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“Invasión” es una película de ésas que las ves y, desgraciadamente, las olvidas al poco tiempo. Y creo que esto es lo peor que le puede ocurrir a un filme, que pase sin pena ni gloria, que deje indiferente a los que lo ven. Seguramente, para los que hicieron la película eso siempre será mejor que el hecho de que los telespectadores salgan tirándose de los pelos y preguntándose por qué tuvieron que soportar ese bodrio. Pero en ocasiones, el público prefiere esa indignación que la insatisfacción de ser testigo de algo que no le ha llegado de ninguna manera, ni para bien ni para mal.
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“Invasión” es un remake de “La invasión de los ladrones de cuerpos”, dirigida en el año 1956 por Don Siegel. Podríamos iniciar aquí el debate sobre si las revisiones de películas antiguas son necesarias cuando por regla general son peores que las originales. Pero es éste un debate muy extenso e intenso que creo que no es el momento de abordar.
Si “Invasión” tiene justificada su existencia es porque nos permite ver a una pareja protagonista muy atractiva: la formada por la bella y buena actriz, aunque en ocasiones demasiado inexpresiva físicamente, Nicole Kidman; y por el interesantísimo Daniel Craig, actorazo de ojos azules que transmite serenidad e inteligencia. Un portento. Para mí, éste es el único aspecto positivo de la película, ver juntos a Kidman y Craig, que volverán a repetir en breve con “La brújula dorada”, película de fantasía que aún no ha llegado a nuestras pantallas.
Además de sus protagonistas, es cierto que la película logra agobiar al espectador en un par de escenas, protagonizadas obviamente por estos seres humanos que tienen muy poco de humanos. Son nuestro marido, nuestro hijo, nuestra abuela, nuestra mejor amiga. Pero sólo por fuera. Se han convertido en autómatas que se mueven de manera sectaria y grupal, y que atacan sin remordimientos “por el bien de la humanidad”. Curiosa paradoja.
El filme pretende hacer llegar al telespectador la reflexión sobre que los seres humanos son brutos y malvados, entes que causan guerras y daño continuamente, y que en ocasiones más nos valdría desaparecer del planeta para no seguir perjudicándolo. Un pensamiento al que no le falta razón. Pero claro, se trata de un discurso tan manido... ¿Es mejor ser un mutante sin sentimiento alguno pero totalmente pacífico o un humano brutote pero que ama, llora y ríe? Pues eso, piénselo. Si quieren o les merece la pena, claro.
Además de ofrecer esta profunda reflexión (¡...!) y de ser un remake de una película de serie B y de culto, “Invasión” se queda corto: es un filme para verlo. Y marcharse a dormir.
Detalles de “Invasión”
-Guapa y a veces inexpresiva Nicole: Buena actriz, hermosa pero a veces sin expresión por culpa de un exceso de botox. Un defecto que aquí le viene muy bien para fingir que es una extraterrestre sin sentimientos.
-Atractivo e interesante Daniel: Forma una gran pareja con Kidman. Aunque su personaje no deja de ser un pelín secundario, da un genial contrapunto.
-Saltos temporales inmediatos: Me acabo de inventar este término, pero lo utilizo para explicar que las acciones no son lineales sino que se muestran a saltos segundos posteriores de la escena mientras ésta aún se está desarrollando. Seguramente no me explique bien, así que véanla, porque hace que las escenas de acción sean más dinámicas.
-Sin sentimientos: Da mucho juego que los humanos intenten pasar desapercibidos aparentando que ni sienten ni padecen. “Aléjese. Está sudando. Y ellos no sudan”, le dice un policía a Nicole.
-Sin dormir: Agobian los intentos de Kidman por no dormirse. Especialmente, porque a todos nos ha pasado el tener que estar despiertos cuando nos encontramos terriblemente cansados y sabemos lo agotador que es luchar contra una placentera cabezadita.
