
![]() |
“Sweeney Todd” es una película de Tim Burton pura y dura. Si les gusta este director, y a mucha gente le gusta, la disfrutarán. Y si no les gusta, y hay también bastante gente a la que no le gusta, la detestarán. Pero merece la pena verla por dos motivos principales. El primero, para apreciar la caracterización de Johnny Depp, su actor fetiche, y de la esposa de Burton, Helena Bonham Carter, que es más ella que nunca. Y, en segundo lugar, porque como musical no tiene parangón, las letras y las canciones son geniales. Si les gusta el género, les encantará.
![]() |
Desde luego, es mucho mejor musical que película. La historia es triste y oscura, y la ambientación es impresionante.
Pero son las canciones, espectacularmente rápidas y con una letra muy divertida y trabajada, las que hacen que le dan al filme un toque de calidad.
Cantan los actores, por supuesto. Y lo hacen bastante bien. Depp, como dice un buen amigo, parece la réplica de Ewan Mc Gregor en “Moulin Rouge”. Y Helena, con esa voz de pito, le da el toque que necesita a su personaje.
Aunque sobre decirlo, “Sweeney Todd” es sangrienta. Prepárense para cerrar los ojos si son aprensivos o disfruten de los borbotones de sangre que surgen de las gargantas de algunos inocentes que sólo iban a afeitarse y de otros que de verdad se merecían un buen tajo.
La estética de la película está muy bien conseguida y el Londres que Benjamin Baker aborrece es gris, como el Londres de ahora. En eso, nada ha cambiado.
![]() |
El personaje más destacable, que llega a comerse al protagonista Depp, es el de la señora Nellie Lovett, interpretada por Helena Bonham Carter. Una Helena en estado natural. Físicamente, no creo que hiciera falta maquillarla ni despeinarla demasiado. Y vuelve a demostrar que es una buena actriz, aunque desgraciadamente no se prodigue demasiado.
Como película, Sweeney Todd es simplemente correcta. Es decir, que está bien pero no llega a más. Al verla, me deja la misma sensación que muchas otras películas de Tim Burton interpretadas por humanos -porque “Pesadilla antes de Navidad” y “La novia cadáver” son obras maestras de la animación en particular y del cine en general-: me deja un tanto indiferente.
Es lo mismo que me pasó con “Mars Attacks” o “Sleepy Hollow”. Pero no con “Eduardo Manostijeras” o “Batman”, del mismo director. La fuerza de los protagonistas es, a mi parecer, la que marca las películas de Burton. Y en este caso, si alguien ha de marcar algo, es la “práctica señora Nellie Lovett”.
Detalles de Sweeney Todd
![]() |
A favor y en contra: Lleva el estigma y la virtud de ser hija de su autor, Tim Burton.
El pegajoso: Anthony, el joven enamorado de la hija de Johnny Depp, Johanna. Canta una horrible y cursi canción que hace que el espectador sueñe con rebanarle el pescuezo como Benjamin Baker hace con sus víctimas.
Excelente Helena: La canción que sirve de presentación al personaje de Helena Bonham Carter es divertidísima. Y de nuevo, otro de los mejores temas musicales será de ella, cuando le cante a Johnny Depp cómo se imagina su vida juntos.
Sacha Baron Cohen: El barbero Pirelli, un hortera que tendrá el honor de ser la primera víctima del diabólico Barker. Prepárense, porque él da una idea de la sangría que vendrá después.
Velocidad musical: Las letras son tan trepidantes que hay que leer a toda velocidad y uno se pierde las interpretaciones de los actores cuando cantan. Una lástima pero merece la pena.
Ficha comentada
Año: 2007
Duración: 117 minutos
País: Estados Unidos
Director: Tim Burton
Lo conocerán por... Hacer películas muy personales, casi siempre de temática fantástica y oscura. Sus obras de animación “Pesadilla antes de Navidad” y “La novia cadáver” son sencillamente obras maestras del género, dirigidas tanto a niños como a adultos por su humor negro, con el que Burton ha sabido impregnar un tipo de cine que de normal suele ser inocente y ñoño. “Eduardo Manostijeras”, donde también participa Johnny Depp -como en otros cinco filmes más de Burton- es una película preciosa y melancólica, con un protagonista que cualquiera querría interpretar. ¿Y qué me dicen de “Bitelchús”? Difícil de olvidar. Tim Burton también es responsable de la primera película de “Batman”, con un gran Joker interpretado por Jack Nicholson y un Bruce Wayne-Batman a cargo del pésimo actor Michael Keaton -“Bitelchús” es una excpeción-. Pésima elección. En “Batman vuelve”, Keaton volvía a quedar eclipsado gracias a una Catwoman con la cara y el cuerpo de la hermosa Michelle Pfeiffer y El Pingüino, cruelísimo, asqueroso y genial personaje interpretado por Danny de Vito. Como dije antes, otras películas como “Mars Attacks” o “Sleepy Hollow” me dejan indiferente. Pero nadie le quita a Burton que sea uno de los directores con una personalidad más marcada, guste o no.
