ATLANTES | Toñín Corujo, la necesidad vital de transmitir

Toñín Corujo: "Los alumnos me incitan a crear y sentirme vivo, a ser capaz"

Contaba cinco años de edad cuando se entretenía con una guitarra, construyendo músicas con notas arrebatadas a las cuerdas, sin pisarlas. Aprendió de observar a Pedro Orosa -Perico- tocar el timple, la guitarra o la mandolina, igual el músico autodidacta de más nivel que ha conocido. La Barbería que su padre abrió junto a La Plazuela hacía de improvisado taller de música...

Rafael Fuentes/Foto: Jesús Porteros
[Lunes, 9 de julio de 2007] [07.00]

Decir de sí mismo: "nací en Titerroy" y no precisar la añada, tintar canas y usar con desparpajo el topónimo de este barrio arrecifeño... son indicios inequívocos que sitúan su nacimiento después de 1957, año que se construyó este sitio, y antes de 1961 cuando ya había destetado toda aquella chiquillería que corría detrás del transporte público gritando "la guagua, la guagua"...

Sus tesoros de niño revelan presencias de cuerdas, púas y afinados trinos; la energía de un timple que vive en la esquina de un volcán que es calle, y viceversa. Evoca la memoria de aquellas guitarras, timples y panderos, arrollando la iniciativa de otros instrumentos de púa; tocaba la Rondalla Ajey en San Bartolomé hace 43 años, él aún no tenía cuatro.

Poco después, quizá ese mismo año, navegó con su familia desde el silencio de Lanzarote hasta el luminoso puerto de La Guaira. Venezuela, que a sus infantes ojos se les antojó ciudad de las luces, y rascacielos de modernas autopistas con ascensores supersónicos. ¡Qué distinta su calle! en Titerroy, antes y a la vuelta de Caracas. Aquella vía de la niñez fue refrito de piedras y tierra, rehogadas con escasos restos de agua y manos tiernas; polvaredas de pan que viaja en furgonetas de reparto.

Cumplió con la primaria en el Colegio Sanjurjo Maneje y en la secundaria, incomprendido por algunos que debían enseñarlo, rebotó a la Escuela Media de Pesca. Sin entusiasmo, con nada de pasión, quiso ser nauta y mecánico naval, y naufragó en el intento. Aquellos éxitos fueron crédito suficiente para su instrucción de barbero. Aprendió a barrer y fregar suelos antes que a lavar cabezas y cortar el pelo. El manejo de la navaja y otras destrezas de la barbería le licenció del aprendizaje, proporcionándole libertad de decisión y otras ocupaciones en las zafras de la cebolla, algunas vendimias...

Aquellos genes musicales, el recuerdo de Ajey, la observación del hacer de Perico Orosa y las construidas notas sobre las cuerdas de la guitarra, se complementaron con la formación en la mandolina, la bandurria y el laúd, y las enseñanzas de Florián, su tío. Después, el pianista Gerardo Cabrera le impartió lecciones de música. Sin embargo, serían Silvio Rodríguez y Pablo Milanés quienes le enseñaron a tocar como lo hace hoy.

Sus deseos e intenciones de estudiar guitarra le trasladan un año a Tenerife. Allí trabajó impartiendo clases de música en el colegio Nuryana, en La Laguna. También actuó con la Agrupación Folklórica Universitaria en un festival internacional celebrado en Santa Cruz. Más tarde viajó a París de Francia pasando por Bilbao. Quería visitar el calor de una vasca a la que enamoró en Lanzarote, entonces aprendió que lo que bien quedó el tiempo no lo mejora... Trabajó la música directamente en la calle, en los túneles del metro. Casi cinco años duró aquella batalla. Ahí estudió con diversos maestros y en diferentes conservatorios...

Ya regresado a Canarias, un verano que mediaba la década de los 90 bailó La Rama en la Villa de Agaete... y se enamoró de María. Poco después nació Arume, la hija que cuenta 12 años.

Su cuidada formación y méritos en la música quedaron reflejados en los temas que recoge "Arrecife", disco que ha tenido una excepcional acogida y que le llevó al WOMAD.

En Lanzarote apellidarse Corujo, igual que Toñín, es decir tradición, responsabilidad y... sonar las músicas.

El conjuro de los Corujo

- Antonio Corujo y Maquita García ¿Qué te han dado además de la vida?