-El momento más patético: La cena en casa de los burgueses intelectualoides, cuando Nicole discute con el embajador ruso. Especialmente, el discurso de Kidman da un poco/ bastante vergüenza. Un patetismo que se acrecienta cuando los anfitriones le dicen a Daniel Craig que es la mujer más inteligente que nunca ha llevado a cenar. Dios... ¿¡¡Pero cómo eran las demás?!! Porque el ‘speech' de Nicole es tan populista que echa para atrás.
-El descubrimiento: Jackson Bond, el hijo de Kidman. Un niño muy expresivo, con una cara muy simpática, que debuta en el cine con esta película pero que ya había participado en series de televisión americanas.
-El momento más increíble: Que el pequeño hijo de Nicole, por muy rico y gracioso que sea, pueda atravesarle sin parpadear y sin aparente esfuerzo el esternón a su madre y clavarle una inyección en el corazón para que se despierte y no se deje robar el cuerpo.
-Asquerosillo pero chulo: Las vomitonas de los mutantes en los cafés de los jefazos internacionales que están tomando las primeras decisiones para contrarrestar un virus que es mucho más peligroso de lo que les están contando. Insisto, asquerosas pero chulas.
Ficha comentada
Año: 2007
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos
Director: Oliver Hirschbiegel -con retoques de James McTeigue-. Lo conocerán por “El Hundimiento”, en la que se narraban los últimos días de vida de Hitler, su decadencia política, militar y personal. Una película que la crítica puso muy bien, especialmente por la interpretación de Bruno Ganz como el líder y asesino nazi, pero que yo no he podido ver entera ni una sola vez. No pude evitar dormirme.
Reparto
Nicole Kidman: La psiquiatra Carol Bennell, que tendrá que luchar contra el sueño y los alienígenas para salvar a su hijo Oliver.
La conocerán por... Ser una de las mejores actrices de Hollywood. Heredera de ese glamour de las estrellas de antes. Bella y muy valiente a la hora de elegir sus proyectos. No le importa arriesgar. Lo demostró en “Moulin Rouge”, donde dejó a más de uno asombrado por sus dotes a la hora de cantar y sacó su vena cómica y alocada, algo que no suele ser habitual en ella. Ahora repite con el director de esta película, Baz Luhrmann, en “Australia”, junto con el atractivo y también australiano Hugh Jackman. En “Los Otros”, de Amenábar, Nicole estaba genial haciendo de madre estricta, religiosa y medio tarada. Pero la adorada Kidman, traslúcida hasta el exceso, también se equivoca, claro. “Embrujada”, “La mancha humana” y “Las mujeres perfectas” así lo demuestran. De todas formas, ya hace tiempo que demostró que puede llevar sobre su aparentemente frágil espalda el peso de una película y convertirla en un éxito. Está bien. No puedo evitar manifestar mi alegría por el hecho de que Nicole ya no esté casada con Tom Cruise, ese cienciólogo histérico y poco creíble. Ahora, eso sí, todo un animal cinematográfico en lo que a filmes espectaculares -que no buenos- se refiere. Protagonizó “Misión Imposible”, “Minority Report” y el que hasta ahora ha sido el mejor papel de su vida, Lestat en “Entrevista con el Vampiro”. Sólo por estos papeles, y sólo por eso, no le desprecio.
Daniel Craig: Ben Driscoll, el amigo médico de Kidman. Un partidazo con el que Nicole, no sabemos muy bien por qué, se hace la estrecha. Con la boca pequeña, eso sí.
Lo conocerán por... Ser un gran descubrimiento para el cine. Mucho más que un macizorro y duro James Bond. Su debut como 007 en “Casino Royale” estuvo muy rodeado de polémica y muchos bocazas se tuvieron que callar cuando vieron la interpretación de Daniel. De repente, pasó de ser el peor Bond de la historia a ser el mejor. Además, participó en la dura y genial “Munich”, de Steven Spielberg. Daniel formaba parte de ese grupo de agentes destinados a vengar el asesinato de 11 atletas israelíes por parte de terroristas palestinos. Antes, también tuvo tiempo para el romanticismo y el drama, como lo demostró en “Sylvia”, donde era Ted Hughes, el poeta enamorado de la poetisa Sylivia Plath, una Gwyneth Paltrow con problemas mentales.
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