ATLANTES | Diana Laurencich, la cultura del nómada

Diana Laurencich: "El mundo que hoy conocemos se hizo integrando y desintegrando culturas"

 
 
 
 

Paseó la vida y el bagaje de su existencia por varias ciudades de Suramérica y Europa. También proyectó su pintura en más de cuarenta y cinco exposiciones por todo el mundo, desde Chile hasta Suecia. Tenía 22 años cuándo su obra comienza a formar parte de museos y colecciones internacionales, públicas y privadas: Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Buenos Aíres, Colección de Arte Latinoamericano de la Essex University, Inglaterra.

Rafael Fuentes
[Lunes, 23 de octubre de 2006]
[09.33]

Diana Laurencich nació en Buenos Aíres en 1963, cuando Argentina vivía -desde el 29 de marzo de 1962 hasta el 11 de octubre de 1963- un período de paz pactada, dentro de una continuidad institucional aceptada por los que detentaba el poder: las Fuerzas Armadas. La formula marcial y de facto, que fue política recurrente de su país, consumió catorce años de los veinte que contaba el 10 de diciembre de 1983, día que Raúl Ricardo Alfonsín asume la presidencia bajo un clima de auténtica algarabía cívica.

Conocer otra gente, vivir otra cultura y respirar nuevos aíres son las tres etapas en que se fraguó su necesidad de salir de Argentina, haciéndose bonaerense del mundo y "culo inquieto" -que no de mal asiento-, hablando en términos culturales. Realizó escenografías para cine, teatro, televisión, participó en libros de arte correo y pintó graffiti. También colaboradora activa, fundadora y directora de centros y fundaciones culturales, diseño programas educativos y asesoró a distintas empresas... Así, con gracia y arte para ganarse las voluntades de otros y manteniendo un nomadismo de rasgos culturales propios de gitana intercultural, creció en cultura y medioambiente. Ella, que no cree en las categorías ni hace distinción de las actividades, sin dejar de ser la misma limpió inodoros y se sentó a representar a su país en embajadas. Pintura, arte, literatura, ecología, cine, marketing, turismo. la cultura del hombre, las manifestaciones de su creatividad, las estrategias para sobreponerse y persistir en lo que cada día cuesta tanto, es el nexo de sus pasiones.

De vuelta a Argentina en 2005, después de residir los últimos cuatro años en Lanzarote, en el municipio de Tías, "el pueblo de Saramago", establece su residencia en Mar del Plata, provincia de Buenos Aíres. Es Delegada Argentina del Instituto de Turismo Responsable (ITR), asociado a la UNESCO y OMT, con sede en Madrid. Y, además, asesora al Mar del Plata Convention & Visitors Bureau, en Turismo Sostenible y organiza, junto al Grupo del Sur y la Secretaría de Cultura de Mar del Plata, las Primeras Jornadas de Narración Oral de la ciudad . Titular de la Cátedra de Conservación de Medioambiente en una Universidad argentina, trabaja impartiendo talleres y cátedras para grandes y chicos, por aquí y por allá. Sigue pintando y nunca dejó de escribir. Diana Laurencich trata de generar cosas nuevas, arrastra la creatividad y el riesgo por todo lo que hace, a modo de hilo y aguja que arma la costura y une retazos de distintas telas.

Hoy, al mismo tiempo que suma su empeño al de millones de argentinos en la búsqueda de Jorge Julio López, el "primer desaparecido de la democracia", revuelve despacio el colacao de su hijo para el que sueña un mundo menos violento y más justo, más solidario.

Equilibrista en la arista de la vida

- En 1985 cursas el último año de Bellas Artes en una cátedra fantástica que se proveía de personajes, artistas y locos que tuvieran algo que decir. ¿Qué pintas tú aquí?

- En la época que terminé Bellas Artes, fueron siete años en total, los personajes superaban a las cátedras. Hoy esos artistas y locos andan por el mundo, repartidos y dispersos, pero cada tanto tenemos noticias unos de otros y nos alegramos de las cosechas, de tanta buena semilla. Fui novia, pareja o simplemente amiga, de unos cuantos de aquellos, que me nutrieron y moldearon. En general, yo siempre era más chica y los admiraba...

- Manuel Maneiro fue el primero en comprarte una pintura y Joan, hoy papá y ayer el niño de nueve años que juntó dinero para comprarte otra, tu cliente más joven. ¿Qué dice tu obra?

- Sí eso está en mi blog. Manuel fue por el que mi papá comenzó a respetar mi carrera de pintora, hasta ese momento me decía: "¿Y vos que hacés?". Pinto, le contestaba yo. "Y con eso, ¿qué hacemos?", concluía papá. Cuando le vendí la primera obra a Manuel, el viejo no entendía cómo con un papel lleno de "garabatos de colores" me ganaba 200 dólares. Con Joan, yo ya venía vendiendo profesionalmente, y fue conmovedor que un nene de 9 años me quisiera comprar algo. Así que volviendo a tu pregunta, ¿qué dice mi obra?: no habla, conmueve o no, hace vibrar o no, sacude o no.