- En casa siempre hubo un ambiente musical muy intenso, recuerdo escuchar a mi madre arrullar a mis hermanos con melodías como La Playa, música de películas o el arrorró. Evidentemente también me las cantó a mí aunque no lo recuerde. Mi madre siempre cantó con una perfecta afinación y eso me influyó bastante. También mi padre que toca el timple prácticamente todos los días de su vida, su ritmo es firme y certero, lo hace mientras canta con su agudísima voz. Él es uno de los más grandes referentes de la música canaria más ancestral.

- ¿Cuáles fueron las lecciones y materias que tuviste que aprender para tus primeros acordes en la guitarra?

- Con mi abuelo Domingo aprendí de todo. Me enseñó mucho de la naturaleza y del respeto por el medio ambiente, el cultivo del campo, el ritmo de los animales y mis dos primeros acordes en la guitarra. Los veranos de mi niñez los pasaba con él recolectando sandias y melones o desgranando millo.

- ¿Qué otros Corujo o García te acunaron con sus melodías?

- Mi tío Florián Corujo me dijo como había que tocar la mandolina. Me fijaba mucho como tocaba la guitarra mi tío Domingo Corujo. Con mi tío Chente García descubrí otra forma de entender la música, la armonización de voces, los secretos del bolero. Luego con mi primo Celso que era el músico más moderno y audaz de la familia, para él no había secretos de ningún tipo en la música, escuchábamos a The Beatles, a Santana, James Braun, a The Creams, Pink Floyd, Los Canarios de Teddy Bautista. Manejaba la guitarra, el bajo, los teclados, lo pasábamos muy bien tocando en un palomar que había en casa de mi abuelo y que habilitó como estudio con las paredes forradas de papel de periódico.

Pentagramas de vida

- Mientras otros niños de tu generación se dormían con sonajas y canciones de cuna, tú te extasiabas con panderos y rondallas. ¿Cómo es eso?

- Todavía tengo en la cabeza el sonido de la Rondalla Ajey, mi padre me llevó a ver algún ensayo cuando era muy niño. Recuerdo como comenzaban las púas suaves y del estruendo de la entrada del grupo, de los bailadores y de las noches estrelladas de San Bartolomé. También a un señor que tenia un pandero que construyó el mismo, lleno de cascabeles y fantásticamente adornado, luego le dio un ataque de no sé que y lo destruyó sin que la fuerza de los que tenía alrededor pudiera evitarlo. Aquello fue de lo más heavy.

- De aquel barrio donde naciste y tus juegos infantiles, ¿qué te cuentas?

- La calle Tinache en Titerroy era una continua polvareda provocada por él tránsito de los coches que repartían el pan. Con el agua de lavar las mujeres trataban de mitigarla y nosotros construíamos con la tierra mojada un mundo mágico donde jugábamos con palas mecánicas hechas de palo y una lata de carne molida, también con una gruita que traje de Venezuela.

- Cursaste matrícula en la Escuela Media de Pesca y terminas licenciado de barbero. ¿Dónde aprendiste los valores que determinan tu vida?

- La barbería es un cruce de caminos donde aparecen tanto los personajes locales como los viajeros que venían por aquí, ves todo tipo de situaciones y de gente, lo bueno y lo malo de las personas, conoces a nobles ateos, a viles creyentes y viceversa. La barbería es un expositor, un catalogo sociológico.

- En tu época de barbero, ¿le tomaste el pelo a mucha gente?

- A mucha, muchos amigos se prestaron para que practicara, a algunos los corté afeitando, a ti mismo por ejemplo, te hice un buen corte. M ás tarde, en 1983, el oficio de barbero me brindó la oportunidad de trabajar junto al cineasta Pedro Paz y ser junto a él, precursor de la peluquería post-moderna en Lanzarote, me proponía desafiados rapados a tijera, él mismo traía clientes a mi casa, nos divertimos mucho.

Rudimento musical

- Toñín Corujo, ¿nace o se hace?

- Yo creo que nacemos aptos para muchas cosas determinadas y que luego desarrollamos aquellas en las que nuestro entorno nos es propicio. También hay determinadas vivencias que nos hacen apasionarnos con cosas ajenas a nuestro entorno y que nos catapultan a otro. Pienso que hay que perseguir, trabajar y estudiar aquello que realmente nos gusta y no acomodarnos ni conformarnos con cosas que aunque se nos den bien, nos repatee el levantarnos solo para eso.

- ¿Qué músicos de aquellos años influyeron en tú formación?

- Me entusiasmaron los trabajos de Taburiente y Juan Carlos Senante aquí en Canarias, las escuchas de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, me definieron bastante como guitarrista, escuchaba otras cosas como Tchaikovsky, Carl-Orff, Villalobos o Vivaldi.

