ATLANTES | Rubén Gil, joven artista que vive del cuento

Rubén Gil: "Me asombra que la cultura interese tan poco"

 
 
 
 
 
 

Aún llevaba pañales cuando inició su "carrera artística" armando el dibujo que encaminaría su primer paso. Así, apenas se sostuvo sobre sus pies, para "alegría" de sus padres y de las paredes de la casa familiar, se aplicó de precoz grafittero. Más tarde, descubre el papel que registraría en dibujadas centenas los trazos de su infancia. El aprendizaje y práctica de la lectura le convierte en devorador de cuentos, aquellos que anteponen la ilustración al texto. De ahí nace la técnica que une las pasiones de su vida: el dibujo y la escritura.

Rafael Fuentes
[Lunes, 6 de noviembre de 2006]
[06.00]

Rubén Gil Cardona nació el 26 de julio de 1991 en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, sería en la casa del maestro de Cercados de Espino, pago junto al cauce del Barranco de Arguineguín, en el municipio del sur grancanario de San Bartolomé de Tirajana, dónde iba a gatear las primeras pinceladas de su vida. Más tarde, sin renegar al municipio, trasladan el domicilio familiar desde la zona baja de medianías hasta la población de Maspalomas. Ahí reside actualmente. Hijo de profesores, es el segundo entre los hermanos -dos chicas, dos chicos- en una familia que hacen seis con sus padres. Estudia cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el I.E.S. Arguineguín, en el municipio de Mogán. También cultiva relaciones de amistad entre sus compañeros de instituto, vecinos y algún que otro amigo en otros puntos de la isla. Su meta orientará su formación hacia el Bachillerato de Ciencias de la Salud como paso previo a los estudios de Medicina que un día cursará en promiscua y feliz compatibilidad con la ilustración y narrativa.

Viaja y disfruta con la música sin perder el ritmo del clarinete que acaricia y besa con fruición desde hace ocho años, aunque hará diez que asiste a la escuela municipal de música. Pertenece a las bandas municipales de los ayuntamientos de San Bartolomé y Santa Lucía, ambos de Tirajana. Rubén Gil, lee, escribe, dibuja, escucha música, juega a baloncesto, ve la tele, sale con sus amigos, chatea, comanda la "playstation". hace lo normal que cualquier chico de su edad al tiempo que forja su proyecto de futuro.

Aún con su corta edad, son más de cuarenta los premios, accésit, menciones y recompensas, de las habilidades y aciertos con la narrativa y el dibujo, que figuran en su vitrina del éxito. La Obra Social y Cultural de CajaCanarias, durante cuatro años consecutivos, ha publicado uno de sus cuentos en la colección infantil "¿Te contamos un cuento?", iniciativa única en su género en el Archipiélago, ya que sus autores son niños de las Islas que han sido premiados por la entidad de ahorro dentro del Concurso de Cuentos Infantiles. "El Cernicalito" da título al cuento que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana publicó para celebrar el día del libro. La redacción "¿Qué es un rey para ti?" le permitió representar a las Islas en una visita a la Casa Real y conocer al rey de España. El Ejército del Aíre premió la originalidad de "Alas humanitarias" con un particular "Bautismo del Aire", vuelo recompensa que alcanzó al conjunto de sus compañeros de curso...

"Aventuras de/en sueño y otros cuentos", una novela corta y varias narraciones, es su última obra publicada y que edita el Ayuntamiento de Mogán. Ahora, mientras espera la publicación de otro recopilatorio de cuentos cortos que editará la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, dibuja la rutina en un día de instituto. Cómic que no enseñará a los miembros del profesorado... no fueran a verle la gracia.

El cuentacuentos

- Érase una vez un niño que creció con entusiasmo en un pequeño y distante pago, junto al cauce de un barranco, que se eleva hasta 150 metros sobre el nivel del mar... ¿Qué te cuenta el primer párrafo del relato de tu vida?

- Fue una infancia difícil de olvidar. Cercado Espino era y es un pueblo muy pequeño donde nos conocíamos todos, y me lo pasaba genial con mis amigos rodeado de toda la flora y fauna del barranco, que inspiraron mis primeros cuentos. Creo que allí cogí la afición de coleccionar toda clase de bichos con los que tenía locos a mis padres, además de pasarme el día molestando a mi hermana mayor.

- ¿Qué pinta un crío en pañales? ¿Es cierto que dibujaste a papá mucho antes de llamarlo así?

- Dibujaba a mi padre y a todo lo que no era mi padre. Mi primer lienzo fue la pared de mi casa, lo que conllevó a que mi primer premio en este mundillo fuera una "caricia" en mis posaderas por parte de mis padres. Ya más espabilado elegí el folio como soporte, y ahí empezó mi manía. Se cuentan por decenas los dibujos que hice, cualquier momento era bueno para dibujar, y aunque según mis conocidos mis dibujos ya llamaban la atención por sus detalles en ese momento, yo nunca fui consciente de ello.

- Aprender a pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados fue primero y devorar cuentos después. ¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué leías?

- Comencé a aprender a leer en el colegio aproximadamente a los cinco años, repasando líneas de puntos que dibujaban las formas de las letras y actividades parecidas. Pasado este periodo me enganché a los libros de cuentos, sólo aquellos que tenían una parte dibujada y la otra escrita, si no era así ni me molestaba en leerlo. Al comenzar primaria, mis padres me pusieron un cómic de Mortadelo y Filemón delante, lo que fue toda una revolución, ya que no sólo me gustaban sus historias, sino esa peculiar manera que tiene el cómic de contarlas, en forma de viñetas y bocadillos. Posteriormente empecé con mis primeras "novelas": libros de terror para niños. "Pesadillas" se titula la colección.

