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A pesar del desprecio y negativa de la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC), Juan Betancor no se cayó de una tunera. Si bien es cierto que un día, de grande que lo tiene, se le rompió el corazón. De esto sabe mucho Niño, de apellidos Presa Canario, que lo cuidó como nadie. Ahora, ambos, el hombre y el perro, reflexivos y expectantes, igual que una barca al pairo, mecen sueños y esperanza al socaire de Marpequeña. Aquí, soplan joyas de alisios y más filigranas para este orfebre de la tunera.
Un lunes, el 26 de marzo de 1951, nació Juan Francisco Betancor Barrera, en el barrio de San Gregorio, epicentro económico y cultural de Telde, municipio de Gran Canaria que posee rango de ciudad y título de ‘Muy Ilustre'. Jurisdicción municipal en la que también se encuentra la tristemente célebre Sima de Jinámar, dónde fueron arrojadas numerosas personas durante la represión franquista en la isla; y el mismo sitio en que, en 1959, fue muerto a garrote vil ‘El Corredera', mito y victima del sistema policial del régimen de Franco.
Juani, así lo llama su familia y quienes le quieren y respetan, fue niño y travieso y monaguillo y repartió alimentos y otros auxilios de Cáritas a los pobres... cierto día, intentando cazar palomas con sus amigos, dejaron sin electricidad a San Gregorio. En la finca de su abuela Pinito trasteó juegos y tuneras, recolectando los huevos de las gallinas y encajonando plantíos. Creció entre cueros y más pieles de la ‘matazón' de Telde, que proveía la peletería que, primero su padre, y después la madre, regentaron.
Hasta 1966, que contaba 15 años, acudió al desaparecido Colegio Labor donde, en vacaciones, asimismo se encargaba de reparar pupitres, reponer luminarias, pintar... en las tardes, ajeno el padre, practicaba boxeo en el patio con el legendario ‘Kimbo', entrenados por Kikito Monzón. Cuando no, las pasaba en la plaza de charla con don Luís ‘el Procurador', Danielito ‘el Vainero' y el señor Espino, gente mayor con la que siempre se sintió a gusto. Luego de la escuela, trabajando en el negocio familiar, siguió clases de inglés, mecanografía, y estudió decoración...
En 1967 se alistó voluntario al ejército. Y, de su paso por la mili, conserva buenos recuerdos, el permiso de conducción para vehículos pesados, y un diploma que habla de su proeza al socorrer a otros compañeros que sufrieron un accidente. Allí, los domingos, “me dejaban el camión y herramientas y ayudaba a Cáritas a construir casas para familias necesitadas”. Una vez licenciado, aún menor, contrajo matrimonio que pocos años más tarde devino en pirámide truncada... dedicándose a la actividad comercial.
Su vida laboral, cuajada de trienios, se reparte en múltiples ocupaciones: conduce, pinta, empapela, decora, comercia, se emplea en una planta de amoniaco, camarero en el comedor de la fábrica, panadero con los hermanos Oliva en Playa de Melenara... en tiempo libre, con los pescadores de esta playa grancanaria se embarcó en más de una derrota con ‘Manolín', el barco que tuvo y navegó. En 1984, desalojado y demolido por el Ayuntamiento de Telde su domicilio familiar y costero en La Garita, sin recursos económicos, inicia el éxodo hasta Sioux City, en el Cañón del Águila. Aquí, en el salvaje Western de San Agustín, haría de ‘indio para todo': relaciones públicas, otra vez camarero, despachar en taquilla... Es entonces cuando tres hernias discales, y más de 18 años de cotización a la Seguridad Social, le conminan al quirófano y al limbo de una pensión de invalidez. Aún así, de tapadillo, porque tenemos que comer, coordinaría el desmantelamiento y venta de una vieja factoría en kilos de chatarra.
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Hace nada, apenas empezaba el 2000, retomó con aplicación el estudio de la tunera investigando con técnicas y habilidades de artesano para extraer de esta planta de la familia de las Cactáceas, objetos de distintos usos y acabados artísticos y creativos. Aunque tenía algunas experiencias de 1984, ahora surgía como terapia y ocupación para matar el rato que lo separaba de una cirugía mayor a ‘cielo abierto'. Tiempo también de intimar con el perro... de tal suerte que gracias a Niño superaría la valvulopatía que tantos años lo asfixió. Recientemente, en junio de 2006, el Club de Inventores Españoles premiaba su idea sobre aprovechamiento del tronco de la tunera, reconociéndole inventor de un ‘procedimiento para producir lienzos a partir de troncos de tuneras y utilización de dicho lienzo para pintado de cuadros'.
