Francisco Déniz, sociólogo

"El modelo político en Canarias excluye, no atiende a las necesidades ciudadanas"

 
 

La historia se repite en Tenerife. De los movimientos sociales a la arena política. 'Sí se puede', la agrupación de electores que intentará hacer mella en el inexpugnable feudo de CC, surge de un modo parecido a como lo hizo en Lanzarote, hace más de tres años, Alternativa Ciudadana. Francisco Déniz, profesor de Sociología en la Universidad de La Laguna, es uno de sus impulsores.

M. R.
[Lunes, 27 de marzo de 2006]
[07.00]

—¿Qué papel han desempeñado en los últimos años los movimientos sociales en islas como Tenerife y en Lanzarote? ¿Cuáles son las razones de su aparición?

—Es curioso que hayan sido Tenerife y Lanzarote las islas que hayan asistido al fenómeno en los últimos tiempos. Porque son quizás donde el deterioro político está más percibido. No cabe duda de que en ambos casos hay no sólo una demanda de participación ciudadana sino además un cuestionamiento del modelo político y económico que se estaba adoptando. En Lanzarote existe también un factor de oportunidad política, porque el deterioro de las instituciones conejeras es más que evidente. Y en Tenerife se da el caso de que sus instituciones están gobernadas por el sector más conservador, que es ATI.

—Estos movimientos nacen asociados a posturas de oposición contra proyectos concretos. En Tenerife, el tendido de Vilaflor primero, el puerto de Granadillas después...

—Tenerife ha sido una cosa curiosa. Se ha dado una mezcolanza de valores en el movimiento social. Por un lado, reivindicaciones medioambientales con una demanda fuerte de participación ciudadana, con una mezcla de valores que tienen que ver con la calidad de vida. En el tiempo han coincidido una serie de políticas que han fraccionado la sociedad. Cuando se inició el movimiento de Vilaflor se rompe la unidad de las instituciones: el Ayuntamiento de Vilaflor se puso a la cabeza de las movilizaciones, lo que dio un empuje tremendo pero también dividió al PSOE en el sur de Tenerife. Además, toda la sociedad se enfrentó a Unelco. ATI también cuestionó la política de Unelco... Vilaflor se saldó con una victoria a favor de la participación social. La ciudadanía percibió que las movilizaciones pueden ser eficaces para el cumplimiento de determinados objetivos.

—Y de ahí nace Asamblea por Tenerife.

—A todo ese descontento le dan respuesta dos organizaciones, Asamblea por Tenerife y la Coordinadora de Pueblos y Barrios, que además trabajan unidas, y tiene a Granadilla como bandera pero detrás está el movimiento de Valleseco, el de los vecinos contra la vía exterior, los ganaderos, los profesores universitarios... los movimientos sociales tuvieron la suficiente habilidad para coordinar todo esto. Y el resultado ha sido positivo.

—Pero llega un momento, similar a lo que sucedió en Lanzarote hace unos años, en el que el camino de la reclamación desde la calle parece que se hace insuficiente para algunos.

—Desgraciadamente el modelo político en Canarias excluye, no atiende a las reivindicaciones ciudadanas. Tanto en Lanzarote como en Tenerife llega un momento en el que la protesta ciudadana necesita adoptar algún tipo de fórmula política que le lleve a las instituciones, porque no hay ningún tipo de representación política que atienda a ese tipo de demandas. La experiencia en esta Isla se saldó con la creación de Alternativa Ciudadana 25 de mayo, que tiene un respaldo significativo electoralmente, y en Tenerife también hay algún esfuerzo unitario en el que participa APC con un montón de personas representativas del movimiento social, que están intentando optar al Cabildo de Tenerife y a los ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna: 'Sí se puede'.

—¿Cuál es el objetivo de esta plataforma electoral?

—Sencillo. El objetivo de esta plataforma es ser la voz de los descontentos en las instituciones. Es decir, no es otro movimiento social, ni otro partido. Es una agrupación electoral unitaria de todas las personas que han participado en ese tipo de movimientos.

—¿Y cuáles son los pilares de su programa?

—Son los que ha defendido el movimiento social. La crítica a las grandes infraestructuras por innecesarias, el cuestionamiento del modelo sanitario que apoya la sanidad privada, la participación ciudadana y otro método de participar en política. El programa político se hará sobre la base de lo que la gente ha venido exigiendo.

—Igual que sucedió en Lanzarote, en Tenerife también parece que están surgiendo voces críticas que dicen que la irrupción en política de personas que han venido trabajando en movimientos sociales los desarman.

—Es que son procesos normales y lógicos. Hay personas que entienden que eso puede ser un riesgo. Lo que pasa es que los movimientos sociales llegan a un momento determinado en que se transforman en una especie de frente político-social, donde sin perder la dinámica de plataforma unitaria para convocar movilizaciones también se plantean propuestas políticas. Es lo que podíamos llamar la nueva izquierda.

—¿Estas experiencias que se están produciendo en islas como Tenerife y Lanzarote cree que tienen posibilidades de ser una alternativa política real en el ámbito autonómico?

—Todavía es pronto. Hay encuentros entre AC y APC pero todavía es prematuro para que se dé una posibilidad de ese tipo. Todo depende de la habilidad de las personas que participan en este tipo de movimientos. Pero yo creo que es necesario, porque no se puede permitir un Parlamento autonómico donde estén gobernando siempre los mismos partidos con un sistema electoral absolutamente impresentable, el más antidemocrático del Estado español.

 

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Las entrevistas de DiariodeLanzarote.com

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