Cuento I
El niño pequeño

- "Había una vez, un niño pequeño que comenzó a ir a la escuela. Era bastante pequeño y la escuela muy grande. Cuando descubrió que podía entrar en su aula desde la puerta que daba al exterior, estuvo feliz y la escuela no le pareció tan grande. Una mañana la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo".

- Mi infancia y adolescencia se han caracterizado por su normalidad. Es más, si alguien le pregunta a mi padre en qué me diferencio del resto de chicos de mi edad, le dirá que yo leo un poco más de lo normal. Algunos de mis premios me han permitido visitar lugares a los que nunca habría ido, como el Palacio de la Zarzuela, el Cuartel General de la Armada, dar un paseo en un avión Hércules...

- ¿Los sueños dibujan tu vida o es al revés?

- Los dibujos siempre han influido mi vida, y por qué no, mis sueños. La capacidad que tenemos las personas de plasmar las formas que vemos o imaginamos en un papel me parecen la mejor forma de expresión que existe. Respecto a los premios que he recibido en este campo, significan mucho para mí el premio del cartel didáctico "Casa de Colón" y los de diseño del cartel del certamen "Joaquín Blume" de gimnasia, por ser de los primeros y más valorados en entornos cercanos. Indudablemente, los dibujos que acompañaron al cómic dedicado a S.M. el Rey supuso que los medios de comunicación se interesaran por mi trabajo.

Cuento II
El Papel y La Tinta

- "Estaba una hoja de papel sobre una mesa, junto a otras hojas iguales a ella, cuando una pluma, bañada en negrísima tinta, la manchó llenándola de palabras".

- Mis primeros cuentos fueron como los que leía: dibujo arriba y texto abajo. Cogía veinte folios, los grapaba y comenzaba mi relato, aún teniendo otros pendientes que hasta la fecha no tienen fin. Mis obras no tenían destinatario concreto en principio: sólo eran para mí, y aunque esté mal decirlo, para mi disfrute personal. Si alguien los quería leer, pues que los leyera, pero tampoco me preocupaba mucho. Ahora bien, pobre de aquel que se interesara por la historia y me interrogara sobre ella, porque lo volvía loco. ¿Mi motivación? Pienso que sería llegar a escribir una historia que se pareciera a aquellas que devoraba. En conclusión: me gusta escribir y me encanta dibujar.

- Apenas quince años -que no son nada- y la vitrina de tus méritos se escarrancha del peso del éxito. Más de cuarenta en tu "dilatada" carrera. ¿Qué es esta historia?

- A decir verdad, después del inesperado primer premio de toda esta carrera, mis padres vieron futuro en ello (no económico, porque el altruismo es mi fuerte por obligación en este mundillo) y me animaron a seguir. Se lo agradezco en el alma, pues si llega a ser por mí, no hubiera llegado hasta aquí, pues son muchas las dificultades del camino. Al igual que he obtenido éxitos, algunos fracasos también forman parte de mi trayectoria. Respecto al apoyo de los medios de comunicación, si he de ser sincero, salvo alguna entrevista en periódicos y en radios locales, poco más. Me asombra que la cultura interese tan poco.

Cuento III
"Aventuras de/en sueño y otros cuentos"

- Una novela corta y varias narraciones que edita el Ayuntamiento de Mogán es tu última publicación. ¿Nos haces el cuento?

- Por mis premios en los cuentos de UNICEF, fui seleccionado para llevar una antorcha en un acto relacionado con el día de los discapacitados en Mogán. Allí se encontraba la concejala de cultura, que enterada de mi trayectoria propuso la publicación de este libro. Puestos en contacto con el editor, Víctor Hernández Bueno, siempre me ha animado para que le enviara mis creaciones, y empezara a hacer una selección entre ellas. De esto hace ya tres años, y aunque la espera ha sido larga, visto el resultado ha valido la pena, y quiero agradecérselo desde aquí especialmente a él y a sus colaboradores. El libro ha gustado, y sigo trabajando en espera de alguna otra publicación.

Y colorín colorado...

- Alexander Graham Bell plagió el teléfono de Antonio Meucci, robándole gloria e historia. Miguel Indurain, ganó el Tour de Francia durante cinco años consecutivos y el Giro de Italia en dos ocasiones. Tú, descubres a "Mortadelo y Filemón". ¿Cómo es eso?

- Mortadelo y Filemón, y por supuesto, su "padre" Francisco Ibáñez han sido siempre mi guía en el mundo del cómic. Leer sus historias me ha entretenido muchísimo, y de hecho podría decirse que fueron ellos los que me enseñaron a dibujar. Mi último trabajo hasta la fecha es precisamente un cómic, "Diario del estudiante", en el que narro un día cualquiera de instituto, basándome en las vivencias del curso pasado, parodiando a mis compañeros y profesores. Los primeros lo han sabido apreciar, mientras que a los otros les ha costado más verle le gracia. Esta y todas mis historias han sido fruto del empeño y la motivación, y por eso desde aquí quisiera animar a todos aquellos que también tienen algún talento o facilidad por alguna actividad, sea dibujo, escritura, deporte... a que lo aprovechen e intenten superarse y hacerse un hueco en su campo, ya que por experiencia propia sé que hay que moverse para hacerse notar.

 

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