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Ex director del Servicio Canario de Salud y, lo que es más: ex presidente del Gobierno de Canarias. Lo fue entre el 99 y 2003 y no repitió no por ser mal gestor, sino por haber nacido en Gran Canaria (a su partido le dio un ataque de "alternancia entre provincias" así que en 2003 designó candidato al hoy presidente, Adán Martín). Nació concretamente en la Aldea de San Nicolás hace justo medio siglo. Fue fundador de la Unión Nacionalista de Izquierdas (UNI), y participó durante los años ochenta en distintos movimientos sociales y antimilitaristas. En 1991 se integró en Iniciativa Canaria Nacionalista (ICAN), organización que fue a parar a Coalición Canaria (CC). Dice la wikipedia que su ideología fue adoptando un cariz más conservador. Pero, añadimos, no lo suficiente como para seguir en un proyecto que se ha alejado de su amado centro-izquierda. Así que ha creado Nueva Canarias. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de La Laguna tiene dos pasiones que parecen no congeniar: el ajedrez y el boxeo, que practicó en su juventud.
- Apelando a su pasado boxeador. Parecía estar en la lona, pero el combate sigue...
- Sí, sin duda. Primero porque nuestro compromiso político no es de coyuntura, sino que tiene una historia amplia. Yo puedo estar a la cabeza de un proyecto, pero éste no me representa a mí, sino que representa a la tradición del nacionalismo de centro-izquierda en Gran Canaria y, por extensión, en los dos ámbitos territoriales. Estamos trabajando en política desde que existe democracia en este país, la frustrada aventura anterior se acabó por las razones conocidas: porque se incumplió el programa, porque se engañó a la gente, porque se antepusieron los intereses de una isla sobre el resto... y nosotros seguimos en una nueva oferta, Nueva Canarias, que recoge lo mejor de la tradición del nacionalismo de centro-izquierda y, por tanto, aboga por la unidad de Canarias, un modelo de desarrollo sostenible, la defensa de los intereses de la mayoría, la diferenciación de la política y el negocio y poner en valor uno de los grandes elementos del nacionalismo que es seguir profundizando en el auto gobierno. Trabajamos con pasión, con ganas y vemos con satisfacción que nos hemos abierto un hueco en la política en Canarias en sólo un año.
- O sea, que Coalición Canaria gira en torno a Tenerife y Nueva Canarias en torno a Gran Canaria.
- Pues no. Vamos a procurar que no. La idea es que la articulación en torno al proyecto se haga desde cada uno de los territorios. Para que me entienda: una Federación formada por partidos insulares que comparten un proyecto común. Procuraremos no cometer los errores que ya hemos vivido y reconocer que la diversidad territorial del Archipiélago es compleja. Compleja pero al mismo tiempo rica y precisamente por ello el proyecto ha de construirse de abajo a arriba reconociendo la singularidad de los territorios. Y eso lo tenemos muy presente tanto en las propuestas que estamos haciendo como en las fórmulas organizativas que al final adoptemos.
- ¿Y disponen de piezas suficiente para hacer jaque al Rey?
- Estamos convencidos. En la sociedad canaria hay una parte importante que no se identifica ni con los partidos centralistas, PP y PSOE, ni con el insularismo conservador que representa ATI-Coalición Canaria y por tanto hay un amplio sector de la ciudadanía preocupados por el futuro de esta tierra y vinculados a valores progresistas que se convertirán en piezas suficientes para el proceso de construcción que estamos generando. Tenemos lo mejor que se puede tener: un profundo análisis de esta tierra y las propuestas para mejorarla.
- ¿Cuáles son los errores que aspiran a no repetir con respecto a lo que usted denomina "aventura anterior"?
- Primero se ha de decir que el anterior proyecto tuvo virtudes, sin discusión, durante el tiempo en que los equilibrios y el respeto a la diversidad se reconocieron. Se quiebra cuando hay un intento de un partido de hegemonizar el proyecto y de un territorio de imponer sus criterios sobre el resto. Ahí se olvida el programa y el compromiso a los ciudadanos. Precisamente vamos a procurar que el programa sea nuestra bandera: el contrato con los ciudadanos. Y que lo que ahí se diga se convierta en nuestra razón de ser en las instituciones. No ha de diferir de lo que le interesa a la mayoría de la población: el mantenimiento de los Servicios Públicos, la atención a las personas más desfavorecidas, la potenciación y preservación del medio ambiente... en definitiva queremos un proyecto que ponga en valor lo que otros denigraron y consideraron secundario.
