
El esperado retorno de Aguas Chafariz a las estanterías de los supermercados tendrá que esperar un poco más. La empresa que mostró interés en explotar el agua embotellada de Inalsa, Servivend, continúa sopesando los requisitos exigidos por la empresa pública.
Al parecer, y según explicó el representante de los trabajadores en el Consejo de Administración de Inalsa, Manuel Plasencia, el aval solicitado, de unos 240.000 euros, puede ser el principal escollo para que Servivend se haga cargo de Aguas Chafariz.
Además, según el portavoz sindical (al consejero delegado de Inalsa, Mario Pérez, no fue posible localizarlo este lunes) Inalsa ha impuesto otras exigencias. Por ejemplo, dijo Plasencia, si la empresa adjudicataria desea subir los precios del agua embotellada tendría que consultarlo con carácter previo con Inalsa.
Tardanza
Lo cierto es que ya han pasado varios meses desde que a principios de octubre de 2005 el Consejo de Administración tuvo conocimiento del interés de Servivend por explotar Aguas Chafariz. De hecho, la salida del mercado del agua embotellada de Inalsa es mucho anterior y hasta su desaparición de los supermercados ejercía de elemento regulador, al tener uno de los precios más bajos.
Las pérdidas
El Consejo de Administración celebrado este lunes también abordó otros asuntos, como el visto bueno a un nuevo estudio de la empresa Wasser para poner fin a las pérdidas que padece Inalsa en la red. El estudio tendrá un coste de más de 300.000 euros, según el representante de los trabajadores en el Consejo.
Manuel Plasencia se mostró sorprendido por el hecho de que haya aumentado la producción de Inalsa, así como sus abonados mientras que "la facturación sigue igual o disminuye". De ahí que se vaya a llevar a cabo una auditoría técnica de la facturación así como una consultoría para analizar el sistema comercial de Inalsa. Para Plasencia, que ha pedido un listado detallado con todos los trabajos que ha hecho Wasser para Inalsa, estas aparentes incongruencias "parecen cosa de brujería".
Las subcontratas
Según Plasencia, en el Consejo también se discutió sobre las subcontratas con otras empresas, que según dijo "terminan en marzo", por lo que "se está haciendo un estudio para sacarlas a concurso para ver qué necesita Inalsa". Los trabajadores de la empresa pública han puesto especial énfasis en el control de las subcontratas desde hace tiempo. Así, subrayan el considerable gasto que suponen, que según sus cálculos, ascendió a "220 millones de pesetas en 2001, 297 millones en 2002, 356 millones en 2003 y 237 millones en 2004". Tres empresas principalmente se reparten las subcontratas, según el comité de empresa.
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