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“No es país para viejos”, dicen los Coen. Pero créanme, no se trata de una cuestión de edad. Tampoco es un país para jóvenes. Ni para gente cuerda o con un poco de estómago. En el país que reflejan con maestría estos hermanos sólo hay sitio para un psicópata cruel, tenaz e indestructible como Anton Chigurh, magistralmente interpretado por Javier Bardem. Él no deja sitio a nadie.
El actor español se ha llevado ya una quincena de premios por este papel. Y se los ha merecido todos y cada uno de ellos. Bardem está impresionante, borda un personaje que físicamente le va que ni pintado. Al aspecto hosco y brutote de Bardem se suma la mirada de loco que tiene durante toda la película, todo ello envuelto además en una calma terrorífica. ¿Creían que no se podía pedir más? Pues hay un regalo en forma de estrafalario corte de pelo. Según me comentan, el look de Anton Chigurh fue “culpa” de Tommy Lee Jones, que llevó un libro a los Coen sobre los psicópatas que habían dejado su sangriento rastro por Texas. Y todos ellos tenían un extraño peinado. Dicho y hecho.
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Si en esta isla se pudieran ver películas en versión original, -ojalá algún día ocurra el milagro-, descubriríamos que también el inglés de Bardem es perfecto para Anton Chigurh. Por lo menos, la productora ha tenido la inteligencia de no permitir que Bardem se doble a sí mismo, un error que cometen muchos actores y actrices españoles, desluciendo así sus actuaciones en el exterior.
Al igual que Bardem ha recibido el regalo de interpretar a Anton Chigurh, Josh Brolin puede decir lo mismo de su genial Llewelyn Moss. Inteligente, habilidoso, frío y listo. Un gran tipo que aguanta el ídem frente al implacable asesino. Llewelyn cae bien y sabe estar a la altura.
“No es país para viejos” se desarrolla en el desértico Texas. Unas kilométricas extensiones, calurosas y solitarias, que agobian más aún al espectador. A veces, una vasta amplitud oprime más que una pequeña estrechura. Y probablemente, sólo en los desiertos de Texas podría haber un sheriff como Tommy Lee Jones, al igual que sólo en la nevada Minnesota de “Fargo” podría existir la Marge Gunderson interpretada por Frances McDormand. Dos personajes parecidos en su inteligencia deductiva, ambos calmados y sabios pero en el caso de Tommy, con un desencanto y un desamparo unidos al miedo que la dulce embarazada no tiene aún. Será la edad.
La película es muy tensa y tiene las escenas de violencia justas y necesarias. Se trata además de una violencia lenta, calmada, como el carácter de quien la ejerce. Los Coen derrochan maestría en el uso del tiempo.
La película no deja tiempo para respirar. Sólo al comienzo, con la reflexión en voz alta del Sheriff Bell, hay sosiego. Un tiempo para descansar que nos regala Anton Chigurh. Porque él toma las riendas. Sus botas que nunca se manchan y su bombona de aire comprimido comienzan a andar. Y ahí está Llewelyn Moss para hacerle frente.
Los detalles de los Coen
-La inteligencia: Los tres personajes principales, el Sheriff Bell, Llewelyn Moss y Anton Chigurh -e incluso si me dejan el efímero Carson Wells interpretado por Woody Harrelson, en un papel que casi se convierte en un cameo- son inteligentísimos. Deducen, tienen sentido común y saben llegar de una pista a otra con una facilidad de la que no todo el mundo puede presumir.
-El diálogo: La conversación entre Anton Chigurh y el dependiente de la gasolinera. La tensión hecha conversación. ¿Quién querría estar en el pellejo del dueño? Acojona.
-La frase: “Voy a hacer algo de lo que seguramente me arrepienta”. Josh Brolin mientras rellena una garrafa con agua. Y sí, se arrepintió.
-La música. No hay música. Fíjense, la banda sonora sólo comienza en los títulos de crédito, justo después de que salga en pantalla “Music by Carter Burwell”. Pero mucha gente no se da cuenta porque la tensión es tanta que no es necesario que haya una melodía que la remarque. Oigan los pitidos del localizador como los oye Llewelyn tras la puerta del motel. Y muéranse de miedo.
-El único “pero”: La perorata del final de nuestro querido Sheriff Bell. Sobra. No es necesaria y mucha gente no la entiende. Creo que los Coen lo hacen para aclarar aún más el título de la película. Pero no hacía falta, ya nos habíamos enterado.
-Javier Bardem: Lo tengo que volver a repetir. Está maravilloso. Se merece todos los premios que le han dado. Y si se lleva el Oscar, pensaré que también se lo merece.
-El mejor personaje: También lo tengo que repetir. Viva Llewelyn Moss.
Ficha comentada
Año: 2007
Duración: 122 minutos Que pasan como un suspiro, créanme.
