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A este emigrante no le resulta fácil resumir su vida, ni los dolores de la gente que está, que llega o se va, sin subestimar alegrías. Quizá por esto, guste o disguste, la traduce con humor en un dibujo. Aunque todo lo que calla bien podría ilustrar tantas historias como vidas tienen los gatos.
Osvaldo José García fue alumbrado ochomesino, justamente cuando el golpe de estado y la dictadura militar hacían un ‘kitkat'. Nació el 26 de noviembre de 1960, en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, la misma ciudad que parió al genial músico Astor Piazzolla y donde decidió morir Alfonsina Storni, poetisa y escritora argentina del Postmodernismo.
La vida de Valdi García, que prorrateó la niñez del tingo al tango entre la casa de sus abuelos maternos, Lala la maestra y Manolo el frutero, y la de los abuelos paternos, Soledad y Joaquín el maquinista ferroviario, tiene más vueltas que una caracola. Él es mayor que tres hermanos, su mamá fue maestra, y papá piloto caído devenido en sastre. En el colegio, acarició la batería y la guitarra y el bajo... hasta conseguir un beso de una ‘mina' que le gustaba. Luego, ya con 15 años, respiró amoniaco facturando copias heliográficas en una constructora, descubrió con entusiasmo la anatomía de una vecina, y por las noches acudió a la escuela...
Al mismo tiempo que Valdi maduró su infancia, y forjó una fe inquebrantable en lo que es capaz de dibujar y desdibujar un lápiz, Argentina vivía una historia amarga de golpes militares y regímenes dictatoriales. En 1978, y echándole huevos, se libró de la mili y de cualquier ejército gracias al testículo izquierdo. Después, terminó el bachillerato para ingresar en la Escuela Superior de Artes Visuales Martín Malharro, donde inició estudios de la licenciatura y diseño gráfico. Antes que su país ganara el subcampeonato de la Guerra de las Malvinas, huye con éxito hacia la ciudad de Buenos Aires. Corrió tras los pliegues de una falda enamorada, quería galopar este pubis. Venía a dibujar. Tenía que aprender otras vidas, conocer más sitios. Necesitaba alimentar el deseo de su existencia para seguir sumando motivos...
En la ciudad porteña realizó escenografías para distintas obras de teatro infantil y decorados publicitarios para televisión. En 1991, residiendo en Alemania, colabora con las actividades del Lateinamerikanisches Kulturzentrum, de Munich. Instalado en Mar del Plata, en el marco de un proyecto de la Cámara de Diputados de la provincia, participa en la gestión de talleres infantiles de dibujo y pintura. En el Grupo Vista Sur, empleado de ilustrador y ayudante de dirección, trabaja el reciclaje y pone en funcionamiento el Centro Cultural Vista Sur de la Torre Alfar. Funda y promueve el grupo de humor gráfico La Sexta Rambla. Al final de los noventa se traslada a la Córdoba argentina, y traza escenografías para el Centro Cultural General Paz y arte postal; diseña, edita y produce algunas colecciones institucionales para la Dirección de Concejalías Regionales de Cultura de Córdoba, Fundación Pedro Milesi, Biblioteca Popular de Bella Vista... Hay tres muestras individuales que hablan de su trayectoria profesional y solvencia artística: Art Studio Celi Barbier, 1993, Munich; Sala Clarín, 1997, Mar del Plata; y Teatre de Ponent, 2004, Granollers. Y una decena de exposiciones colectivas, desde 1994 hasta 2007 entre Buenos Aires y Mar del Plata, que dicen de su predisposición a participar y compartir. Las ilustraciones y dibujos de Valdi expresan ideas, actitudes, cualidades, denuncias, modos... y vida en un sinfín de libros, periódicos, otras publicaciones y revistas.