- Tu pintura abre puertas y ventanas al mundo en las interculturales paredes de multicolores países ¿Dónde cuelga la expresión que cocina tu paleta?

- En il mio cuore. Son expresiones tanto de mi dolor, como de mi alegría, a veces la gente ve mi dolor de forma que le alegra la vida, o al revés, mi alegría la conecta con su dolor. Mi abuela miraba un cuadro mío y encontraba un río de su pueblo natal, y nació bajo el imperio austrohúngaro. Cuando murió mi vieja, hice una serie que se llamó los anteojos de mamá y estallaba de color, porque para mí la muerte no es negra, el que presentó esa muestra, un alemán, gerente de un conocido banco, compró una de esas pinturas y empezó su discurso diciendo: estamos contentos...

Gitana

- La falta de aíre y la violencia, también la cultura del hombre, te descubre experta en mudanzas: primero la misma ciudad, después los países cercanos, más tarde otro hemisferio... Dibújanos tu mundo.

- Al revés, en mi caso fue al revés, primero otro hemisferio, después los países cercanos, y más tarde otras ciudades. Este año le encontré un por qué a tanto girar, no sé si es real o no, pero un día me di cuenta que siempre buscaba el amor de mi padre. Cada vez que me alejaba del país mi padre me demostraba su amor, cuando vuelvo, no me quiere ver ni pintada. No, es un chiste. Hay muchas razones por las que arranqué temprano a girar por el mundo, creo que es mi búsqueda obsesiva de lo que no está, de lo que falta. Ahora que estoy más vieja, me voy conformando con lo que sí está. Con un pimpollo de ciruelo en primavera, un estudiante movilizado, o un buen asado con amigos.

- Naces en un país dónde se mezclan razas y etnias, orígenes y sangre. Interculturalidad, integración cultural. ¿Cuál es el problema de Europa?

- Las migraciones nunca son un problema. El mundo que hoy conocemos se hizo integrando y desintegrando culturas, y así lo entendemos al estudiar la historia pero no en la vida diaria. No se acepta que, por ejemplo, venga un hombre después de un viaje de tres años desde que saliera de su pueblo natal, esperara en el desierto por una patera que le cruzara las aguas aún sin saber nadar, llegue a su destino buscando un futuro, al paraíso que vio en televisión, y nos saque un puesto de trabajo. Sin embargo esto es lo que siempre pasó y seguirá pasando, los movimientos humanos y animales se dieron desde que existe el Planeta. Así recuerdo a una mujer alemana, nacida en Chile, de padres germanos, que con 16 años de edad se traslada a vivir a Munich. Allí se casó con un alemán, jubilándose con mucho dinero. A mis 22 años me aceptó como chica de limpieza, en negro, por supuesto, nunca me declaró. Un día, le dije que me tenía que ir a recibir mi residencia europea, porque mi padre, nacido en Trieste se fue a Argentina de pequeño pero nuca se hizo argentino, por lo tanto yo tenía la doble ciudadanía, y era una europea como ella ¡Para qué fue aquello! ¡Casi se muere del ataque de asma que agarró! Me dijo que eso estaba arruinando a su país, que por eso ella iba a votar a Strauss, en fin, le salió su nazi interior, después me pidió disculpas. Pero volviendo a la pregunta, yo creo que Europa tiene demasiado y no lo sabe ver. Uno se instala en la comodidad, en el buen vivir, el estilo de vida consumista, quiero y puedo, lo obtengo y paso, y se olvida que en el mundo hay pibes que mueren de sed, no se puede creer, mientras en los blogs se habla de mp3 y chats, de notebooks e ipods, en el mundo, muere gente porque no tiene cerca un grifo. Por eso en América, y cuando digo América como buena argentina no digo Estados Unidos sino Latinoamérica, o Sudamérica, se está más cerca de esa realidad, sí, vos tenés tu notebook quizá, pero paseas en colectivo un rato y ves a pibes que se le caen los mocos pidiendo dinero, eso te moviliza de otra manera, te ata a la tierra, te hace más consciente y activo.

Frente a la costa de África

- Buceando en http://elhammamdeulises.blogspot.com/ encontramos referencias constantes y continuas a la poesía, literatura, fotografía, pintura, cine y otras expresiones y experiencias artísticas. Asimismo en http://www.duchadeheroes.blogspot.com/ , otro de tus blogs. "Tengo un camisón comprado en el mercadillo de Mácher, un camisón amplio, de gorda, amplio, de enferma mental amplia." ¿Qué te trajo a Lanzarote?

- Buenos Aires estaba brava, no teníamos futuro o yo no lo supe ver, y remonté un viejo sueño de vivir en España. La familia del padre de mi hijo estaba en Lanzarote, yo no quería arrastrar a Baltasar sin un soporte familiar. Me decidí viendo "El señor de los anillos", en la primera película, al final, dice: no puedes evadir tu destino, sólo puedes decidir en qué tiempo lo cumples, o algo así. Salí del cine y averigüé por pasajes, había un vuelo charter muy barato en quince días. Entonces llamé al padre de Baltasar y le dije si venía, me dijo: "Bueno, vamos", y en quince días estábamos volando hacia una de nuestras peores pesadillas. La llegada a Lanzarote fue muy triste.

