Nico Hernández, músico políglota

"El rock en la Isla ha sido y sigue siendo un segmento de música para minorías, de unos cuantos colgados"

 
 
 
 
 
 

Un piano y un violín, que había en casa de su abuela y que tocaban los tíos, serían precursores de la armonía que musicaría su vida. "Made in China", ponía en el timple canario que un día le regalaron y al que dedicó tantas horas que necesitó años para contarlas. Así, tocó en la rondalla del barrio y con un grupo de coros y danzas de esta capital. Más tarde, principiando los ochenta, y en el Parque Nuevo que también diseñó César y cierto día desapareció, con un grupo de "peludos", acariciaba temas de Bob Dylan, Taburiente, Santana, Creadence...

Rafael Fuentes
[Lunes, 2 de octubre de 2006]
[07.00]

Nico Hernández nació en 1966 en un Arrecife que entonces era más Puerto que ciudad. Y gastó las suelas de su niñez al socaire de la Plaza que César Manrique diseñó para homenajear a la ciudad de Las Palmas que nos alivió la sed. Al comienzo de los ochenta se suma a Maraballas Band. "Mamá córtame el queso" es el single que sacan al mercado en 1982. La unión dura muchos años que alterna sustituyendo al guitarrista del grupo punk local Bonito Kuadro, escisión de Subproducto Tóxico.

El final del bachillerato le traslada a La Laguna. Allí conecta con músicos locales y después de superar una prueba con Moral Femenina, se incorpora a esta banda en la que permanece desde 1987 hasta 1990. Asimismo en Tenerife, colabora con Edui Bercedo (La Donna Inmóvil, Familia Real), Pedro Gómez, Javi Cabrera de Moral Femenina y Juan Belda, dando forma a Mr. Trip. Terminados los estudios de Turismo, la oportunidad de un trabajo le lleva a Bruselas, 1991, y Manchester, en 1992. Aquí, en Oldham, cuna de músicos, toca con The Corner House y, aunque pintaba bien, no pasan de una maqueta en cinta magnética. La nostalgia y morriña que tiene de sus islas le devuelve a Tenerife ese mismo año de 1992 y más tarde a Lanzarote.

Acompañado de Víctor y Miguel Ángel de Maraballas Band, y Juanje Luzardo, se lanzan a un proyecto multimedia que, por precariedad económica, abandonan para retomarlo después y crear "Delfuego" (1994-1996). Pioneros en Lanzarote en combinar la electrónica con lo acústico, actúan dos años consecutivos en el Festival de Música Visual de Lanzarote y realizan una gira por Alemania con nueve conciertos en distintas ciudades: Munich, Bonn, Heidelberg, Manhaim, Ludwighafen... "Delfuego" sería calificado por el Anuario de EL PAÍS, de 1995, como uno de los diez mejores trabajos de nuevas músicas editados en España. En el año 2000, junto con Mame Spínola, forman "El lenguaje de los delfines", trabajo del que editan 1.500 copias en 2003. No fue hasta el 2005, utilizando software musical y samples, combinados con loops de audio compuestos por Juanjo Jorganes, ex-Moral Femenina, que nace Lanzarote Notebook.

Mirando al mar

- Creciste al calor de La Recova, en los alrededores de un barrio de ayer, La Puntilla, que se robó al tiempo y a la memoria. ¿Qué recuerdos guardas de aquella niñez?

- Recuerdos de niños que juegan al fútbol en la plaza de la iglesia usando los bancos de madera de improvisadas porterías, compartiendo cancha y juego con otros chicos de Valterra, El Charco, El Lomo, La Puntilla y Titerroy. También recuerdo a un cura jugando a meter gol, con nosotros. Y yo, con un montón de instrumentos de cuerda, tocando canciones, y las primeras novias.

- La casa de la abuela, en aquella calle de José Antonio, un piano, el violín, los tíos tocando... son letras del álbum de tu vida. ¿Qué te cuentan?

- Acudía todas las tardes a merendar a casa de la abuela, era la excusa perfecta para poner mis dedos sobre aquel piano desafinado y corroído por las polillas. Y cuando tocaba mi tío Segundo, no perdía detalle del recorrido que hacían los suyos por el teclado.

En clave musical

- Observando tu trayectoria musical, entre el antes de aquel timple canario "Made in China" y el después de los "peludos" que cantaban a Bob Dylan, hay un aprendizaje. ¿Quiénes fueron tus profesores y cuáles las motivaciones para recibir clases a edad tan temprana?

- Con el profesor Alfonso Duro Cabezón recibí los rudimentos de la guitarra. Después fui cogiendo un poco de todo el mundo: Vitola (Maraballas Band), Nacho "El Godo" (ex guitarra de Antonio Vega), Ane Fernández (Papita Rala, La Isla), Valiente, Toti... pero sobre todo de Juanjo Jorganes, cuya técnica y clase me marcó. Así que pocas fueron las escuelas, casi ningún profesor y, sí, muchos maestros.

- Maraballas Band, Bonito Kuadro y Moral Femenina son algunos de las bandas o grupos en los que te integras durante la década de los ochenta. ¿Qué recuerdas de aquella época?

- Se respiraba la modernidad Manrique, había efervescencia cultural. Dámaso, Pedro Paz, "La Sueca", Sergio Molina, Vicente "El Rosco", Zaranda Troupe, El Almacén... Los fines de semana se vivían con intensidad y conectar con esta onda nos motivaba a consumir música traída de Londres, La Laguna o Madrid. Con apenas dieciséis años hacíamos versiones de Talking Heads, Nina Hagen... Flipábamos con King Crimson.