- ¿Y qué papel juega Lanzarote en todo esto?
- La idea es que el Partido Nacionalista de Lanzarote -con el que hemos llegado a un acuerdo que prolonga el entendimiento que ha habido con ellos en la última década- no se quede solo con la influencia que hoy pueda tener sino que haga un esfuerzo para incorporar personas y grupos que, como nosotros, sienten inquietud por cambiar esto, romper con este ciclo político y generar una nueva situación. Lanzarote es una isla muy importante en la estructura económica del Archipiélago, que ha conseguido una marca propia sin que eso sea sencillo pero que tiene problemas estructurales, de crecimiento poblacional que hay que dirigir de forma inteligente y sobretodo es una isla que necesita un esfuerzo del sector público. Fíjese que en 25 años de democracia sólo hubo una legislatura que consiguió que en los presupuestos de la Comunidad Autónoma Lanzarote apareciera con el rango que merece. Y fue la legislatura en la que yo presidí el Gobierno. Antes y después, Lanzarote perdió peso específico. Por eso, mediante el acuerdo con el PNL, queremos contribuir a que se articulen los gobiernos de la isla y a aportar diputados que contribuyan a cambiar Canarias.
- Ya, pero en esa Legislatura a la que usted alude también se dio el caso de los impuestos del REF y del APIC y ese Gobierno que presidía ha sido condenado por la Justicia por "distraer" los dineros que nos correspondían.
- Ahí hubo un proceso negociador del entonces Vicepresidente del Gobierno y Consejero de Hacienda (Adán Martín) con los cabildos insulares que se cerró en desacuerdo con algunos y que al final han ganado en los tribunales. Pero una cosa son las inversiones del Gobierno de Canarias y otra el sistema de financiación de las corporaciones locales. En cuanto a lo primero no se admite discusión: después de veinte años de Gobierno, Lanzarote recuperó el tercer puesto en el ránking de recursos, y eso no lo puede rebatir nadie. Antes no lo fue y después de nuestra marcha tampoco. Con respecto a lo segundo lo que ahora toca es que el Gobierno cumpla con la sentencia y compense al Cabildo de Lanzarote por aquellas discrepancias de orden técnico.
- Recientemente se ha conocido (gracias a la presentación de la Asociación de Implantados Cocleares) que la sanidad pública canaria costea íntegramente las operaciones de este tipo de implantes (costosísimos, por otra parte). Admita que no todo en el Servicio Canario de Salud es negativo...
- La sanidad canaria tiene muchísimas virtudes. Hay una etapa que marca un antes y un después. Fue entre el 94 y el 99 cuando pasamos de 200.000 metros de instalaciones sanitarias a los 700.000. Coincide además cuando montamos el dispositivo de emergencias más cualificado de España, el 061 que luego se transformaría en 112, tenemos médicos absolutamente cualificados y especialidades punteras en todo el país... Nuestro sistema, en definitiva, es homologable al resto de las comunidades autónomas. Pero ocurre que la Dirección es muy incompetente, que es incapaz de dar respuesta a las nuevas demandas y que trata de zafarse de su responsabilidad echando la culpa al crecimiento poblacional. Ahora resulta que todo lo malo es culpa del que viene de fuera, cuando han venido al amparo del modelo de crecimiento que nosotros hemos diseñado. Insisto: hay un tramo de asuntos mal resueltos. Las listas de espera es un ejemplo de lo que le digo.
- Terminamos. ¿Estamos obligados a cerrar el Estatuto o nos podemos dar una legislatura más?
-
Yo creo que el debate del Estatuto se ha hecho mal. Con gran déficit democrático. No han participado en su debate sino los tres grandes partidos representados en el Parlamento y su propuesta no la conocen ni los empresarios, ni los sindicatos, ni las universidades ni, en definitiva, el tejido social canario. Segundo: en los contenidos creo que hay grandes defectos: resuelve mal la condición de doble capitalidad de la comunidad, no considera la conformación nacional de Canarias y eso hace que el nuestro sea un Estatuto "de segunda" en el orden del resto de Comunidades del Estado español y no demanda el nivel de autogobierno que las reglas nos permiten. Por si fuera poco se ha mezclado intencionadamente con la reforma electoral que es un asunto de naturaleza distinta. Así que por el déficit democrático al que me referí, por la instrumentalización política de la reforma electoral y por el lamentable espectáculo que han dado los tres partidos que han estado detrás, lo mejor, más democrático y más sano es trasladar la Reforma del Estatuto al siguiente parlamento, al que surja de las urnas en Mayo de 2007.
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