
El director general de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, Vicente Dorta Antequera, manifestó este miércoles que Canarias tiene alrededor de 1.700 empresas exportadoras y que de estas, tan sólo el 18 por ciento mantienen con regularidad su actividad mientras que el conjunto del territorio nacional este porcentaje se eleva al 50 por ciento.
Estas manifestaciones fueron realizadas en el marco del seminario ‘Los 50 documentos más importantes en el Comercio Exterior', que contó además con la presencia del delegado territorial del ICEX en Santa Cruz de Tenerife, José Luis Sanz, y la técnico de la Sociedad Canaria de Fomento Económico (Proexca), Carmen Sosa.
Vicente Dorta señaló que en momentos de desaceleración económica como el actual, las empresas tienen que esforzarse por salir al exterior, donde pueden encontrar oportunidades que les permiten capear el temporal. Sin embargo, reconoció que, a pesar de los incentivos que las diferentes administraciones dan a la regionalización y a la internacionalización, hay un número bajo de sociedades que dan el paso, informa la entidad cameral en un comunicado.
Según un estudio de la Cámara de Comercio, más del 80 por ciento de los directivos de las islas son conscientes de que tienen que afrontar este proceso para mejorar la competitividad de su negocio. No obstante, indica que uno de los principales frenos es la aversión al riego, sobre todo, por el desconocimiento de los mercados exteriores.
Por su parte, la técnico superior de Proexca, Carmen Sosa, comentó que esta entidad tiene por objetivo la promoción de las exportaciones y la atracción de la inversión extranjera, actuaciones que complementan con acciones de carácter formativo.
A continuación, el ponente y consultor en Transporte y Comercio Exterior de Grup Integral, Albert García, inició su ponencia sobre los documentos que se emplean en el comercio internacional. Nada más comenzar, dejó claro que hay que tener presente dos reglas generales cuando nos enfrentamos a la burocracia internacional. La primera es no dar nada por supuesto y aclarar todos los aspectos que puedan dar lugar a una confusión. La segunda, simplificar los trámites, para evitar el riesgo de error.
El ponente explicó algunos incoterms, que es un sistema mundial que define la forma de venta de una mercancía y los riesgos que asume en todo momento el vendedor y el comprador. Entre otros, incluye quién es el responsable de la carga en todos los tramos del transporte, desde que sale de la fábrica hasta que llega al importador, y quién tiene que formalizar los documentos.
Como regla general, relató que el exportador tendrá que responder frente a la aduana de origen. Por el contrario, el importador será el responsable de cara a la aduana del país de destino.
Acto seguido, detalló cada uno de los documentos que se suelen emplear en el papeleo internacional. Estos varían en cada caso en función de los acuerdos que hayan firmado los estados. Algunos son generales, como: la factura proforma, la factura comercial y la relación de la mercancía. Otros son específicos en función de las características del producto. Así, se puede solicitar una certificación de sanidad exterior (que garantiza que reúne los requisitos para vender esa mercancía al público), un certificado fitosanitario (de prevención de plagas) o veterinario (para controlar el riesgo de enfermedades en animales).
Por último, habló de los documentos que transmiten la propiedad, entre los que destacó la bill of landing (conocimiento de embarque) y el riesgo que soporta la carga durante su transporte.
Finalmente, García advirtió que en ocasiones, los costes del exportador se pueden incrementar inesperadamente por el desconocimiento que pueda existir en el uso de algunos documentos. Entre otras contrariedades, comentó que se da el caso de países emergentes que piden que las facturas se legalicen en sus consulados, para prevenir el fraude.
Este procedimiento varía en función de cada destino, pero puede variar entre unos pocos euros o cantidades más altas cercanas a los mil euros. A esto habría que sumar los gastos de la traducción, si se utiliza otro idioma y de la mensajería que se encargue de llevar estos papeles a la oficina consular correspondiente.
Por el contrario, hay otros que simplifican enormemente los trámites aduaneros, como los cuadernos ATA que permiten agilizar la burocracia cuando se lleva un muestrario o se asiste a una misión o feria comercial. Este cuaderno ATA se emite en la Cámara de Comercio y tiene una validez de un año desde que se expide.
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