Tardaron 27 horas en realizar su proeza

Galán y Baudilio logran la hazaña de unir las Islas Canarias

 
 

Pasaban algunos minutos de las tres de la madrugada del viernes, cuando José Manuel Galán y Baudilio Rodríguez, extenuados por el esfuerzo realizado durante toda la travesía, llegaban al Puerto Deportivo Marina Rubicón. Atrás habían quedado 27 horas de navegación, en la que tuvieron que luchar contra las adversidades del mar.

Rubén Betancort
[Sábado, 14 de octubre de 2006] [07.00]

La aventura comenzaba con condiciones óptimas para José Manuel Galán y Baudilio Rodríguez, la mar estaba en calma, lo que hacía pensar que en principio se iban a cumplir las previsiones. Su primer punto fue La Graciosa, la octava isla recibió a los aventureros a eso de las 01:30 horas, donde recibieron la pertinente certificación de paso.

A lo largo de la noche el viento comenzó a levantarse y a medida que se acercaban a Tenerife, las condiciones comenzaban a empeorar. Galán y Baudilio no ganaban para sustos, hasta el foco que llevaban en la embarcación para tener visibilidad durante la noche se fundió a mitad de travesía. En Tenerife les esperaba un grupo de amigos, que ofrecieron a los aventureros un café caliente para recargar las pilas. A partir de ese punto, la avioneta de la organización los acompañó desde el aire.

El día amanecía y las condiciones climatológicas continuaban empeorando. Uno de los tramos más complicados fue El Hierro-La Gomera, donde el fuerte oleaje apenas dejaba avanzar a la embarcación semirrigida. En muchas ocasiones el potente motor de la embarcación se paraba, al quedarse fuera del agua, con lo que la velocidad de travesía disminuyó mucho.

A la llegada a Gran Canaria, tanto a José Manuel Galán como a Baudilio Rodríguez se les pasó por la cabeza la posibilidad de abandonar la aventura, pero sacaron fuerzas de flaqueza y siguieron luchando contra mar y aire. La velocidad entre Gran Canaria y Fuerteventura casi no superaba los 10 nudos, con lo que pasadas las 2 de la madrugada llegaron a Corralejo. Y desde allí, el paseo triunfal hasta el Marina Rubicón.

A primeras horas de la noche del jueves cientos de personas se dieron cita en el Marina Rubicón para recibir a los aventureros, pero a medida que fueron avanzando las horas, los aficionados fueron regresando a sus hogares ya que muchos de ellos tenían que trabajar al día siguiente. Galán y Baudilio fueron agasajados por un grupo de familiares y de amigos, destacando la presencia de Luis Arráez quien no se quiso perder detalle y acompañó hasta el final.

El objetivo de los aventureros era realizar la travesía en menos de 24 horas, hecho que fue imposible por lo vivido en el mar, pero deberían estar orgullosos de la hazaña que han logrado. Con el paso de los días y a medida que vayan recobrando las fuerzas, serán conscientes del logro alcanzado y seguro que se les pasará por la cabeza el intentar mejorar la marca en un futuro inmediato.

 

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