Desandar el mundo

- ¿Tu decisión de estudiar guitarra fue el salvoconducto que te movió por el mundo?

- A excepción de las clases de solfeo con el pianista Gerardo Cabrera, siempre estuve entre ser autodidacta y lo que podía absorber de mi entorno familiar, eso me había llevado a un nivel que relativamente no estaba mal, pero que se deshizo cuando asistí a un cursillo que dieron en Lanzarote Blas Sánchez, Didie Prat y Cristian Salmon. Descubrí que había un largo camino que andar. Y reaccioné yéndome a estudiar a Tenerife y luego a París.

- ¿Cómo es eso de que entras en Francia andando?

- Entré en Francia andando, una guagua me dejó en la frontera y la crucé a pie, tomé un tren hasta París, allí me esperaba Domingo "El Colorao". Compartimos una pequeña habitación en rue Danton, empecé a estudiar con Blas Sánchez y a trabajar tocando en el metro. Allí conocí la música brasileña y la de jazz, la flamenca y la de todas partes. Fui con Blas Sánchez y su Guitar Consort a Checoslovaquia, hicimos conciertos en Kladno y en Praga. Estudié armonía y composición. Aprendí de Cristian Salmón y Didier Prat. Luego estudié en el conservatorio de Saint Moure con el profesor Michelle Ponce y también recibí clases de Roland Dyens. Me enamoré y tuve un hijo, que ya tiene 18 años y que ahora vive aquí en Lanzarote.

El amor y la escuela

- ¿Qué imposibles debes a María y Arume?

- El tener una escuela independiente y autosuficiente en la isla, además del haber grabado dos CD's. Cada una me ha inspirado una música, también mi hijo Manuel.

- ¿Qué opinas de la pedagogía musical?

- Me parece un mundo de lo más interesante. Me gusta dar clases. Gran parte de mi vida la dedico a la enseñanza musical, procuro siempre que las clases sean activas y vitales a la par que efectivas y edificantes. En la actualidad trabajo sobre todo con niños mayores de 4 años, he descubierto que hay cosas a niveles básicos de lenguaje (identificación y clasificación de sonidos y tiempos) que a estas edades se ven naturales y es cuando son más receptivos a todo tipo de idiomas.

- A tus alumnos, ¿qué tienes que agradecer?

- Ellos son los que me mantienen fresco el espíritu y sus ganas de aprender incitan a seguir aprendiendo, a crear y sentirme vivo, a ser capaz.

Repertorio

- ¿Qué tablas pisas con la música?

- En 1991, cuando regresé de París, intervine en un concierto en el Teatro Pérez Galdós junto a Juan Carlos Pérez y Domingo Rodríguez "EL Colorao". Supimos de la actuación el día antes, el ensayo lo hicimos en la Playa de las Canteras. En 1995 presenté el timple como instrumento y sus diferentes posibilidades musicales en el Aula Magna de la Universidad de Heildeberg en Alemania. En 1998 trabajé en el primer disco del grupo "Artenara". En el año 2004 presenté mi primer disco "Arrecife" asombrándome por la acogida que tuvo, fue en el "Teatro Atlántida" de Arrecife lleno hasta rebosar, también en la Sala Cicca de Las Palmas, en La Cueva De los Verdes y en el Festival Nanino Díaz Cutillas, en Firgas.

Mundo de Músicas, Artes y Danza

- Tus éxitos como músico te abrieron las puertas del WOMAD Canarias 2005.

- Parece que el destino tenía reservado el que la entrada de mi primer Womad fuera por el escenario abriendo el festival. Estaba envuelto en esa extraña sensación que me invade cuando subo a un escenario pero esta vez era más fuerte que nunca, estuvo precedida de una frenética jornada con rueda de prensa, entrevistas para radios y revistas especializadas. Conocer y vivir el Womad, fue una experiencia total.

- Y ahora, ¿adónde vas?

- Ahora estoy promocionando mi nuevo trabajo "Sal y Arena". Lo presenté en la inauguración del Teatro Insular, estuve acompañado de un elenco de lujo: el saxo, flauta y clarinete de Andreas Prittwitz; Luís Fernández a los teclados; Daniel Casielles al bajo; Antonio Toledo a la guitarra; David Gómez Mohedano a la batería; Mónica Acebedo De Pablo, al violín: la percusión de Sergio Martínez Díaz y la colaboración del timplista José Antonio Ramos. El concierto fue fresco y rotundo.

 

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