
![]() |
Prudente y comedido en sus palabras, al presidente de Coalición Canaria (CC) en Lanzarote, Mario Pérez, cuesta sacarle una palabra más alta que la otra hacia sus adversarios políticos, quizás consciente de que en el panorama electoral lanzaroteño nunca se conoce la pareja de baile de antemano. En la cuenta atrás para los comicios de 2007, el jefe de los nacionalistas alerta del excesivo crecimiento de la población y habla del clima político en los convulsos Cabildo y Ayuntamiento de San Bartolomé.
—Les queda a todos los políticos un año para convencer al electorado de que en la próxima legislatura no van a cometer los mismos errores. ¿Difícil reto?
—Nosotros tenemos el reto de devolver la ilusión a los electores que confiaron en Coalición Canaria, que hicieron que fuésemos la única fuerza política con representación en todos los municipios de la Isla y que consiguiéramos un buen número de cargos públicos. A lo largo de la legislatura, debido a las tensiones internas que hemos sufrido, no hemos dado ejemplo precisamente de ser merecedores de esa confianza. Afortunadamente creo que las cosas han cambiado radicalmente a partir del congreso insular. Desde octubre estamos vivienda la época más dulce del partido. En todos actos que hemos celebrado hemos recibido el apoyo de muchos afiliados y hemos comprobado de nuevo que hay ganas de trabajar.
—Coalición Canaria quiere reabrir el debate sobre el crecimiento poblacional. Usted personalmente ¿cree que hay que poner un límite?
—Es imprescindible que cuanto antes prestemos la atención adecuada al crecimiento espectacular de la población en Lanzarote y en Canarias. Los datos son muy gráficos. En Lanzarote crecemos todos los meses en 900 personas, lo que significa un pueblo como el de Guatiza. En un año crecemos en 10.000 personas, eso significa el doble que municipios como Haría o Tinajo. Tenemos que averiguar por qué se produce este fenómeno y cómo está afectando a las infraestructuras básicas. No podemos mirar hacia otro lado. Si no prestamos la suficiente atención sobre el tema posiblemente sufriremos las consecuencias en un futuro.
—El tripartito del Cabildo, ¿sigue bien o se huele ya la pólvora electoral? Lo digo porque parece que no todos están de acuerdo con algunos consejeros como Carlos Espino. De hecho las juventudes nacionalistas lo han criticado por el convenio con la empresa Yudaya.
—La situación es absolutamente normal, ya que somos tres fuerzas que no tenemos las mismas formas de actuar en política ni la misma ideología. Las tensiones que existen son normales y se ven incrementadas por que nos acercamos a la confrontación electoral y cada partido intenta diferenciar mejor su mensaje. En cuanto al planteamiento que hacen los jóvenes de Coalición Canaria ni les dirigimos, ni les prohibimos que hablen. Nosotros nos sentimos orgullosos de tener una organización juvenil tan potente y no vamos a decirles por donde tienen que moverse.
—¿Cree que también ahora se pueden seguir produciendo las presiones empresariales en el conflicto urbanístico con Yaiza? Esas que reveló usted en un pleno siendo presidente accidental del Cabildo.
—El hecho de que Lanzarote sea una isla fundamentalmente turística hace que todos los temas que tienen que ver con el territorio y el urbanismo sean puntos calientes. No en vano, hemos crecido espectacularmente en los últimos años y esos polos calientes se notan mucho más en Puerto del Carmen, Costa Teguise o Playa Blanca. Ese crecimiento ha hecho que tengamos que poner medidas para modularlo, como la revisión del Plan Insular de Ordenación del Territorio, la moratoria, las directrices del Gobierno de Canarias. Son instrumentos que hacen que no repitan cuestiones indeseables como han ocurrido en otras zonas del territorio español.
—Pero yo le preguntaba por las presiones empresariales...
—Cuando alguien tiene un plan parcial lo que quiere es sacarle rentabilidad. Pero hay que saber compatibilizar los deseos lógicos de una sociedad como la nuestra de libre mercado, donde además existe la propiedad privada, con el respeto a las normas urbanísticas de cada uno de los enclaves turísticos. Esas relaciones no son sencillas ni están exentas de conflictos.
—Se comenta que usted apoyó una salida a la crisis de San Bartolomé que pasaba por la dimisión de Miguel Martín. Pero que tuvo que claudicar frente a algunos pesos pesados de su partido. ¿Hay algo de verdad en ese comentario?
—La situación de San Bartolomé es creada, alentada, producida y no cerrada por Olimpia Martín y José Manuel Morales, que estaban dentro del grupo de gobierno y cuando lo abandonaron aseguraron que iban a intentar configurar otro equipo. Dos concejales que dicen seguir las directrices de dos partidos que no se presentaron en San Bartolomé son los responsables de esa crisis, que no han podido resolver en cinco meses. Son como el perro del hortelano: ni comen ni dejan comer. Y esa situación de inestabilidad roza la irresponsabilidad. Pero, nuestros concejales no van a abandonar las tareas que tienen encomendadas hasta que se las quite una moción de censura o se configure otro grupo de gobierno.
—Imagino entonces que ratifica que cualquier posibilidad de pacto pasa por aceptar como cabeza de Coalición Canaria a Miguel Martín.
—Coalición Canaria no va a repetir los errores que se cometieron con José María Espino, Juan Ramírez y Manuela Armas.
[]