Los viajes

- En tu etapa en Manchester, vives en Oldham, ciudad y cuna de músicos de la talla de Inspiral Carpet, James, Mark Smith, Primal Scream, Happy Mondays... ¿Influyó de alguna manera en tu determinación musical?

- La estancia en Oldham fue un punto de inflexión en mi vida. Trabajé en un hotel con gente de mi edad. Enseguida me arroparon, integrándome en su grupo. Los hermanos Martin y David Evans, Dilan Carpenter. componíamos temas mezclando vinilos, un bajo, guitarra y teclados. Cuando un negro -de buen rollo, Dilan- canta uno de tus temas con vozarrón soul. te pone la piel de gallina, te engancha para siempre.

- Tu formación musical está plagada de recorridos y experiencias: Tenerife, Bruselas, Manchester, Alemania... ¿Sin una visión plural es posible dedicarse a la música?

- Para crear necesitas un mínimo de experiencias. Cuando compartes espacio con profesionales del rock tienes una perspectiva de las cosas que difícilmente puedes adquirir en una isla donde el rock ha sido y sigue siendo un segmento de la música para minorías... vamos de unos cuantos colgados. En Estados Unidos, Reino Unido y en gran parte de Francia, el rock genera pingues beneficios y emplea a muchísimas personas, como un elemento de ocio importante. En España ya es una realidad: Benicassim, 50.000 personas a 150 euros el abono, saca cuentas. Festimad, Sonar, Primavera Sound, Espárrago... con suerte, el Costa de Músicas... ¡ojalá! Hay ciudades enteras que viven exclusivamente del público que viene a disfrutar de conciertos...

El regreso

- "Delfuego" (1994-1996), los hace pioneros en Lanzarote en la combinación de la electrónica con la acústica. ¿Cuál fue la acogida por parte del público de aquel inusual proyecto?

- Era la primera ocasión que, en un escenario de Lanzarote, se plantaba tres notas con un ordenador, con toda la percusión pregrabada, y funcionó. En este proyecto, "Delfuego", Juanje Luzardo, tuvo un trabajo destacado y decisivo. Resolvió con mucha calidad. De ahí, igual de quedarme con las ganas, nació la idea personal de Lanzarote Notebook.

- ¿Cuáles han sido las vivencias más intensas que podrías destacar mientras el proyecto "Delfuego" tomaba forma?

- Queríamos tocar simultaneando películas y documentales. Nos hicimos con videos de Greenpeace y Amnistía Internacional. afectados por las masacres de martas polares y tanta injusticia, desistimos. Entonces buscamos películas del estilo de "Un viaje al interior de la mente" y así. Todo se fue al garete cuándo la mesa de edición de Víctor petó a medio camino. Rescatamos el trabajo que Juanje inició y que Ildefonso Aguilar propuso para el Festival de Música Visual. Ver en directo a Michael Brook, Brian y Roger Eno, John Hassel, fue crucial. Me hice con sus trabajos y. enganchados a ellos hasta ahora.

La última etapa

- Mame Spínola, Lato Martínez, Julio Rodríguez y José Luís Luzardo fueron tus otros compañeros en "El lenguaje de los delfines". Álbum que también agradece el apoyo incondicional de José María de Páiz y Chiqui Tejada. ¿Qué es el lenguaje de los delfines?

- Conozco a Mame desde que éramos niños. Hacía tiempo que no tocábamos rock y necesitábamos descargar la adrenalina acumulada. Un día quedamos, nos encerramos en el estudio, y a sacar temas. Se incorpora Lato -voz-, más tarde Julio y un sinfín de bajistas, hasta que, finalizando 2003, teníamos una banda consolidada. Sonamos compactos y potentes, pero en varios conciertos no aparece el público. En San Bartolomé no nos pagaron, tampoco agradecieron el esfuerzo de pasar todo el día a la solajera para que su ventorrillo sacara cuatro perras. Resultó penoso después de tantos años tocando. Entonces decidí caminar por otro lado y hacer la música que de verdad me apetecía en aquellos momentos.

- ¿Crees que las instituciones están realmente concienciadas en lo que respecta a promocionar e incentivar que este tipo de trabajos se realicen de manera más usual?

- Los departamentos y servicios de cultura de las instituciones tienen mucha responsabilidad en el trabajo que está por hacer. Hay que ayudar y formar a la gente que compone, que hace cosas, facilitarles medios. Un ejemplo claro son las dificultades para acceder a un local de ensayos: la especulación inmobiliaria los convierte en prohibitivos para la economía de cualquier banda o grupo. No hablo de subvenciones, tan de moda en esta Isla, sino de articular un canal amplio de distribución, algo parecido a un departamento de management público. Una opción para doblegar el desarraigo general, quizá ciencia ficción ahora.

- Tu último trabajo es 'Lanzarote Notebook'. ¿Qué se puede encontrar el que le dé al play en la minicadena?

- Agradezco a Mame Spínola el que me animara a aplicarme en la informática musical. Cuando dispuse de todos los medios para crear la música que quería hacer, lo que había comenzado como un entretenimiento o juego en casa, se convirtió en una necesidad vital. Compuse más de dos horas de música electrónica y ¡sorpresa!... Juanjo Jorganes, alucinado, me envía desde Tenerife un CD lleno de loops de contrabajos, trompetas, insistiendo que lo dejara tal cual, minimal, sin melodías. Pero este proyecto me absorbió por completo y acabé agotado, cansado de luchar, de tanto contratiempo: la portada, publicidad, distribución. total, lo lancé y dejé correr solo hasta diluirse. Ahora me tomo un break y vuelvo a descargar con los delfines.

 

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