
Ya es tarde.
La esperanza de los pensadores autómatas,
huele.
La peste toca tu puerta,
que, aunque lejos del hospital,
te sigue.
Los provocadores que osan de invernar,
pues es lo que hay,
se esfuerzan.
En lo mismo,
al fin y al cabo.
No saben. (Os es peninsular)
Me río y... no sé.
Te enciendo velas.
Por mí.
Y siento que puede...
Que quizá no cruce a tu acera.
Más bien nunca.
La encuentro llena de escupitajos...
De extraños.
Prefiero mi mucosidad.
Pero hoy estoy feliz.
Me deseo suerte.
¡Suerte!
Así es la vida.
Toda la que merezco.
Puede que me dé igual.
Es más: Te autoexcluyo.
[Condiciones de uso | | ]