- El Consejo Escolar en el pueblo de Saramago, Fundación Nautilus, seminarios y workshops de creatividad y pintura, ecología y escritura automática. ¿Qué no firmaste en la Isla?

- Bucear y conocer ese fondo de colores increíbles que tiene el suelo marino, de eso me arrepiento. Valdi, el padre de mi hijo, me dijo: si ves lo que hay debajo del mar te vas a dar cuenta de dónde provienen tus colores...y no lo vi.

- Papá te dijo un día: " Con el tiempo un libro definirá tu destino". ¿Quién es Maritza García?

- Maritza García es una vasca maravillosa, inteligente, aguda, trabajadora...en fin, antropóloga, periodista, corresponsal de guerra y no sé cuánto más. Llegó a Lanzarote en mi último año de estadía allí. Como tengo un radar especial para conectar con gente que me apasiona, bueno, hicimos contacto, ella impartió un taller de Historias de Vida, historias de inmigrantes, lo hice, y escribí un relato que será publicado -suponemos- este año.

- "Otra vez ese aeropuerto ardiendo, se la estaba llevando a Buenos Aíres", te escriben y escribes sobre las despedidas. ¿Adónde vas?

- Por ahora me quedo en Mar del Plata, a reponer fuerzas. Mi psicólogo le llama el descanso del guerrero, pero me quedan Londres y Australia por habitar algún día, cuando Baltasar crezca...

El hammam de Ulises o la bañera de Simbad

- El día 1, primer sábado de octubre de 2005, "la bañera de Ulises" dejó de surcar los mares venusinos para navegar por aguas sabáticas. Cuéntanoslo todo.

- Esa es una historia larga y fascinante que voy a resumir porque podría ocupar veinte folios. Escuché en Radio 3 el programa "La Bañera de Ulises", elaborado bajo la dirección de Emilio Garrido en la redacción de RNE en Valencia, y me conmovió desde el primer día. Yo trabajaba en esa época en el Casino de Puerto del Carmen, y como recepcionista en Matagorda, me sentía tan lejos de mi misma, que no te puedo decir. No era yo, era otra Diana la que se ponía los uniformes y trabajaba y trabajaba, y trabajaba. El tema es que un día, escuchando a Emilio desde el buque Constanza, con 101 artistas a bordo y recorriendo el Mediterráneo, parando en cada puerto, transmitiendo desde ahí, no pude más y le escribí una carta contándole por qué seguía su programa, ese mismo día me contestó el mail, diciendo que iba a radiar mi carta, que era demasiado...desde ese día hasta el homenaje que me hizo por Radio 3, leyendo mi testamento, una especie de legado a Baltasar, contándole en dónde tenía yo mis cosas, corrió mucho agua bajo el puente, nos encontramos en Barcelona en Als Catre Gats, ese mítico bar de encuentro de artistas y siempre pergeñábamos algún proyecto nuevo...

- ¿Qué historia es esa de "la ducha de los héroes cotidianos"?

- Cuando me iba de Lanzarote, le dije a Emilio que iba a armar un blog, para el programa, donde los radioescuchas pudiesen escribir, contar y mostrar sus cosas. Él me había conectado con algunos oyentes de su programa y hasta uno, Ángel, vino a parar a casa desde Toledo; Andreíta Milde una alemana que vive hace años en Madrid que teje gobelinos, en fin, había mucho para mostrar. Pues bien, armé el blog y le puse de nombre un juego de palabras, "el Hammam de Ulises o la Bañera de Simbad", porque el hammam es el baño árabe por excelencia. Así que Ulises, con todo su legado occidental se sumergía en sus aguas y Simbad, que es el Ulises oriental se sumergía en la bañera. La cuestión es que hace poquito tiempo, no puedo subir nada más, nunca me han dado una explicación clara, sólo me han dicho que los lectores, esa masa anónima en la que se pueden esconder varias "corporaciones", lo habían encontrado de contenidos inadecuados. Entonces abrí "La ducha de los héroes cotidianos". Me dejé ya de héroes de epopeyas conocidas y de despilfarrar la poca agua del Planeta. Ahora es una ducha, la que nos damos todos, o los que podemos, para salir a trabajar. También es un juego de palabras con la lucha de los héroes, cambiada por ducha.

Pinta, nunca dejó de escribir, sigue buscando

- Treinta años han pasado y seguimos hablando de lo mismo. Piensas en Marucha, y en Graciela el día que la hicieron desaparecer, continúa sin aparecer Jorge Julio López, el primer desaparecido de la democracia. Tú sigues y seguirás buscando. ¿Qué? ¿Por qué?

- Creo que cualquiera que vivió en Argentina en los años de los desaparecidos sabe de lo que hablo. Es no dar tu brazo a torcer, es creer en la justicia. Que se haga justicia y que nunca más el hombre, en ninguna parte del Planeta, tenga miedo a hablar, a decir, a expresarse. Así quiero el mundo para Baltasar, mi hijo. Por eso sigo buscando la vida.


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