Juani ejercita un arte u oficio meramente mecánico, y hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal, a diferencia del obrero fabril, es un ‘crack' de la artesanía, arte u obra del artesano. Sin embargo la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria se niega a concederle el Carné de Artesano del Cabildo de Gran Canaria por considerar que la actividad que desarrolla no se encuentra encuadrada en ninguno de los oficios del Repertorio de Oficios Artesanos de la Comunidad Autónoma de Canarias.
Juani, que gasta una cara afable y un corazón del quince, nunca fue un ‘higo chumbo', más bien golosina de ‘porreto'. Él corrió lo suyo, y ganó cinco hijos y seis nietos del matrimonio que se truncó. Para Niño es huesito con alas... con Nati, su mujer desde hace más de 25 años, comparte la admiración de su hija Graciela. Juntos viven una historia de amor al socaire de Marpequeña.
El niño
- Usted, su familia, la escuela, los amigos, San Gregorio... ¿cuál fue su mundo chinijo?
- Soy el que hace tercero en una familia de cuatro hermanos. Mi padre tenía una peletería donde comerciábamos con todo lo relacionado con el calzado, y comprábamos los cueros de la ‘matazón' del Telde, que revendíamos a otros talleres y fábricas de la Península. Mi madre se quedó en casa y se encargó de criarnos hasta que la muerte prematura de mi padre la obligó a regentar el negocio. Abandoné la escuela con 15 años, aunque recuerdo con cariño a mis maestros: Alejandro Dávila, señorita Lala, Manuel Mayor... en vacaciones me ocupaba con los trabajos de conservación que eran necesarios para el buen funcionamiento del colegio. Los domingos acompañaba a mi amigo Agustín de la Nuez a plantar hierba huerto y perejil a la finca del padre... él, hoy es ingeniero agrónomo y aún conservamos la amistad. También pasaba buenos ratos acompañando a los mayores en la plaza, me encantaba charlar con ellos y oír sus historias, cuando no sus ‘quejas' por las trastadas que les hacía con bombas fétidas o pastillas de clorato...
- Cuando creció un poco, ¿adónde fue?
- Con 16 años ingresé voluntario en el ejército e hice el periodo de instrucción en Hoya Fría, Tenerife, donde obtuve el carné militar para conducir vehículos pesados. Después, me destinaron a Las Palmas de Gran Canaria, al Parque de Artillería de Barranco Seco. Un día que mis compañeros estaban ‘despoletando' proyectiles sufrieron un accidente y les llevé al hospital, luego tuve que recibir asistencia médica. Premiaron mi acción. Aunque conservo muy buenos recuerdos de esta época, también hubo momentos malos. Mi padre enfermó mientras yo estaba ahí, y murió poco después de licenciarme, aún faltaban dos meses para cumplir 18 años. Cuando pretendía canjear los documentos militares por el permiso civil, creyendo que eran falsos, me retuvieron en Tráfico hasta que llamaron del cuartel para confirmar la legalidad de aquellos papeles.
El hombre y el perro
- De su vida laboral dan fe sus múltiples ocupaciones pero, si alguna vez tuvo ¿a qué dedicó el tiempo libre?
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- Yo solo hacía trabajar, trabajar, trabajar... y el poco tiempo libre que disponía lo empleaba en pescar y practicar submarinismo. También eché algunas ‘liñas' con el primer barquito que tuve. Con ‘Manolín', otro barco que tenía cuando trabajé en la Compañía Insular del Nitrógeno, salía a pescar con mi amigo Juan Calixto y otros marineros de la Cofradía de Pescadores de Playa de Melenara.
- Cuándo usted nació, Telde era la cuarta población del Archipiélago Canario con apenas 27.000 habitantes frente a los 98.399 residentes de hoy. ¿Cómo ha vivido el proceso de transformación del territorio?
- Se han cargado la naturaleza. Todo es un desastre y algún día vamos a tener que comernos todos esos bloques de cemento. La construcción masiva no ha respetado la estética de la isla y características de las zonas. No tiene identidad... También ha cambiado nuestras vidas a peor. Hemos perdido calidad, y ganado mucho en mala educación y falta de respeto. No hay urbanidad. Se han perdido los valores. La gente está embrutecida. Saludas a las personas, dices buenos días y nadie contesta. Creo que ahora estamos mal, mal, muy mal...
- Como vecino de Telde, ¿qué opinión tiene de la política en su municipio?
- En Telde, desgraciadamente, impera un gamberrismo político asociado al negocio que nos ha llevado a la bancarrota. Las arcas municipales tienen un ‘agujero negro' de mayores dimensiones que el de la capa de Ozono. Abunda el clientelismo y el trato de favor. Un buen ejemplo de la gestión del Ayuntamiento, y del talante de nuestros representantes, es la trama de corrupción que destapó la Operación Faycán y que presuntamente alcanza a varios concejales, incluso el alcalde, y ciertas constructoras... Si le soy sincero, siento enorme vergüenza ajena desde que somos protagonistas de los informativos por estos temas concretos.
