El aeropuerto de Guacimeta, escenario de varias huelgas

 

 

Malos tiempos para volar

Muchos pasajeros del aeropuerto de Lanzarote no olvidarán este año. Aterrizajes de emergencia, huelga de limpieza, amenaza de huelga del transporte discrecional y los paros convocados por el Comité de Empresa del Servicio de Asistencia en Tierra de Iberia, que dejaron a muchos turistas con lo puesto y sin maletas.

Ya en marzo saltan las alarmas en el aeródromo por la huelga de los empleados de la empresa Initial, concesionaria del servicio de la limpieza. Unos sueldos de poco más de 600 euros motivan el paro. En casi un mes de negociaciones, la basura se acumula por todos los rincones de la terminal. Tras la mediación del director insular, el 8 de abril los operarios de limpieza bajan las armas y consiguen un aumento de 115 euros mensuales en su salario, dosificado durante los tres años siguientes.

Pero lo peor estaba por venir, el domingo 26 de junio se cumplen las amenazas y los trabajadores del 'handling' de Iberia se ponen en pie de guerra. Las movilizaciones tienen lugar todos los domingos, martes, miércoles y jueves. Rechazan el paso de parte de la plantilla a Binter y reclaman una mayor estabilidad laboral.

Al principio la huelga no tiene los efectos deseados, Comisiones Obreras denuncia que la empresa contrata trabajadores ilegales para reventarla. Pero la vuelta de tuerca llega el domingo 31 de julio. La falta de personal obliga a la compañía a dejar en tierra 1.200 maletas. Una semana después son 2.000 y otra más tarde la cifra se eleva a 10.000. La imagen caótica de Guacimeta se difunde por todo el país.

Ante este hecho, Iberia se ve obligada a abrir una ronda de negociaciones a finales de agosto. Mientras, Aena se lava las manos alegando que el conflicto es estrictamente laboral. A pesar de la mediación del director de Trabajo del Gobierno canario, el diálogo se rompe y acaba en los tribunales. Iberia pide a través de la justicia compensaciones económicas y los empleados que se hagan fijos a los trabajadores eventuales.

Entre tanto sucedía todo esto, los conductores de guaguas turísticas lanzan un preaviso de huelga para el 18 de agosto, coincidiendo con la temporada alta. Tras recurrentes contactos entre el sindicato USO y Astratur la sangre no llegó al río. El 6 de septiembre los guagüeros firmaron un acuerdo con los empresarios para subir los sueldos.

Para colmo, la falta de taxis los jueves y domingo provoca un conflicto entre los profesionales y colas de decenas de pasajeros. Finalmente en julio entra en vigor un nuevo sistema de recogida de pasajeros en el aeropuerto de Lanzarote con un retén de 41 vehículos.

A día de hoy, aunque apagada por las circunstancias sigue adelante la huelga de Iberia. Algunos de los cabecillas ya no están en la empresa para contarlo porque han sido despedidos. Guacimeta respira una calma tensa, sin duda han sido malos tiempos para volar.

 

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DiariodeLanzarote.com