Sin embargo, Valdi García juega a circunvalar el dolor de las mujeres que firman la caricatura de su vida y profesión. No habla cuánto trabajó por la exigente madre de Amaranta, la hija primogénita. Tampoco quiere desbaratar las prendas de cuero que confeccionó, pespuntando suegra y fracasos con la mamá de la hija Fiona, madre a su vez de Celeste, la nieta. En modo alguno cuenta que fue sabia y luz de una diosa dulce con la que rodó el mundo para ser errabundo y okupa o indigente. No dice que residió en Chile, y en gravosas villas y castillos de Alemania, ni que visitó Praga apenas abrieron y, en Dinamarca, ante la mirada de unas vacas casó virtualmente con ella. Quizá, es entonces cuando disfrutó su etapa más diletante. Dibuja y expone y viaja y vuela a Buenos Aires, donde esbozan y paren a Baltasar, el vástago varón. Aún así, nada menciona de una cordobesa argentina con la que, por amor editorial y enredado entre sus morenas trenzas, también alumbró bellísimas postales...
Hoy, este padre y abuelo que nunca fue un hombre ejemplar, entre otras barbaridades, y ‘ahogándose' en esta Isla, dibuja la realidad puñetera para DiariodeLanzarote.com
Sagitario con ascendente poco probable
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- Valdi García, además de argentino ¿también es psicólogo? ¿Qué es?
- En Argentina no vale tener solo una ocupación, puedes ser veterinario y taxista, psicólogo, publicista y en tu tiempo libre, chorizo. Pero en esta África blanqueada, sintetizo lo que soy por lo que hago. El humor gráfico merece toda una actitud de vida, y no me refiero a ser un chistoso, porque nunca lo fui. Tampoco aspiro al título de humorista, teniendo la posibilidad de reírme con la gente que trato en el día a día y haciendo de lo cotidiano una patera para no hundirme en la tragedia o en mis propios sueños. ¿Qué soy?, posiblemente el retorno de lo que pretendía ser. Ida y vuelta es lo que tiene la vida mientras dura.
- Cuando se tienen 15 años, ¿cuántos acordes vale el beso de una mina?
- Si Aníbal Troilo Pichuco lo arreglaba con cincuenta notas en un bandoneón, el gato Piazzolla con cien. Yo a los quince, me busqué la vida afinando trazos porque el tango lo toco dibujando. El tango no tiene coreografía, se baila cuerpo a cuerpo entre dos a partir del enamoramiento y de algunas figuras que la mano del hombre en la cintura de la hembra sugiere al caminar. Lo demás es pura fantasía y es por eso que los besos entran en el catálogo de los misterios. Aunque parezca horroroso, cada vez que me acuerdo, vuelvo a cumplir quince años gracias a poetas que le agregaron otro sentido, como Carlos de la Púa, Homero Manzi, Pascual Contursi, Celedonio Flores, Enrique Cadícamo, E. S. Dicépolo, los González Tuñón, Cátulo Castillo, los Espósito, la Walsh, Eladia Blázquez, Horacio Ferrer, Juan Gelman y tantos otros... ¿Y qué puede valer eso?, un compás de cuatro por cuatro. Pero cuidado, que cuatro ‘gambas' en un catre, tampoco es amor. Ahora estoy yendo al oculista con una bonita madrileña porque dicen que el amor es miope, y lo último es lo primero, sin olvidarme de aquellas muchachas con las que tracé mi vida. Es que el tango es un pájaro mítico emplumado de nostalgia, pero arrebatado en su vuelo de sabores en la boca que no desaparecen jamás.
- El ridículo, la ironía, incluso la burla y la mordacidad, y otras cualidades y situaciones cotidianas que invitan al desparpajo y a la risa, ¿tendrían que ser materias pedagógicas?
- ¿Usted se imagina que el humor fuera patológico para aquellos que lo disfrutan? Me parece que pedagógico menos, porque siento que con ello uno aprende pero no enseña nada. Mi experiencia personal sabe que para hacer el ridículo no se necesita estudiar, yo las reprobaría todas. Me imagino un pibe que llega a casa diciendo: “Ma, reprobé “sátira” con un tres”, ¡y su madre cagándose de risa! Qué paradoja, poder estructurar la desestructuración de eso que concebimos como realidad cuando todo el mundo tiene acceso a ello. Algunos ya pretenden hacer gimnasia con la risa, y lo más probable es que dejen de reírse. Más allá de las formas, sé que el humor es cosa seria a la hora de negociar con nuestras tristezas.
