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Han pasado cinco años y cuatro meses desde que aquella piedra cayó sobre el escenario e hizo saltar las alarmas. Fue el síntoma más evidente de que la gruta del auditorio de los Jameos del Agua enfermaba por la filtración entre las rocas de la sal que se utilizó en la cúpula para evitar humedades.
Después de un proyecto que quedó en intentona, se planeó una gran obra de ingeniería que costará más de 4 millones de euros. Cuando abra de nuevo sus puertas, "si todo va sobre ruedas" en abril de 2007, el auditorio contará con camerinos exteriores, montacargas y equipamiento escénico.
"Queremos abrir el auditorio con las mejores garantías para que sea un espacio escénico de primer orden", dice el consejero delegado de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT), Pedro San Ginés, quien justifica el retraso en la rehabilitación porque es un "proceso complejo, laborioso y extenso", en el que "han participado desde ingenieros, geólogos, arquitectos, hasta diferentes especialistas en diseño de espacios escénicos".
A la dilación ha contribuido además, la dificultad para obtener los numerosos permisos que se requieren para trabajar en un emblema artístico declarado Bien de Interés Cultural, además de Espacio Natural Protegido.
Un presupuesto creciente
El proyecto inicial resultó que no avalaba la seguridad de la bóveda, además se añadieron nuevas fases no contempladas, como el elevador, que permitirá la entrada y salida de maquinaria y materiales, o los camerinos. Por eso, lo que en principio se pensaba costaría 2,7 millones euros se ha incrementado en casi millón y medio más.
Mucho por hacer
Hasta el momento se ha ejecutado actuaciones por valor de 670.137 euros que han consistido en la excavación en la parte superior y la retirada de la sal, el levantamiento topográfico, instalación de mallas, escáner de la bóveda y la adecuación de los camerinos bajo la escena.
Aún queda sobre los planos el trabajo más duro, que consistirá en la rehabilitación de la bóveda natural, la impermeabilización exterior, la renovación de las cúpulas, la colocación de un armazón de hormigón en la zona más débil de la techumbre, el sellado con resinas de las piedras. Una actuación encaminada a lograr -según San Ginés- "las máximas garantías de seguridad", procurando la "mimetización" de estos soportes con el entorno.
Según los cálculos de los técnicos en unos seis meses se podrán desmontar los andamios y poner todo a punto para repetir aquellas galas memorables y noches de espectáculo, como el Festival de Música Visual o los conciertos célebres que protagonizaron artistas de la talla de Alfredo Kraus y Jon Secada.
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