Balance de la actividad pesquera

 

 

Un año de esperanza para levar anclas

2005 pasará a la memoria de los pescadores como el año en que recuperaron la esperanza en sacar sus barcos del dique seco. Después de que en noviembre de 1999 expirara el convenio de pesca que habían firmado la Unión Europea y Marruecos, la flota atunera de Lanzarote tuvo que jubilar 17 embarcaciones. También la flota artesanal quedó reducida a menos de la mitad y decenas de familias tuvieron que buscar un porvenir lejos de ese mar que durante tantos años les dio de comer.

Pero en julio de este año que acaba, se confirma la buena noticia. El reino alauita suscribe un nuevo acuerdo con la Unión Europea por el que autoriza la pesca al sur del paralelo 30 a 20 barcos artesanales y en toda la zona del Atlántico de Marruecos a 27 atuneros de caña de cebo vivo.

Ante esta noticia, algunos pescadores del País Vasco y otras comunidades del norte de España se frotan las manos y pretenden participar en un negocio en el que hasta ahora no habían estado presentes.

Declaración institucional

El 12 de agosto el Cabildo de Lanzarote traslada al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca una declaración institucional en la que se pide otorgar la totalidad de las licencias de pesca acordadas con Marruecos a la flota pesquera de Canarias, dando prioridad a las embarcaciones lanzaroteñas.

El 28 de septiembre, Juan Carlos Martín, secretario general de Pesca del Gobierno central, se compromete con las autoridades locales a respetar los derechos históricos de los pesqueros de la Isla.

Ese mismo día, se conoce la intención del Ejecutivo nacional de prohibir el uso del palangre en una zona de las aguas exteriores situadas al oeste de Lanzarote, con objeto de preservar las poblaciones de merluza y evitar la sobrepesca de grandes pelágicos.

Apresamiento de atuneros

Pero no todo han sido buenas nuevas. En junio cuatro atuneros de la flota lanzaroteña son apresados cerca de las islas Salvajes por la armada portuguesa bajo el pretexto de que faenaban en aguas lusas. Los patrones fueron obligados a pagar multas y a descargar todas sus capturas en Madeira. La campaña del atún se vio mermada por este triste incidente.

De momento, las cofradías esperan con incertidumbre que el Gobierno decida el reparto final de las licencias para faenar en el banco canario sahariano. Confían en que en marzo una treintena de embarcaciones pueda poner rumbo de nuevo al sureste y regresar con las bodegas llenas de pescado fresco.

 

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DiariodeLanzarote.com