La familia de Orlando Guadalupe no puede más

Un joven discapacitado espera en La Graciosa la concesión de una plaza en un centro de atención

Orlando Guadalupe Hernández tiene 30 años y padece una minusvalía física. Hasta hace tres años vivía en la isla de La Graciosa , junto a su madre, y trabajaba para la ONCE. Pero un fuerte ataque epiléptico complicó su día a día y desde entonces, ha tenido que ser hospitalizado en innumerables ocasiones, viviendo a caballo entre su domicilio familiar, el Hospital Insular y el Hospital General de Lanzarote.

ACN
[Miércoles, 13 de febrero de 2008] [16.50]

Su familia asegura que necesita una atención especializada y constante, ya que se trata de una persona dependiente. Su madre tiene 70 años, está sola, y cada vez le resulta más difícil cuidar de su hijo. Pero en Lanzarote no existe ningún centro de atención a discapacitados. Y la lista de espera para el CAM de Gran Canaria no es más que eso, una lista de espera.

Mientras tanto, Orlando tiene que conformarse con las visitas del servicio médico de La Graciosa: un médico y una enfermera de atención primaria que viven en una guardia constante. Sin embargo, en ocasiones, ocurre lo de este martes: La familia de Orlando tuvo que llamar al médico durante la madrugada. Tenía fiebre y abundancia de flemas. Según explica Marcial, su hermano, el doctor observó al paciente, y finalmente se le trasladó en barco hasta el Hospital General de Lanzarote.

“No podemos estar así, mi madre es muy mayor y ayer le dio una bajada de tensión”, explica el hermano de Orlando. “Y nosotros trabajamos en La Graciosa y no podemos estar constantemente trasladándonos a Lanzarote, ahora llevo ya cuatro días perdidos en el trabajo, y eso no puede ser”.

Orlando salió el pasado jueves del Hospital Insular de Lanzarote. Allí estuvo ingresado durante casi un mes, según ha explicado Marcial. Sin embargo, una vez recuperado de su dolencia, el médico le dio de alta y tuvo que volver a La Graciosa. “Él no quiere estar en casa, dice que es un estorbo”, explica Marcial.

La situación es complicada. La familia ha removido cielo y tierra para buscar una alternativa, pero de momento sólo pueden seguir esperando. Desde el área de Salud de Lanzarote, su directora, María José Costa, se muestra optimista. Asegura que en la lista de espera para el CAM de Gran Canaria “hay muy pocos pacientes por delante, unos ocho”. Pero esto no alivia a la familia, que después de un año de lucha muestra su incertidumbre señalando que no saben “cuanto van a tardar, esto puede ser cosa de dos meses o de dos años”.

“El problema de Orlando no es un problema de salud, es un problema social”, ha explicado María José Costa, incidiendo en su nivel de dependencia. “Yo lo he asumido porque tenemos que arrimar el hombro y dar soporte a esta familia”.

La directora del área de Salud de Lanzarote asegura que en su domicilio de La Graciosa, Orlando tiene a su disposición a un médico y una enfermera “que le visitan diariamente”, y que cuenta con un helicóptero del SUC y un barco para evacuarle en caso de emergencia.

En cuanto a la posibilidad de solicitar ayudas a domicilio, María José Costa señala que podría hacerse “en momentos puntuales, pero no puede quedarse a vivir con él”. “Yo entiendo que la familia se agobie, pero a ver si hasta que consiga una plaza en un centro, entre todos podemos conseguir que Orlando pueda esperar sin grandes miedos o ansiedad”.

En el Cabildo de Lanzarote también conocen el caso. Orlando ha estado ingresado en el Hospital Insular en varias ocasiones. “Allí lo tenemos mientras necesita asistencia médica, debido a la enfermedad que a veces aflora, pero sino, hay que darle el alta”, explica Joaquín Caraballo, consejero de Sanidad.

“Lo que está claro es que aquí no tenemos lugar para los discapacitados. En colaboración con el Servicio Canario de Salud le hemos dado atención hasta el punto que podemos y ahora estamos en disposición de tener contacto con la familia por si necesitan algo”, asegura.

 

redaccion@diariodelanzarote.com

 

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