Rata de metal
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- De la ‘Revolución Argentina' al ‘Proceso de Reorganización Nacional' no hay más que un paso... ¿conoces la canción?
-Sí, fue un despropósito tan miserable como desafinado para la vida de la gente. En la Casa Rosada existe un ‘salón de los pasos perdidos' con decenas de bustos de los presidentes a tamaño irreal, y en estado de democracia, el que sigue es el de Cristina Kirchner. No es que la política me haya desilusionado, son los propios políticos los que la desmerecen y esa guerra solapada e hipócrita en las funciones públicas que busca continuamente la complicidad de la ciudadanía. Todas las dictaduras son atroces, pero la desmemoria es aún peor, porque induce a la repetición de esos procesos represivos y también anida en la democracia. En aquellos tiempos, nadie de mi familia militaba en partido alguno, y eso nos mantenía en una especie de burbuja pero en la secundaria, ya veía como los pibes de quinto se mostraban armas en los baños hablando de mítines, pasándose panfletos, mientras el ejército se endurecía con las Razzias. Mientras se festejaban los partidos del mundial de 1978, a la salida del cole, llegaban los Ford Falcon verdes, con tipos encapuchados y armados hasta los dientes para llevarse a algunos ‘subversivos'. Al punto que convivíamos con el terror como si fuera algo normal, la realidad se respiraba como una puta pesadilla. Sobre la muerte pregúnteme cuando me ocurra, a ver si le puedo contestar con mayor precisión.
- El sufragio universal, el ejercicio de las libertades y los derechos políticos, la democracia... Entre golpes y dictaduras, ¿cuánto y qué te robaron los militares?
- En lo personal, esos tipos no me robaron nada pero me despertaron la desconfianza a cualquiera que portando una pistola en la cintura impone su verdad de muerte, por más correcto o legal que se pinte, coqueteando con el miedo y la falsedad de la seguridad en los demás. Y más que por la democracia y sus logros todavía me pregunto por la plutocracia que como su hermana tonta, se hace sentir pero no se deja ver, porque la fama es la resaca de los medios, el poder que otorga el dinero pasa por otras instancias. En el último siglo, ha pasado mucha agua debajo del puente con respecto a los logros sociales, pero seguimos gateando para reconocernos personas o entidades únicas con vistas a una convivencia pacífica. Y nos ahogamos en demasiadas pelotudeces como para entenderlo. Aquí los nacionalistas de un lado y de otro siguen dando la coña y se la curran para perpetuarse en el follón del bosque mientras Bambi, los cazadores furtivos, los guardabosques y las fieras se disputan el banquete en medio del impacto publicitario y todo en un marco democrático. ¡Qué película, ni Walt Disney sabría que hacer con las próximas elecciones!
- ¿Qué corazón y conciencia alberga el dolor de aquellas 30.000 almas que hicieron desaparecer? ¿Adónde fueron?
