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Dos horas de nuestro precioso tiempo desperdiciadas. Quién lo iba a decir a priori, teniendo en cuenta que Jodie Foster y Neil Jordan son los creadores de este filme: un bodrio inverosímil que, desde luego, se podrían haber ahorrado.
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Esta película parece ir encaminada a desprender moralina. Pero la enseñanza que se saca de ella es una barrabasada.
Empecemos. Es comprensible que a una persona se le crucen los cables si unos macarras le dan una paliza de muerte, le dejan en coma y encima matan a su prometido, que es lo único que tiene en la vida. De ahí surge esa “extraña” Jodie Foster (Erica Bain) que, de ser una locutora de radio realizada con su trabajo, enamorada y feliz, se convierte en una insensible justiciera que mata a sangre fría a todos los sinvergüenzas que se sobrepasan con el resto del género humano.
Eso es lo comprensible. No todo el mundo lo haría pero muchos, sí. Además, en Estados Unidos cuesta menos, porque comprar un arma es mucho más sencillo que aquí, así que un obstáculo más superado.
En verdad, Jodie no es la extraña. Ella mata porque le han jodido -perdón- la vida y se ha quedado tocada. Y en comparación con el policía que investiga sus crímenes, es la persona más cuerda del mundo.
Éste es el momento en el que no pueden seguir leyendo si no han visto la película. Si no lo han hecho, están a tiempo de evitarlo. Pero también pueden ir a verla por morbo, para ver si “La extraña que hay en ti” es tan mala como digo. O no.
Retomo el hilo. Aparece en escena el agente Sean Mercer, el policía supuestamente honesto al que al final le da absolutamente igual que Jodie (Erica) sea una asesina. Le importa tan poco que Jodie se haya cargado a ocho tipos -según mis cuentas-, que decide ponerle al último de ellos en bandeja y le presta su pistola para que se lo cargue. “Es mejor que lo hagas con un arma reglamentaria”, le suelta alegremente Mercer a Erica Bain para que se cargue al único asesino de su prometido que queda vivo.
No contento con eso, le pide a Jodie-Erica que, como guinda a la locura total, le pegue un tiro en el brazo para que parezca que todo fue un tiroteo y que él tuvo que actuar en defensa propia. Y a ella le tiembla el pulso, por primera vez en la vida, a la hora de disparar a alguien. Todo un detalle. Pero le dispara.
He ahí la gran moraleja: “Si matan a alguien importante en tu vida, asesina tú a los que quieras, que siempre habrá algún policía tarado al que le parezca bien y te cubra”. Sin palabras.
Es lo que tiene la película: que es mala con ganas, a ratos bastante aburrida y que el final no tiene desperdicio alguno, por inverosímil y cutre. Así es “La extraña que hay en ti” que, por cierto, en Estados Unidos se titula “The brave one”. Desde luego, hay que tener valor para hacer este filme.
Interrogantes de la extraña
¿Por qué cuando Jodie-Erica mata a alguien, lo primero que hace es quitarse la chaqueta y tirarla a la basura? Vale, no me digan que es para que no la reconozcan, que podría ponérsela entre los brazos, llevársela a casa y tan contenta.
¿Por qué la escena de “ducharse-para-limpiarse-espiritualmente”, utilizada en obras de arte y telefilmes por igual, se quiere hacer diferente y adquiere un tono ridículo, cuando Jodie se mete vestida bajo el agua?
¿A qué viene la escena final del perro? ¿Era para hacer el final aún más ridículo? Si es así, les felicito: lo consiguieron.
Y, sobre todo, ¿por qué hicieron Neil Jordan y Jodie Foster esta película? Yo se lo contesto: para seguir adelante con la irregular carrera cinematográfica que ambos comparten. Una de cal y otra de arena. Pero no jueguen con los sentimientos del público, hombre, que creen que van a ver una buena película porque confían en ustedes. Ilusos.
Ficha comentada
Año: 2007
Duración: 119 minutos. Totalmente perdidos.
País: Estados Unidos.
Guionistas: Roderick Taylor, Bruce A. Taylor, Cynthia Mort. (Historia: Roderick Taylor, Bruce A. Taylor). Supongo que el especificar de quién es la historia lo pidió Cynthia, que sólo quería cobrar por este trabajo y no quedar para la posterioridad como su ideóloga.
Director: Neil Jordan ¿Por qué, Neil, por qué?
Lo conocerán por… Sólo citaré dos películas, por cuestión de espacio e importancia. Puso en imágenes la primera entrega de las crónicas vampíricas de Anne Rice con “Entrevista con el Vampiro”: una atmósfera seductora, sangrienta, oscura, irresistible… El mejor papel de Tom Cruise como el pérfido Lestat. Antes, había dirigido “Juego de Lágrimas”, turbadora también, por la que se llevó el Oscar al mejor guión y que tuvo otras cinco nominaciones. Amor con sorpresa, terrorismo del IRA y el andrógino Jaye Davidson. (Hollywood no estaba preparado para este hombre que podía aparentar ser una mujer. O viceversa).
El reparto
Jodie Foster: Es Erica Bain. Víctima, verdugo y amiga del policía tarado.
La conocerán por... Ser una buena actriz, muy inteligente y con sus lógicos errores, como esta película. Pasaré por encima de que comenzó como niña prostituta en “Taxi Driver”. Es la agente del FBI lista como ella sola que encandila al inteligente y caníbal Hannibal Lecter en el “Silencio de los corderos”. Para escapar de su alto coeficiente intelectual, decidió interpretar en “Nell” a una mujer salvaje que no hablaba ni conocía nada del mundo moderno. Ideal para que te nominen al Oscar.
Terrence Howard: Sean Mercer, el policía que demuestra estar más ido que la protagonista, que ya es decir.
Lo conocerán por... Ser uno de los actores de la coral “Crash”, de Paul Haggis, una película que no sé por qué se llevó el Oscar en 2006 y en la que era un negro de clase alta humillado por un Matt Dillon muy racista. Donde fijo que se lo pasó pipa fue trabajando en la cutre a la par que maravillosa “Glitter”, una supuesta biografía de Mariah Carey.
Naveen Andrews: El prometido de Erica, que muere por una gran paliza. Es el desencadenante de esta venganza. Vio lo que había y optó por desaparecer pronto de la película.
Lo conocerán por... El artificiero que enamora a la enfermera Juliette Binoche en esa oda al amor llamada “El paciente inglés” -está mucho mejor el libro-. También sale en “Perdidos”, serie televisiva que no veo pero que me consta que tiene muchos seguidores y que ha experimentado un giro de no te menees. Es uno de los protagonistas de “Planet Terror”, de Robert Rodríguez, en la que se queda con los testículos de los zombies a los que mata.
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