Doradas y lubinas crecen en cautividad en Puerto del Carmen

Agricultores de la mar

Foto: R. Vidal.

Si el mar no te da lo que quieres, siémbralo. Con esta filosofía algunos pescadores ya han visto en la acuicultura una alternativa a la sobreexplotación de los caladeros naturales. A partir de noviembre comienza un taller de empleo de la Mancomunidad del Sur dirigido a once lobos de mar que se resisten a echar amarras. Este jueves ya se colocaron en las jaulas los 45.000 alevines de doradas y de 50.000 de lubinas que en un año se convertirán en hermosos adultos dignos de los mejores platos.

A. D.
[Jueves, 26 de octubre de 2006] [14.21]

 

Tras cuatro días de viaje, los "pezqueñines" llegaron en un camión frigorífico al Varadero de Puerto del Carmen procedentes de la Central Cántabra de Pescados de San Vicente de la Barquera. Francisco , director del taller, supervisaba la maniobra de descarga a través de una tubería. Para él "ésta es una oportunidad para que los pescadores encuentren una alternativa económica a su modo de vida, porque la pesca ha ido cada año a peor".

Los alevines tienen tan sólo dos meses de vida y pesan entre 5 y 15 gramos . Su nuevo hogar son dos jaulas de 12 metros de diámetro y 10 de fondo, que permanecerán instaladas la zona de Risco Prieto.

Cuidados constantes

Como cualquier bebé, los pequeños peces necesitan tres comidas diarias, cuidados especiales y mucha paciencia para hacerse mayores. Según cuenta Idoia, profesora del taller, la rutina comienza a las 7:00 horas cuando los alumnos zarpan en barco hacia la granja marina para dar a las crías el desayuno. A las 12:00 y a las 16:00 horas regresan para saciar el hambre. La ración diaria se calcula en función de la temperatura del agua (que oscila entre los 19º y 22º) y el peso del pez.

Además, estos agricultores de la mar deben hacerse cargo de las tareas de mantenimiento de las jaulas, revisar las mallas y coser los rotos, comprobar los amarres y supervisar las balizas perimetrales. También diariamente se retiran los ejemplares muertos y si se observa alguna anomalía se mandan al laboratorio para su análisis. Para todas estas actividades es necesario sumergirse, por lo que los alumnos aprenden también en el taller a bucear.

Un negocio "rentable"

El trabajo minucioso al final tiene su recompensa. Cuando las doradas y las lubinas superen los 450 gramos (aproximadamente dentro de 12 meses) estarán listas para su comercialización. Según Francisco, la "rentabilidad está garantizada". El año pasado se sembraron 25.000 unidades y sólo murieron 300 peces, una mortalidad menor de lo habitual gracias a la calidad de las aguas y la atención constante de los cuidadores.

Francisco cree que este sector irá en auge en los próximos años. De momento, se cuentan tres granjas de acuicultura en la Isla y otra ha solicitado permiso de apertura. Pulpos, atunes, doradas y lubinas pasan ya directamente de la granja a los fogones. Aunque hay quien sigue prefiriendo, por mantener el romanticismo de la profesión, luchar contra las olas tirando de una caña.

 

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