- Le cuento solo una vivencia. Corría 1982 en Buenos Aires y estaba embarazado de Amaranta. La payasada de las Malvinas ya había concluido y la dictadura daba manotazos de ahogado frente al descontento social, se habían abierto muchos frentes con la consigna de recuperar la democracia. Ese día como todos los jueves, las Madres de Plaza de Mayo y familiares de secuestrados hacían su ronda testimonial y silenciosa alrededor del monumento frente a la Casa de Gobierno. Las quise conocer en su terreno de ‘nadie' y fui. Se estaba armando un dispositivo de cerrojo descomunal con la infantería policial y así aislar la plaza de una convocatoria proscrita de partidos políticos, sindicatos y colectivos, al frente el premio Nóbel de la paz Adolfo Pérez Esquivel. Sorteando el cerco, me mezclé con ellas. Y al rato, una de las mujeres de pañuelo blanco bordado con el nombre de sus hijos (que era el símbolo de un pañal) me preguntó: “¿Tenés algún familiar?”. “No”. “¿Y por qué estas acá?”. “Quería conocerlas y estar con ustedes porque esto es el horror”. Me agarro del brazo, me dio un beso y seguimos dando la vuelta. Los servicios (la secreta) andaban como ratas por la plaza y en grupos de a tres, y comenzaron los forcejeos, pues querían llevarse a los pibes que estábamos allí, y se pusieron locas al grito de “¡agarren a los chicos que se los llevan!” Dos me atenazaron los brazos y una tercera me abrazó la cintura de frente mientras los milicos me tiraban del pelo como si me fueran a arrancar la cabeza. Lo mismo se repetía en muchos lugares de la ronda de cuatrocientas personas, pero las viejas gritaban, tironeaban y daban cachetones a mansalva. De repente la situación se cortó y estos mierdas desaparecieron porque llegaba una columna de más de 9.000 personas con las consignas: “aparición con vida, castigo a los culpables y restitución del estado de derecho” Así es que no me olvido nunca más de esas viejas, pues podría haber pasado a ser un número más de esos 30.000 en un segundo. Los días subsiguientes estuve hecho polvo solo de pensar lo que esas mujeres hicieron por mí sin poder hacerlo por sus queridos. También conozco a ‘Marucha', tiene más de setenta y es un tractorcito pequeño que va, y va. De pelo cano y corte carrè, mueve las manitas lo necesario y con esos ojos claros como agua de estanque escruta todo desde sus gafas. Habla bajo y pausado, pero lo que dice de aquel infierno te hiela el culo. A ella le secuestraron dos hijos y una nuera, y en medio del genocidio siguió criando a los demás. ¿Adónde fueron esas almas?, seguirán allí mientras ellas estén todos los jueves.
Un lagarto ahogado en la Luna
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- Naciste en Argentina, deambulaste Chile, Alemania, España... tu abuelo era gallego, y tu madre y parte de tus hermanos son españoles. ¿De qué color es tu piel? ¿Cuál es tu patria?
- Sí, pero ahora estoy en una isla y formo parte de los volcanes, piso fuego, respiro calima, me agito con el viento, revivo con las escasas lluvias, me paseo por el mar y hasta me dejo alumbrar tanto por el sol como por la luna al son de algunas folías. Mi historia es muy pequeña, pero me sirve para disfrutar de ello. Por esas disfunciones de la melanina soy algo blanquito. Y mi patria es una camella suelta por Las Gerias…donde está el vino.
- “De aquella tierra, de la que fui siembra, salí a pie. Y he encontrado un único derecho de hacerme Mar. Desde ‘Madriz' suenan las mantas y las patrulleras, mientras a la WESTERN UNION y demás, nadie le pone el cascabel. Navegando Cayuco, sólo nuestras historias de vidas que llegan, correspondiendo a la muerte otro tesoro banal”. Tú dirás.
- Yo llegué en patera voladora, pero esto lo escribí a conciencia de los que llegan de aquí enfrente. Entiendo que sea un tema complejo pero disiento con aquellos proteccionistas de las fronteras que hacen de ello la apología de la criminalidad. La migración no puede ser la ruina ni la salvación de un país. Es un gran enigma dinámico y vital, antes que el hombre se bajara del árbol para caminar el planeta. Parece que más les concierne a los tipos que jamás se movieron de lo que creen su lugar en el mundo o su puto espejo. Muchas veces la gente paga con miedo su ignorancia sobre lo distinto y confunde la inmigración con un ejército de ocupación. Ni hablar de los miles de empresarios que parecen tener muy claro ese jueguito de los tópicos entendiendo que ‘los negros son vagos y huelen mal, pero me sacan la obra adelante mientras me forro'.Y lo que sigo agradeciendo, es conocer sitios no tanto por lo geográfico, sino por quienes los habitan y algo que aventaja por mucho a la compasión: el coraje y la actitud solidaria que me han brindado preciosas amistades. Usted, siendo conejero, creo que comprende muy bien lo que digo, sino ¡¿para qué ‘el arte' sin poder dar testimonio de ello?! .El que no lo pueda ver, que se dedique a la once...
