Manuela Armas, parlamentaria del PSOE por Lanzarote

"Me gustaría que en el Estatuto de Autonomía tuviesen más importancia los elementos prácticos antes que la bandera"

 
 

Manuela Armas asegura que no había entrado a un pleno cuando fue elegida alcaldesa de Arrecife. Preocupada por la problemática social, aboga por que con el nuevo Estatuto de Autonomía de Canarias se ayude a resolver las carencias en la vida de los ciudadanos y que se recoja el papel del Archipiélago en el desarrollo de África.

Manuel Riveiro
[Lunes, 10 de octubre de 2005]

Desde hace un tiempo para acá, en España no se habla de otra cosa que no sea la reforma de los estatutos de autonomía.

—Creo que afortunadamente se está hablando de cambios y de reformas porque el Partido Socialista está gobernando. De no ser así posiblemente no estaríamos hablando de esto en toda España. Es un detalle que hay que agradecerle a José Luis Rodríguez Zapatero, porque de otra manera no estoy segura que hubiera pasado.

¿Y por qué se tiene que modificar el Estatuto de Autonomía de Canarias?

—En primer lugar porque hay que aprovechar la coyuntura propiciada por el Gobierno central, que después de repente desaparece  y no la volvemos a tener. Y segundo porque los pueblos, que están vivos, y las instituciones y las cartas magnas, que deberían estarlo, deben adaptarse a las nuevas realidades. Por eso me parece fundamental un estatuto práctico. Un ejemplo es la petición de que se recoja en el Estatuto, nuestro marco jurídico superior, una renta permanente o una ayuda permanente a las personas desfavorecidas, algo que me parece un avance.

Sin embargo, en Canarias la reforma estatutaria parece que no está calando en la población y que el debate se está reduciendo a acusaciones entre los partidos mayoritarios.

—Eso me parece una falta de madurez, justo cuando el Estado ha abierto la mano para que las autonomías avancen. Por otro lado, no se ha desarrollado la comunicación entre los políticos y los ciudadanos, entre los que hay un divorcio real. Yo creo que no hemos sido capaces de comunicar lo importante que es la reforma del Estatuto de Autonomía a este pueblo, porque es importante que se sepa el marco que va a haber en los próximos 20 años.

¿Qué aspectos considera más relevantes de la reforma?

—Hay muchas cosas que los nacionalistas defienden, como una bandera con siete estrellas, que hay que respetar, pero me gustaría que tuviesen más importancia los elementos prácticos en el Estatuto de Autonomía: me gustaría que el Estatuto asegurara la pervivencia y el desarrollo de este pueblo, que quedasen cosas fijadas como por ejemplo que nuestra tierra fuese regada con agua limpia, algo a lo que tenemos tanto derecho como los murcianos.

Canarias está a un paso de la costa africana. ¿Esa realidad tendría que quedar fijada en el Estatuto?

—Me parece absurdo no enmarcar el Estatuto en las políticas globales. El sistema por sí es injusto e insolidario y además insostenible, porque tres cuartas partes del mundo están sin comer. La historia no se escribe en dos días pero este sistema hay que cambiarlo porque se muere. Es innegable que tenemos que tender a una solidaridad mayor de la que hay. Es importante que podamos enseñar a los países ribereños una serie de políticas sostenibles y que Canarias sea sede de una plataforma de paz y de solidaridad. Las políticas solidarias tienen que darse por fuerza, más allá del 0,7%, porque la situación actual no se puede sostener más tiempo, con lo cual habrá que organizar esa solidaridad... y lo más cerca que queda es Canarias.

Por otro lado, parece que se está por que Canarias asuma nuevas competencias con la reforma del Estatuto.

—Estoy totalmente de acuerdo con que las aguas canarias se delimiten de la misma forma que si fuera un Estado archipielágico, conseguir lo máximo en este sentido. En cuanto a otra serie de competencias que son del Estado, existe una posibilidad de que se puede conseguir una cogestión. Nosotros estamos por esa vía. Por lo menos, que seamos partícipes en costas, en puertos, en aeropuertos...

En cuanto al tema de la inmigración, me parece injusto que se ponga una barrera para que no pase nadie por encima, porque esta Isla no es más mía que de los que vienen, aunque también es cierto que la sostenibilidad de la Isla es fundamental. Por eso, tenemos que buscar algún mecanismo para actuar mientras no se resuelvan los problemas en su tierra. Creo que hemos fallado en el acogimiento que le damos a los inmigrantes y que las políticas de inmigración deben ser más de implicación municipal.

En las llamadas islas menores también se está promoviendo un proceso de descentralización.

—Nosotros estamos por la Isla y por la comunidad autónoma, no por la administración provincial. En ese sentido, apoyamos los procesos que se están dando en Lanzarote y Fuerteventura en relación con las cámaras de comercio y las autoridades portuarias.

Quizás lo que más está en discusión con la reforma del Estatuto es la modificación del sistema electoral y de la triple paridad.

—Queremos que se bajen los topes electorales, nos parece injusto que se tenga que llegar al 30% insular o al 6% regional para tener representación. En cuanto a la lista regional que se ha propuesto, los diputados de las islas menores vamos a defender la triple paridad porque ya tenemos bastantes desequilibrios con respecto a las islas mayores como para que encima esto se tambalee. Yo voy a intentar seguir manteniéndola. Es verdad, por otro lado, que Gran Canaria y Tenerife tienen muchísimos más habitantes que nosotros. Con esta lista de 10 personas se conseguiría un equilibrio mayor entre el territorio y la población. Tenemos que ver cómo manejamos que esa lista no nos rompa al resto; de todos modos es un debate que no está cerrado. Dentro del partido, los diputados de las islas menores hacemos nuestra fuerza.

 

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