País: Estados Unidos
Directores: Joel y Ethan Coen
Los conocerán por... Ser unos de los directores y guionistas más buenos de los últimos tiempos. Unos genios del cine actual. Su sentido del humor negro, sus personajes freaky-psicópatas y sus geniales historias envueltas en buenos diálogos son sus señas. ¿Quién no se ha muerto de risa con “El Gran Lebowsky”? Qué grandes son “El Nota” y sus compañeros de fatigas. Qué grande es la escena de las cenizas en la cara. “No es país para viejos” recuerda en versión desierto a los paisajes nevados de “Fargo”, donde una muy lista policía interpretada por Frances McDormand ponía a todos en su sitio. No hay que olvidar además los primeros filmes de los Coen, “Muerte entre las flores”, con un genial Gabriel Byrne y con la bonita escena del sombrero y el viento, y la divertida “Arizona Baby”. Por supuesto, estos hermanos tienen sus errores, como “Crueldad Intolerable”, una película destinada únicamente a hacer taquilla, y “El gran salto”, todo un bluff.
Guionistas: Ethan y Joel Coen, basándose en la novela de Cormac McCarthy.
Música: Carter Burwell
Fotografía: Roger Deakins
Reparto
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Tommy Lee Jones: Es el Sheriff Bell, que no está preparado para tanta crueldad. Muy inteligente pero también muy desbordado por tanta violencia. Una gran interpretación.
Lo conocerán por... Tommy Lee Jones es de esos actores que parece que nació cuando ya tenía 50 años. Una edad que, de todas formas, no le impidió perseguir incansablemente a Harrison Ford en “El Fugitivo”, hasta que finalmente se apiadó de él. En su última película, “En el Valle de Elah” -que aún no ha llegado a la isla-, interpreta también a un personaje que se lleva un gran y profundo desencanto. Tommy ha tenido tiempo de participar en películas de superhéroes, haciendo del villano Harvey “Dos Caras” en “Batman Forever”, y también se ha permitido el lujo de cazar extraterrestres en “Hombres de negro”. Una licencia cómica para un hombre que normalmente ha encarnado personajes muy preocupados y algo taciturnos. Entre ellos, el protagonista de “El cielo y la tierra”, perteneciente a la trilogía de Oliver Stone sobre la guerra de Vietnam. Una muy buena película sobre el regreso de la contienda y el intento de volver a una vida que ya no es normal. Y eso, con esposa vietnamita incluida.
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Javier Bardem: Anton Chigurh, el implacable asesino, el psicópata que no se inmuta ante nada ni nadie. Ni siquiera ante sus propias heridas. Terroríficamente loco y excelente en su profesión.
Lo conocerán por... Sí, es el novio de Pe. Sin embargo, es mucho más que eso. Es uno de los mejores actores españoles en el que ya se han fijado excelentes directores foráneos. Woody Allen ha rodado con él “Vicky Cristina Barcelona” y ya en su día Steven Spielberg quiso que fuera Colin Farrell en “Minority Report”, pero él consideró que su inglés era aún bastante malo y que iba a quedar en ridículo. Bien por su honestidad pero qué pena no haber participado en un filme tan chulo. Aunque hay que ver la parte positiva, pues se libró de aguantar al pesado de Tom Cruise. Bardem sorprendió a muchos con su interpretación de Reinaldo Arenas, el escritor homosexual perseguido por el castrismo en “Antes que anochezca”, que le llevó a ser el primer actor español nominado al Oscar. Pero aquí ya se sabía que Bardem era bueno. Lo había demostrado haciendo de Ramón Sampedro en “Mar Adentro”, de Alejandro Amenábar, donde sólo disponía de su rostro para expresarse. Pero no todo son elogios. Miremos ahora la cara chunga de este actor. Trabajó en una de las peores películas de Almodóvar, “Carne trémula”. Y cómo olvidar “Perdita Durango”, la gran mediocridad de Álex de la Iglesia, ahora en dura competencia con “Los crímenes de Oxford”. Voy a pasar por encima de “Huevos de Oro” o “Jamón, jamón”. Simplemente, desprecio el cine de Bigas Luna.
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Josh Brolin: Llewelyn Moss, el personaje con el que todo el mundo se queda, al que todos admiran. Tranquilo, frío, inteligente, duro. Un gran contrincante para Anton Chigurh.
Lo conocerán por... Si puede que antes no lo conocieran, ahora lo van a conocer sí o sí. Ahora mismo no se pueden tener más películas en cartelera. Es el detective corruptísimo de “American Gangster” y el jefe-amante de la policía Charlize Theron en “En el Valle de Elah”, donde además coincide de nuevo con Tommy Lee Jones. Además, hasta hace nada también estaba en los cines “Planet Terror”, donde interpretaba a un doctor no muy cuerdo en plena crisis matrimonial y lidiando además con los zombies. Brolin no sólo tiene la suerte de haber superado el trauma de ser el hijo político de Barbra Streisand, sino que además comenzó su carrera con estrella, al participar en una de las películas más míticas de la historia: “Los Goonies”. Quien no haya visto este filme más de 300 veces y no sienta cosquillas cada una de las veces, no merece estar vivo.
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