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Responde al perfil de mujer joven e inquieta que ha irrumpido en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo en la era de la paridad. Con un café en la mano y su apretada agenda en la otra, Olivia Cedrés tiene un hueco para explicar las últimas leyes que todavía cuajan en el horno del Gobierno Zapatero. En su partido más de uno pegaría por verla en las listas electorales aspirando al bastón de Yaiza. Ella, que aunque es novata se sabe manejar en la política, ni confirma ni desmiente.
—Canarias ha recibido del Estado ocho millones y medio de euros para políticas de integración de inmigrantes ¿Tiene usted miedo de que las instituciones dejen perder este dinero como ha pasado en otras ocasiones?
—Tenemos que estar pendientes de que los dineros que llegan a la Comunidad Autónoma se repartan de manera equitativa. Sin pretender que Lanzarote tenga más que nadie, lo cierto es que nuestra isla debe ser objetivo prioritario en el reparto de este fondo porque ha visto aumentar considerablemente su carga poblacional en muy poco tiempo. En especial en los municipios de Arrecife, Tías y Yaiza se ve este fenómeno de forma tácita, ya que los equipos de trabajadores sociales están soportando un volumen de trabajo enorme. Por tanto, los ayuntamientos deberían estar ya informándose y presentar los proyectos de mediación intercultural e integración de inmigrantes que estimen.
—El Gobierno central ha aprobado la tramitación de una ley específica para la atención a los discapacitados ¿Cuál ha sido el espíritu de esta normativa?
—La Ley de Dependencia o de autonomía personal sienta las bases de un sistema nacional. Antes fue el sistema nacional de educación, de pensiones y el sanitario. Ahora vuelve a ser un gobierno socialista el que empieza a construir lo que se podría llamar el cuarto pilar del Estado del Bienestar. La tónica en esta ley la ponen las personas dependientes, que necesitan para sus actividades diarias de una tercera persona. El 83% de los cuidadores son mujeres y no cotizan porque han abandonado sus puestos de trabajo para poder mantener a la persona discapacitada. La ley contempla que esos cuidadores puedan cotizar, o que en función de la renta y el patrimonio puedan acceder residencias financiadas.
—También está en curso la polémica Ley de Igualdad ¿En qué consiste?
—La Ley de Igualdad viene a romper un techo transparente que ha existido durante mucho tiempo. Tradicionalmente las mujeres cobran un 40% menos que los hombres y les cuesta más escalar a los puestos directivos, Quizás porque llevar adelante el hogar es un rol que se le atribuye más a la mujer. La ley repercutirá sobre todo en la Seguridad Social. Las mujeres que hayan cotizado 180 días podrán pedir durante los siguientes siete años una baja por maternidad, por ejemplo. Además, se incentivará la igualdad desde las empresas. Una empresa que tenga un sello de calidad por ser igualitaria es una empresa en la que podemos invertir y consumir.
—De aquel momento en que, en contra de las encuestas, se llevó usted uno de los sillones de diputada por la provincia de Las Palmas hasta ahora ¿cómo ha vivido su paso por el Congreso de los Diputados?
—Ha sido una experiencia muy bonita. Los ciudadanos me han dado la oportunidad de ser un cargo público de la Isla, lo que conlleva una alta responsabilidad. Asumo errores y fallos de principiante, pero creo que he cumplido la promesa electoral, que era la de trabajar de forma dura. Entrar en el Congreso ha sido como volver a la Universidad, con mucho por delante que aprender. Los primeros días te pierdes y luego ya le coges el tranquillo y coges una velocidad que no pierdes. Para una persona joven acceder a un puesto de diputado como primer cargo público y sentirte responsable de la ciudadanía es una experiencia bastante enriquecedora. Te prepara para la vida pública. Llegas a conocer el grado de competencia que cada institución tiene y el entramado del Estado.
—Qué sombras y qué luces ve usted en estos dos años de legislatura del Gobierno Zapatero.
—Luces. Claramente que ha hecho de la ciudadanía la protagonista de su mandato. Hablamos de Ley de Igualdad, de Dependencia, subida de salarios mínimos y de pensiones, matrimonios homosexuales. Hablamos de derechos civiles y sociales, a parte de los buenos datos económicos que se mantienen.
Las sombras las ubico más en la oposición, que machaca, miente y crispa y se ha olvidado de que debe fiscalizar la labor de Gobierno, detectar los fallos y proponer. Están intentado que los ciudadanos duden del poder del Estado. Disfrazan las cosas para quitarle legitimidad al Gobierno, como si los socialistas no tuviéramos derecho a que los ciudadanos nos elijan para gobernar. A pesar de esta actitud antidemocrática, se están aprobando leyes.
—El diputado popular Cándido Reguera ha presentado algunas iniciativas en el Parlamento que le traen a usted un poco de cabeza. ¿El Partido Socialista no ha querido aprobarlas o las ha rechazado porque las consideraba parte de una estrategia?
—Ha habido propuestas malintencionadas. Como intentar marcar la agenda del Ministro del Interior para una visita, cuando el secretario de Estado de Seguridad vino a Lanzarote al poco de comenzar la legislatura. Y los hechos corroboran que se ha llevado una política efectiva, porque se han incrementado las plantillas policiales todo lo que no aumentaron cuando gobernaba el Partido Popular.
El diputado presentó otra proposición sobre la tarifa punto a punto de los billetes de avión cuando el Gobierno ya la estaba estudiando, sólo para llevarse los méritos de manera oportunista. En ese momento se rechazó y el Ministerio de Fomento siguió trabajando con el Ejecutivo canario y la sacó adelante de la manera correcta. Además, mientras el Gobierno popular no se preocupó de subir el descuento a residentes, nosotros hemos logrado que se pase del 33% de subvención del precio del billete al 50% en una sola legislatura.
—¿Tiene usted metas políticas más allá de esta legislatura? Por ejemplo, ¿le gustaría aspirar a la alcaldía de su pueblo, Yaiza?
—Las aspiraciones que tengo son las del partido. Aunque, para todo político el mayor orgullo es convertirse en alcalde de su pueblo. Pero eso no depende de mí. No me preocupa tanto ser alcaldesa, como que algún día una izquierda moderada pueda gobernar mi municipio. Porque hay muchas cosas por hacer.
—Imagino que no estará conforme con la política municipal en su pueblo.
—Como estoy en el Congreso y tengo que trabajar con los alcaldes tengo difícil opinar de la situación de mi pueblo, pero me parece triste. Me parece lamentable que no se trabaje en los avances sociales. La guardería municipal no se ha terminado, el centro de día para mayores y el de menores tampoco. Hace falta mayor implicación en temas sociales y culturales. En Yaiza se intenta ningunear a la oposición. Hay una gran desgana en el grupo de gobierno. En Yaiza ha habido desarrollismo del cemento pero poco desarrollo de las neuronas del grupo de gobierno para atender al ciudadano.
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