
La incidencia de la tuberculosis en Canarias es de 25 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, lo que supone unos 500 afectados cada año, mientras que la media en España está en 35 nuevos casos por cada100.000 habitantes. No obstante, estas cifras distan mucho de las que se registran en otros países de la Europa Occidental, donde se producen entre siete u ocho nuevos enfermos al año.
Estos datos fueron dados a conocer este miércoles en rueda de prensa Ramón Fernández y José Batista, miembros del grupo de expertos en Tuberculosis e Infecciones Pulmonares de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra el 24 de marzo y que este año tiene como lema ‘Tuberculosis y Solidaridad'.
Batista y Fernández destacaron que, pese a que “siempre se producirán casos”, con los medios con los que se cuenta en España el número debería disminuir a uno o dos por cada 100.000 habitantes. Además, indicaron que Canarias es una de las comunidades españolas con menor incidencia, frente, por ejemplo, a los 60 casos anuales de Galicia.
La diferencia de casos entre los países europeos más desarrollados y España está en que los primeros han llevado a cabo planes “muy importantes” de lucha contra la enfermedad, mientras que en España éstos se dejaron de realizar en la década de los años 80, precisó José Batista, neumólogo del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria.
En España, agregó, no hay programas de control de la enfermedad desde que en 1980 las autoridades opinaron que la tuberculosis ya no suponía un problema. Esta decisión supuso el cierre de todos los dispensarios.
Batista afirmó que la falta de planes puede hacer que se “descontrole” la enfermedad, y recordó que en Canarias la tuberculosis “nunca ha entrado” en los programas de salud.
Así, estimó que el Ministerio de Sanidad debe poner en marcha un programa nacional para la vigilancia de la enfermedad, al que se tendrían sumar planes autonómicos. Además, recalcó que la tuberculosis podría estar controlada en cinco años si se dispusieran de los recursos económicos necesarios.
Ramón Fernández, neumólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC), recordó que la tuberculosis es una enfermedad que contagia persona a persona y destacó la importancia de un diagnóstico precoz para acortar el tiempo de contagio, lo que ocasionaría menos casos. “Cuantos más esfuerzos se realicen para llegar a los afectados y ponerles en tratamiento más éxito en el control de la enfermedad”, subrayó.
Batista recordó que la enfermedad se cura al cien por cien siempre que los afectados no sean resistentes a los medicamentos y que se cumpla a rajatabla con el tratamiento. Por ello, aconsejó a los posibles afectados acudir al médico cuanto tengan síntomas –como la expectoración- y cumplir con las indicaciones de los profesionales sanitarios.
De los más de 16 millones de personas que padecen la enfermedad en el mundo, alrededor de medio millón están afectados por un tipo de tuberculosis con resistencia a los medicamentos.
La tuberculosis es una de las tres enfermedades infecciosas que más matan en el mundo, junto al Sida y la malaria. En la actualidad se estima que existen en el mundo más de 16 millones de enfermos y que cada año mueren cerca de dos millones de personas, según datos facilitados por Batista y Fernández.
Además, de la falta de programas de control y la resistencia a los medicamentos, otras causas que motivan el alto número de casos de la enfermedad -que es curable en la gran mayoría de los casos desde hace 40 años- son la pobreza, el Sida y la inmigración, relató Batista.
La extrema pobreza, dijo, facilitan el hacinamiento y la desnutrición, condiciones fundamentales para la transmisión y en la posibilidad de padecer la enfermedad. Pese a que España ha crecido económicamente, aún siguen existiendo bolsas de pobreza que favorecen la enfermedad.
Mientras, el Sida, al afectar al sistema de defensas, puede facilitar su progresión. Este factor, recordó, fue muy importante en España en la década de 1985 a 1995, cuando era el país con mayor número de casos de Sida. Actualmente, este factor no es tan importante como en el pasado.
En cuanto a la inmigración, explicó que en países
de Sudamérica, África o del Este de Europa la incidencia
de la enfermedad puede alcanzar los 500 casos por cada 100.000 habitantes.
Sin embargo, la tuberculosis que sufren los inmigrantes está más
ligada a las condiciones sociales a las que se somete a esta población
en el país de acogida que a la propia tuberculosis que ellos traen
de sus países.
redaccion@diariodelanzarote.com
[Condiciones de uso | | ]