- Si tuviera que ponerme un ejemplo vivo de compañerismo y lealtad, ¿qué haría?
- Presentarle a mi perro, sin duda. Él me devolvió a la vida.
El Machango ®
- En esto de la artesanía, ¿cuál es su oficio y cómo lo ejercita?
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- Soy productor de objetos varios de uso doméstico con elementos vegetales, y fibras, que obtengo de la tunera. Después de un laborioso y delicado proceso: seleccionar las tuneras, limpiar, poner en salmuera, nuevamente limpiar, secar... Luego, crear física y mentalmente los bocetos necesarios... utilizo el material para hacer complementos cotidianos como pendientes, colgantes, etcétera. Y otras cosas hogareñas: jarrones, floreros, joyeros, machangos, cuadros... Practico la afición desde 1984, que vivía en la playa de La Garita, aunque no fue hasta el 2000, que enfermé gravemente del corazón y no podía salir de casa porque me fatigaba, que me dediqué profesionalmente al oficio de artesano de la tunera. Así fue como adquirí el hábito y disciplina de aplicarme por mi cuenta en esta artesanía que cada día trabajo... ¿mi taller? en la azotea de casa, en Marpequeña.
- ¿Dónde expone y comercia con sus atesanías?
- Los domingos, desde 2004, participo en el Mercado de Artesanía y Cultura del Pilar Nuevo, en Vegueta. También he acudido con mis trabajos a la III Exposición Internacional de Artesanía Ingenio 2006. Y a la Feria de Artesanía que organizó la Escuela Municipal de Folklore del Ayuntamiento de Telde, con motivo de las Fiestas de San Juan. El próximo domingo estaré en Valsequillo, y el siguiente en Tejeda, por las Fiestas del Almendro en Flor que celebran estos municipios de Gran Canaria... Voy a todas aquellas ferias a las que soy invitado y que no se precise estar en posesión del Carné de Artesano del Cabildo de Gran Canaria que concede la FEDAC. Aunque un carné no dice que seas mejor o peor artesano, si limita mi derecho a participar en eventos de mayor rango y representación.
- Su relación con la FEDAC, ¿es un camino de rosas o de pencas erizadas de espinas?
- Cuando solicité el carné la primera vez me dijeron que la actividad que desarrollaba no tenía utilidad... la última, que no estaba encuadrada en ninguno de los oficios del Repertorio de Oficios Artesanos de la Comunidad Autónoma de Canarias. Sin embargo la Consejería de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías, en su Orden de 5 de marzo de 2007, por la que se revisa el Repertorio de Oficios Artesanos, establece dos ocupaciones en las que muy bien se podría enmarcar mi actividad. La contenida en el número ordinal 70: ‘Productor de objetos con elementos vegetales tratados', y la que corresponde al 72: ‘Productor de objetos de fibras varias'. Así que después de batallar durante varios años, en estos momentos me encuentro muy desilusionado por el trato recibido desde la FEDAC.
- Algún representante público, el concejal responsable de su municipio, alguien... ¿nadie se ha ocupado y preocupado por su situación?
- Cuando los políticos pasaron por el Mercado de Artesanía y Cultura de Vegueta, antes de las últimas elecciones, me prometieron que hablarían para solucionar mi problema con el carné de la FEDAC... después no tienen tiempo para recibirte. Al final me he dado cuenta que la política no vale nada sino eres una persona falsa. Ahora espero la respuesta de la Comisión Canaria de Artesanía de la Consejería de Industria, Comercio y Nuevas Tecnologías, donde me he tenido que dirigir. Aún así, si es preciso, recurriré hasta Bruselas. Con los cuadros me pasa algo parecido, mientras el Club de Inventores Españoles valora el mérito dándome el premio a la mejor invención, el Museo Néstor después de quedárselos un mes hasta hablar el director con los responsables del Cabildo de Gran Canaria y del Gobierno de Canarias, llaman para decirme que esta institución no expone obra de autores vivos. Con todo, aquella Navidad, una artista alemana presentó su exposición en aquel mismo museo... igual es que ser de aquí, y no ser un fantasma, es peor que ser de afuera. Por eso he decidido patentar la técnica y el procedimiento para producir lienzos a partir de troncos de tuneras, y la utilización de dichos lienzos para pintado de cuadros. Así nadie podrá lucrarse jamás con algo que a mi me ha costado tanto esfuerzo y dedicación.
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