Francisco Armas, presidente de Asolan

"El Plan Especial de Ordenación Turística es una oportunidad para que entre todos definamos el Lanzarote de mañana"

Francisco Armas, presidente de Asolan.
 

Francisco Armas es la voz autorizada para hablar en nombre de los hoteleros de Lanzarote, a quienes cree que a veces se les "pinta con cuernos y con rabo". Presidente de la Asociación Insular de Empresarios de Hoteles y Apartamentos de Lanzarote (Asolan), es certero a la hora de dar las claves de las preocupaciones del sector: diversificar la oferta, no depender del turismo de sol y playa o remozar los núcleos turísticos más afectados por el paso del tiempo.

Manuel Riveiro
[Lunes, 4 de julio de 2005]

Las últimas estadísticas demuestran una sensible pérdida de turistas. ¿Cuáles son las expectativas para la temporada de verano y lo que resta de año?

—Sobre el verano tenemos datos objetivos que nos permiten decir que vamos a tener unos niveles de ocupación prácticamente iguales a los del año pasado, incluso un poquito por encima. Consideramos que es la temporada que nos va a salvar el año, en la que vamos a tener los mejores niveles de ocupación. Datos objetivos lo confirman, como que se han reservado más slots u operaciones de vuelos en el aeropuerto de Lanzarote. También los hoteleros asociados a Asolan tienen unos niveles de reserva que permiten colegir que los meses de verano nos van a dar una alegría.

Con respecto al resto del año, como sabe todo el mundo es difícil hacer conjeturas a medio y largo plazo. La tendencia del cliente es que no reserva, espera a última hora. Por ello, es imposible prever qué nivel de ocupación vamos a tener en esos meses. Estamos preocupados, pero algunas líneas aéreas peninsulares con las que hemos firmado convenios puede que mantengan los vuelos durante el invierno y que eso contribuya de alguna manera a ir compensando la merma turística que efectivamente se ha ido apreciando.

¿Cuál es la valoración qué hace Asolan de lo que va de año?

—En cuanto a niveles de ocupación hemos mantenido prácticamente los del año pasado. También es verdad que no fue un buen año. Es cierto que se ha hecho necesario por parte de algunos establecimientos efectuar ofertas en mayor medida que el ejercicio anterior, lo cual se traduce también en una merma en la rentabilidad del negocio.

En Puerto del Carmen o Costa Teguise se evidencia un significativo proceso de obsolescencia. ¿Cuál es la receta de los hoteleros para abordar la situación de estas localidades turísticas?

—Yo creo que los ingredientes de la receta son básicamente dos. Por un lado, una iniciativa empresarial que rehabilite aquellos complejos que presentan determinados signos de obsolescencia. Algo que concretamente en Puerto del Carmen se está ejecutando con un alto grado de responsabilidad por parte los propietarios de los establecimientos. Luego hay otro componente de la receta, que es público. No sólo basta con tener un establecimiento en perfecto estado de revista, sino que hay complementar eso con unas infraestructuras públicas adecuadas, como son las aceras, las calles, la iluminación, la limpieza, la seguridad, el buen estado de las playas... En el caso de Costa Teguise hemos ido comprobando que los niveles de ocupación han sido un poco más bajos que en las restantes zonas turísticas de Lanzarote y que requiere una atención especial. Para Costa Teguise tenemos algunas ideas, pero éste el trabajo de una comisión que se ha creado en el seno de Asolan en la que, conjuntamente con otras asociaciones, instemos a establecer un guión para restablecer los niveles de ocupación de esta localidad turística.

Hay sectores que opinan que el turismo en la isla está llegando a su etapa de madurez y que a partir de ahora se producirá un punto de inflexión. ¿Cuál debe ser, a su juicio, la apuesta de futuro de Lanzarote como destino turístico?

