerteventura son las islas que más están sintiendo los efectos de la recesión en el empleo, según indica la consejería de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias. Si en enero los demandantes de empleo no llegaban a los 8.500 en la isla de Lanzarote, en abril este grupo roza casi los 10.000 desempleados.
El descenso de los puestos de trabajo empieza a notarse en los municipios de la Isla de los Volcanes. Son varios los Ayuntamientos que confirman que, de un tiempo a esta parte, han aumentado las solicitudes de ayuda en el área de Asuntos Sociales. Familias que empiezan a ver como los gastos rutinarios, como la factura del agua, la luz, el alquiler o la hipoteca, superan sus ingresos y ponen en peligro la economía doméstica.
“Desde hace aproximadamente dos semanas, hemos notado un considerable aumento en la demanda de servicios sociales, especialmente en Playa Honda”, explica Concepción Álvarez, concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de San Bartolomé. Este municipio tiene uno de los índices más altos de paro en Lanzarote, concretamente 1.166 desempleados durante el primer trimestre de 2008. Desde el Ayuntamiento, las trabajadoras sociales conciertan entrevistas con los solicitantes, con objeto de estudiar cada caso de forma particular, establecer un baremo de la situación económica y, si se estima oportuno, ofrecer asesoramiento jurídico, psicológico y/o ayudas económicas.
En el caso de Arrecife, estas cuantías pueden ir desde los 90 euros hasta los 1000 euros, dependiendo del grado de necesidad del demandante. El municipio también está empezando a sentir los efectos del aumento de la tasa de desempleo, que supera los 5.300 parados (de una población total que apenas supera los 55.000 habitantes). En un solo día, pueden acudir a las dependencias de Servicios Sociales hasta 70 personas. “Principalmente es gente que ha estado trabajando y que, de repente, se ha quedado en el paro y tiene que hacer frente a una serie de gastos”, señala la concejal del área, Emilia Perdomo. Por eso, además de soluciones económicas, desde el Ayuntamiento se intenta reinsertar a estas personas en el mercado laboral, a través de empresas de trabajo temporal o firma de convenios con empresarios.
Desde el Cabildo de Lanzarote, se está estudiando reforzar las partidas destinadas a los Ayuntamientos para prestaciones de emergencia. “Somos conscientes del aumento de solicitudes en los municipios y vamos a revisar los convenios para que puedan prestar estos servicios de manera más holgada”, indica Joaquín Caraballo, consejero de Asuntos Sociales del Cabildo. De los 55.000 euros destinados hasta ahora para este fin, la Primera Corporación espera alcanzar los 80.000. El consejero ha asegurado que se reunirá próximamente con los siete concejales de los ayuntamientos de la Isla para valorar la situación y coordinar los esfuerzos.
En el caso de Yaiza, la situación es diferente. Al margen de los convenios cuatrianuales establecidos con el Cabildo, el Ayuntamiento no está recibiendo subvenciones de terceras administraciones públicas por “no estar al día en la Seguridad Social”, según han denunciado fuentes de Servicios Sociales. Por tanto, el presupuesto disponible para hacer frente a estas solicitudes de ayuda por parte de los ciudadanos, es menor que el resto de los municipios.
Aunque la “crisis” se está dejando notar a nivel general, el colectivo de inmigrantes es uno de los más afectados. Muchos de ellos dejaron sus países de origen para buscar el pan de cada día y para enviar dinero a sus familias. Ahora, están anclados en una situación que no les deja progresar ni volver a su país de origen por falta de recursos económicos. “Suele ser el colectivo más vulnerable, ya que muchas veces, como llevan poco tiempo residiendo en España, no pueden acceder a ayudas estatales o de la Comunidad Autónoma”, explica una de las técnicos del Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Yaiza.
Desde el colectivo “Uruguayos en Lanzarote”, su presidente, José Morales, analiza la situación. “He conocido a gente que está pasando por una situación crítica que tratan de paliar con un plato de comida al día”, apunta Morales. “La situación de las personas que vienen de otros países es más sensible: mientras las familias originarias de Lanzarote tienen un respaldo familiar, estas personas no tienen a nadie y tratan de buscar soluciones en otros lugares, acudiendo a ongs o servicios sociales”.
Después de un tiempo trabajando en España y de atisbar la situación económica que se está generando, muchos inmigrantes se plantean volver a sus países de origen. Pero no siempre es fácil. En primer lugar hay que contar con los recursos económicos necesarios para comprar un billete y empezar de cero en otro país. Además, en muchos casos se ha llevado a cabo una reagrupación familiar y una integración de las familias que dificulta la “vuelta atrás”.
“Muchas familias tienen a sus hijos que han nacido aquí y ya tienen cierta edad”, explica José Morales. “Volver al país de origen significa producirles una quiebra, estos cambios pueden ser traumáticos”. El representante de “Uruguayos en Lanzarote” hace hincapié en los matrimonios mixtos, y en el deseo de muchos inmigrantes que desean desarrollar en Lanzarote su proyecto de vida: “Yo personalmente lucharía por seguir aquí, porque ya estoy integrado, y quiero que mi hija y mis descendientes tengan un futuro mejor en una sociedad más justa”.
En cualquier caso, países como Ecuador o Uruguay están implantando programas de retorno para apoyar a los emigrantes que desean regresar. El estado español también ha promovido acciones para ayudar a tramitar la vuelta a aquellas personas que cumplan una serie de requisitos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la migración interna. Durante las últimas décadas, el auge del turismo y la construcción ha propiciado movimientos de trabajadores desde la Península hasta Canarias. Ahora, estos sectores han caído en picado, y muchas personas, tanto peninsulares como extranjeras, se ven obligadas a abandonar islas como Lanzarote o Fuerteventura para integrarse en otras ocupaciones y en otras comunidades dentro del país. De los 10.000 desempleados registrados en Lanzarote en el mes de abril, más de 1.700 proceden del sector de la construcción, 2.700 de la hostelería y 1.923 de servicios inmobiliarios.
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