- De ti, quien mejor te conoce y mucho te quiere, dice con absoluta objetividad y predicamento que eres ‘Picasso sin suerte'. ¿Algo que añadir?
- Parafraseando a otro gran mentiroso, te diría que Picasso y Manrique tuvieron mejor suerte, y yo tampoco... aunque todavía no estoy muerto. Por ejemplo, me alucina el húngaro Lajos Szalay, que escapando a los horrores de la guerra por los años cuarenta vivió en Argentina, y el modesto de Pablo Ruiz aparte de Cezanne y el arte africano, también se construyó con su estilo. Cuando vi obra de ese tío también me dije: ¡que me folle un pez! Y aquí estoy, dibujando. La condición de autodidacta me reserva un derecho silencioso sobre mis maestros que fueron muchos. Y no vivo para denigrar el éxito de otros ni para sentirme un imbécil, sino para hacer el camino que con o sin suerte me toca. También me divierto con ese desfile patético de los medios que exhiben a grandes y pequeños como mercancía útil hasta que aburren porque se les pasó los quince minutos de gloria. Dicen que el tiempo es tirano pero habría que ver mejor a los que tiranizan al tiempo como costumbre para manipular la información sobrevalorando con ello sus beneficios. Tampoco puedo hablar por aquellos que concursan con su trabajo, si hasta las reglas están hechas para desbaratarse sin garantizar las consecuencias. El arte sigue siendo un ingrediente más de la cultura, aunque los mecenas pasen a retiro y los artistas se multipliquen, la ilusión de un podio en el que no caben todos corre por cuenta de cada uno y hacer pie en las desventajas puede resultar tan virtuoso como echarte una risa con el fracaso. Llevo cinco años en Lanzarote sin hacer una sola muestra de mis trabajos y será por la informalidad en la presentación de mis proyectos pero por ahí tengo guardadas las denegaciones de La Caja de Canarias, El Almacén, galeristas, etcétera, o de esos que se autodenominan gestores culturales, y ¡son más absurdos que mis propuestas! También piense en aquellos pibes y no tan pibes que se incendian por hacer curriculun y figurar en un catálogo. Pues bien, el jodido seré yo, pero a la puta ya la echaron al río en tiempo y forma si además, tienes que montar una editorial para llegar a la gente. Es como si un freganchin tuviese que montarse un restaurante para trabajar en ello. Otra opción es Internet como herramienta y vía que conjuga tecnología e información pero que sigue engañándonos la hambruna de medio planeta con el FAST FOOD o como una ametralladora cargada de sal en manos de un mono. De cualquier manera, nos obliga a elegir el tipo y la calidad de información que uno requiere y eso lo hace más interesante. En mi sitio Web valdigarcia.blogspot.com estoy trabajando instantáneas fotográficas con un personaje, el RATO P, que dice desde el absurdo de objetos y circunstancias domesticas lo que siento, con vistas a una producción editorial. También tengo otros proyectos, pero veremos dijo el ciego.
- Para terminar, ¿cómo somatizó tu testículo izquierdo el imperativo real ‘por qué no te callas'?
- No sé por qué esto me recuerda a la infancia cuando los pibes hacíamos piruetas con la mano delante de la cara de otro repitiendo sin parar “¡el aire es libre, el aire es libre!”. ¿Y qué historia tenemos si la escriben los que ‘ganan'? Esa frase la reservaría para el funcionario de turno cuando consideren que merezco la nacionalidad española. ¡¿O a usted qué le parece, si por esas cuestiones burocráticas consigo antes la canaria?! Le digo más, el otro día recorrí el monasterio del Escorial con una amiga, y nos cagamos de risa desde que entramos hasta que salimos de la sordidez y la suntuosidad que representa a pesar de las caras de ojete que ponen los ‘seguratas'. ¿Debería agradecer a la justicia y a la monarquía española sin pagar la pena de tres mil euros por mi comportamiento? Es curioso, a mi huevo izquierdo no lo juró ninguno de mis hijos y sin embargo, no son ‘súbditos' o ‘irregulares' de mi amor...
rafaelfuentes@diariodelanzarote.com
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