—En primer lugar, consideramos que en el mercado de sol y playa tenemos muchísima competencia y a precios más baratos. No podemos competir en precios con destinos como Túnez, Turquía o Egipto, ya que sus estructuras les posibilitan bajar precios a unos niveles que nosotros no podemos alcanzar. Tenemos que apostar por la calidad y por diversificar la oferta. Para ello, aparte de tener buenos establecimientos alojativos, todo lo que es la oferta que está alrededor de los establecimientos tiene que ser de primer orden. O sea, nos referimos a la restauración, en la que tenemos que ofrecer una buena relación calidad-precio, y evidentemente tenemos que considerar también una oferta complementaria potente. Y sobre todo, ir buscando unos segmentos que sean más activos, que no sean mero sol y playa. Para eso se necesita claramente una implicación pública y también una implicación privada, que la hay, pero que a veces está constreñida por disposiciones tipo modificación puntual nº1 del Cabildo, que imposibilitan prácticamente hacer una oferta complementaria potente.

Los pasos del empresariado turístico suelen ser analizados en detalle. ¿Cuál cree que deben ser las relaciones del sector turístico con el medio ambiente y con la comunidad local?

—Del negocio turístico vive la inmensa mayoría de los ciudadanos de Lanzarote. A los empresarios turísticos se nos pinta a veces con cuernos y con rabo, y que la ciudadanía lo tenga claro, desde Asolan no pedimos más camas turísticas. Queremos preservar el medio ambiente de Lanzarote, que no confundan a la población. Poner un campo de golf en una zona turística no daña la personalidad y el carácter tan peculiar que tiene Lanzarote y que es uno de sus principales atractivos. Creo que es perfectamente compatible, que no nos lleven a los extremos. Por otra parte, nuestras actuaciones están encaminadas a beneficiar también a la isla. Buena prueba de ello son los convenios que hemos suscrito con compañías aéreas que permiten a los ciudadanos de Lanzarote estar perfectamente comunicados con distintas ciudades peninsulares.

A principios de mayo se celebró en el Arrecife Gran Hotel una rueda de prensa con una representación del sector turístico. Allí se realizaron dos bloques de peticiones: por una parte, la retirada de los contenciosos que el Cabildo mantiene con un buen número de establecimientos alojativos y, por otra, la petición de inversiones en infraestructuras públicas. ¿Van a profundizar en un debate público sobre las necesidades de la isla?

—Yo creo que es el momento de hacerse. Ahora mismo estamos en un punto especialmente delicado por la situación del sector, y especialmente delicado porque tenemos que entre todos definir lo que es el Lanzarote de mañana. En ese sentido se nos presenta la redacción del Plan Especial de Ordenación Turística, que es una oportunidad para que entre todos, sin crispación, nos sentemos y definamos un producto que posee sus peculiaridades pero que también demanda una mayor potencialidad de cara a la variedad de los turistas.

El nuevo grupo de gobierno del Cabildo tiene entre sus líneas de trabajo retomar el debate sobre la fiscalidad ambiental. ¿Qué posición tiene Asolan con respecto a la popular 'ecotasa'?

—Ya lo expusimos en su momento. Teníamos muy próxima la experiencia balear, que causó un daño apreciable al sector turístico. Se demostró que no era el mejor método convertir a los empresarios y establecimientos en recaudadores. En cualquier caso, a priori somos muy recelosos, porque la demanda turística ahora mismo es muy sensible con cualquier alzada de precios. Eso repercutiría evidentemente en el paquete turístico, y la realidad es que el turista se está decantando en su decisión de volar a un sitio o a otro en función del precio. Esto nos hace pensar que  no es el momento.

Un reciente fallo judicial ha determinado la ilegalidad de un complejo turístico de Playa Blanca. ¿Cuáles cree que podrían ser los efectos de su posible cierre y demolición?

—Sin entrar a valorar las decisiones judiciales, porque somos muy respetuosos con las mismas, a nadie se se le esconde que en un caso extremo en el que se llegase al derribo, éste tendría repercusiones negativas inmediatas, no sólo para la zona turística de Playa Blanca sino para aquellas personas que están trabajando en dicho establecimiento. De todos modos, esta sentencia está recurrida, y por lo que tengo entendido el fallo no entra al fondo de la cuestión sino a la forma.

 

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