Guionista: John Logan. Obra: Stephen Sondheim, Christopher Bond y Hugh Wheeler.
Música: Stephen Sondheim.
Fotografía: Dariusz Wolski. Muy buena.
Reparto
![]() |
Johnny Depp: El diabólico barbero Benjamin Barker, al que ninguna garganta se le resiste. Como él dice, proporciona “el afeitado más rasurado” que pueda existir.
Lo conocerán por... Es uno de los intérpretes mejor considerados de Hollywood por sus camaleónicas interpretaciones. Pasó de ser uno de esos actores que les encanta a las chicas porque es un malote-guapo a ser simplemente un buen actor. O, al menos, un actor valiente. Con Tim Burton ha hecho de todo: desde ser un encantador y triste joven encadenado a unas afiladas extremidades en “Eduardo Manostijeras”, hasta ponerse jerseys de angora al interpretar a uno de los directores de cine más freakies que ha habido nunca en “Ed Wood”. Depp, además de formar trío profesional con Burton y Bonham Carter, ha hecho de todo: grandes películas y auténticos fiascos. Entre las primeras, destaco “Donnie Brasco”, donde es un policía que finge para tender una trampa a Al Pacino, y las citadas “Ed Wood” y “Eduardo Manostijeras”. Entre las segundas hay, por desgracia, más donde elegir. “Don Juan de Marco”, con un Marlon Brando gordo y viejo, “Descubriendo Nunca Jamás”, una horrible película sobre el autor de Peter Pan tras la que a todo el mundo le dan ganas de matar al primer niño que se le cruce, o “La novena puerta”, una cutre adaptación de “El Club Dumas”, de Pérez Reverte del a veces patético y otras genial Roman Polanski.
![]() |
Helena Bonham Carter: La señora Nellie Lovett, una mujer “muy práctica”, como la define el propio barbero Baker. Un personaje que se come al resto, literal y cinematográficamente hablando.
La conocerán por... El por qué esta mujer no hace más películas es un misterio. Ha decidido unir su carrera a la de su marido cuando por sí misma es una buena actriz. Así quedó demostrado en “Regreso a Howards End”, del para mí genial y para otros aburridísimo James Ivory, una película ambientada en el Londres de finales del siglo XIX y que aborda un tema que a Ivory le encanta, el de las convenciones sociales, la hipocresía y la carencia de rebeldía, a excepción de algunos personajes como el de Bonham Carter. También está genial Helena en “Frankenstein de Mary Shelley”, dirigida por Kenneth Branagh, una película un tanto mediocre que no sé por qué a mí me encanta. Será porque acaba fatal. Más tarde fue la Marla que finge tener enfermedades terminales en “El Club de la Lucha”, de David Fincher -¡un viva por el director de “Seven”!-. Es cierto que muchos se burlaron de ella porque en “El planeta de los simios”, también de su señor esposo, decían que era el mono más conseguido habida cuenta de su parecido físico. Ay, qué cruel es la gente.
![]() |
Alan Rickman: El odioso juez Turpin. Muy fácil despreciarle. Sobre todo, por viejo verde.
Lo conocerán por... Ser el malvado profesor Severus Snape en la saga de Harry Potter. Es el maestro de la casa Slytherin en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, donde estudia Harry Potter, al que por supuesto odia. En la genial “Sentido y Sensibilidad”, de Ang Lee, conseguía casarse con Kate Winslet, que renunciaba a los verdaderos sentimientos y optaba por la comodidad de la razón. Rickman también era el terrorista de la primera “Jungla de Cristal”, en la que se hacía con el control de un rascacielos de Los Ángeles. Pero, a pesar de sus metralletas y sus hombres, perdía contra un solo hombre. Claro, que no era un hombre cualquiera. Era John McClane. Ahí es nada.
redaccion@diariodelanzarote.com
[Condiciones de uso | | ]