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| Sergio Pérez, jefe de estudios de la Escuela de Hostelería de Teguise. |
La Escuela de Hostelería de Teguise, que abrió sus puertas en 1987, vive durante los últimos meses en un estado de incertidumbre constante sobre su futuro. En enero, los profesores ya tuvieron que manifestarse para poder cobrar sus sueldos. Ahora, ven como a pesar de que el curso ya está finalizando, no se abre el periodo de matriculación para el siguiente. Sergio Pérez, jefe de estudios de la Escuela, cree que la amenaza del cierre acecha al centro.
—¿En qué situación se encuentra la Escuela de Hostelería?
—Hace una semana y media tuvimos una reunión con el grupo de gobierno del Ayuntamiento de Teguise, de quien dependemos subsidiariamente y nos dijeron que los recursos económicos se están agotando, hasta el punto de que no hay dinero prácticamente ni para poder pagar las nóminas del próximo mes. Con lo cual, van descartando por lo menos de manera extraoficial que el próximo curso se pueda abrir la matrícula. Nos comentaron que la aportación del Cabildo es insuficiente, a pesar de que es el único organismo que ha proporcionado dinero, con lo que quedan unas tres cuartas partes del presupuesto por cubrir.
—¿Qué percepción tienen sobre el futuro del centro?
—Tenemos la completa seguridad de que la Escuela no interesa a nadie, eso lo tenemos bastante claro, porque si le interesase a alguien no estaríamos con este tipo de historias. Lo que no entendemos es que si se sabe que funciona, no es comprensible que se deje morir tal como está el sector turístico hoy en día. Y si ya de por sí cerrar un centro educativo supone una pérdida terrible para la sociedad, más aún uno como éste que está destinado a preparar a los profesionales del turismo del futuro. Si tienen la idea de cerrarla tendremos que acatar las órdenes, pero que tengan la valentía y la honradez de decírselo a todo el mundo.
—¿Han recibido algún tipo de apoyo del Gobierno de Canarias?
—Se han intentado mantener contactos con la viceconsejera de Turismo Pilar Parejo, pero ella no muestra interés por la Escuela. Por eso creemos que esa vía se ha agotado. Los profesores hemos hecho una labor buena, hemos trabajado de una manera profesional y la Escuela de Hostelería se ha demostrado que es útil para la sociedad. Nos gustaría que nos explicasen el motivo, aparte del económico, para no mantenerla abierta.
—¿Cuántas titulaciones y alumnos se verían afectados por un posible cierre?
—Ahora mismo tenemos unos 85 alumnos matriculados, de los que siguen constantemente el curso unos 65 o 70. Se imparten tres ciclos, dos de ellos de dos años, uno especializado en cocina y otro en turismo, y otro ciclo de un año, especializado en regiduría de pisos. Lo que se le ha dicho a los políticos es que, claro, no hay muchos alumnos, pero cómo va a haberlos si se ponen cortapisas costantemente. Para captar alumnos no hay otra solución que los empresarios se comprometan a que dentro de su selección de personal se exijan las titulaciones que ofertamos para poder acceder al puesto de trabajo o a un mejor salario. De esta manera estaría la escuela llena. Además, si las patronales turísticas aportan su granito de arena, la Escuela sigue adelante, eso está seguro. El caso es que eso interese o no, porque las patronales nos apoyan pero a la hora de invertir económicamente...
—¿Cómo están los profesores de la Escuela?
—En estos momentos hay 15 profesores que no tienen garantizado su futuro. Aquí ahora mismo no hay garantías de nada, ni con nadie. No hay garantías tampoco de que se abra la matrícula. Está llamando gente para solicitar información para matricularse y les estamos diciendo que todavía no podemos hacer nada, con lo que estamos perdiendo posibles alumnos. La Escuela necesita un proyecto de futuro de 2 o 3 años, que es algo que ya se dijo cuando se constituyó el patronato. Se necesitan al menos un par de años para sacar de la sombra a la Escuela de Hostelería. Por eso se consiguió una plantilla de profesores lo más cualificada posible, se hizo una captación de alumnos a través de visitas a colegios, centros y publicidad en televisión, pero si estas acciones no se apoyan todo esto se viene abajo.
—La labor de la Escuela de Hostelería se ha visto recompensada con algunos premios...
—En un principio, lo de los premios era algo a lo que nosotros nos agarrábamos para que todo el mundo entendiese que esta situación era inexplicable. Pero aparte de los premios y reconocimientos, lo importante es la labor social que cumple la Escuela, los cursos que se hacen, la relevancia que obtiene en los medios, sólo con noticias positivas desde hace dos años salvo por el tema económico; además de los servicios que se prestan y la experiencia de los establecimientos donde hacen prácticas los alumnos. La actividad de la Escuela de Hostelería ofrece un balance positivo que demuestra que es viable, lo único que necesita es apoyo.
—¿Van a tomar medidas los profesores y alumnos para evitar que desaparezca la Escuela de Hostelería?
—A los alumnos no los hemos querido meter en esta problemática. Ya quedaron bastante involucrados en enero, cuando hubo problemas para que nos abonasen nuestros sueldos. Ahora les quedan dos semanas para hacer los exámenes y terminar el curso y no queremos que se distraigan. Los profesores ya veremos lo que hacemos, pero lo cierto es que estamos desencantados y desilusionados, lo normal cuando te están diciendo que mañana mismo te van a cerrar el chiringuito.
Lo único que estamos haciendo es alzar la voz, que la población conozca los problemas por los que atraviesa la Escuela de Hostelería y obligar al grupo de gobierno del Ayuntamiento de Teguise a que dé la cara. Que sean honestos y que digan que van a cerrar la Escuela. Además, hemos pedido cita con varias consejerías del Cabildo, con el propio presidente y vamos a realizar algunas reuniones con las patronales turísticas para que conozcan el estado de la Escuela y ver si pueden aportar alguna solución.