Fabián Gaviria, ex presidente de Asoincol

"Lanzarote tiene que entender que se enfrenta a un futuro mestizo"

Fabián Gaviria, ex presidente de Asoincol.
 

 

Fabián Gaviria (Cali, 1969) se ha hecho popular en los últimos dos años en Lanzarote por ser una de las voces más conocidas de la comunidad colombiana. Quizás la única. Gaviria, uno de los fundadores de la Asociación colombolanzaroteña por la Solidaridad y la Integración sociocultural en la Isla (Asoincol), fue relegado de la presidencia del colectivo hace un par de meses. Justo cuando se estaba desarrollando el proceso de regularización de inmigrantes organizado por el Gobierno socialista.

Manuel Riveiro
[Lunes, 16 de mayo de 2005]

A pesar de ya no ostentar la presidencia de Asoincol, la casa de Fabián Gaviria, que llegó a la isla en mayo del 2001, ha seguido siendo visitada por ecuatorianos, marroquíes o senegaleses que buscaban asesoramiento para los trámites del proceso de regularización y de la ley de extranjería.

"Sean de donde sean no hay ningún problema", dice Fabián, que se mantiene "muy crítico" con el proceso de regularización que finalizó el sábado 7 de mayo con 3.260 solicitudes en Lanzarote. "Cuando se anunció el proceso de regularización y de reforma de la ley de extranjería el año pasado detecté que había errores en algunas cuestiones", asegura. La "desinformación, ciertos vacíos jurídicos (como el requisito de empadronamiento) y la falta de previsión del Gobierno" han sido los 'puntos negros' del proceso para el ex presidente de Asoincol.

"Sin ser pesimistas, es posible que haya unas 2.000 personas que se pueden haber quedado sin regularizar de entre las 5.500 y 6.000 que teníamos censadas y que estaban en condiciones de arreglar su situación", sostiene Fabián Gaviria, que lamenta las dificultades que han padecido algunos inmigrantes: "Conozco algunos casos de personas a las que han echado a la calle sólo por no darles la oferta de trabajo. Si eso ha sucedido en Lanzarote, ¿qué no habrá pasado en el resto de España? Si eso ha sido así entre personas que hablamos el mismo idioma, ¿qué se puede esperar para una persona que haya venido de Asia, de África o del este de Europa, que tiene dificultades para comunicarse?".

Además, Gaviria considera que los medios ofrecidos por el Gobierno durante el proceso de regularización han sido insuficientes: "Se puso un número de teléfono y fax para solicitar información. Sólo había una operadora para Lanzarote y Fuerteventura, con un horario de 9.00 a 13.00 horas... lógicamente se saturó el servicio".

Con todos estos defectos, los beneficios para aquellos que consigan normalizar su situación en España son evidentes para el antiguo portavoz de la comunidad colombiana en la isla. "Va a permitir una mejora para estas personas a tres niveles: laboral, emocional y familiar. Van a tener estabilidad en sus empleos, tranquilidad para andar por la calle sin temor a la policía y también la posibilidad de pensar en viajar a su país o de reagrupar a su familia aquí".

Futuro mestizo

Los datos que manejaba Asoincol el año pasado mostraban el cambio que se está produciendo en la configuración de la sociedad lanzaroteña. "En el padrón de Arrecife había, en marzo de 2004, 3.521 colombianos censados -un 6% aproximadamente de la población de la capital-. En total, puede haber más de 5.000 colombianos en la isla, muchos de ellos con los documentos ya en regla", asegura Fabián Gaviria.

¿Cómo se vive desde el punto de vista de un inmigrante? "Es difícil, porque aquí hay algunas personas que no quieren asumir la evolución de las sociedades que se está produciendo en todo el mundo. Lanzarote tiene que entender que se enfrenta a un futuro mestizo, en el que se tiene que aprender a convivir y a construir conjuntamente el futuro de la isla".

En este contexto, la xenofobia y el racismo han asomado la cabeza por parte de algunos sectores que encuentran en estas expresiones "la forma de luchar contra el fenómeno de la inmigración". Fabián, que detecta cierto "ensimismamiento" de la comunidad local y la inmigrante a causa de "recelos" por el "desplazamiento en lo laboral, inclusive en lo sentimental", está convencido de que "somos diferentes, pero tenemos que vivir juntos".

La cabeza de Fabián Gaviria

Fabián Gaviria fue uno de los impulsores de la Asociación colombolanzaroteña por la Solidaridad y la Integración sociocultural en la Isla (Asoincol), que se constituyó a finales del año 2003. Desde entonces había desarrollado la labor de portavoz del colectivo y, a partir de septiembre del año pasado, había añadido el cargo de presidente a sus funciones.

Sin embargo, en las últimas elecciones fue desalojado por un grupo "de ocho o nueve personas", que propusieron a un candidato "que no cumplía los requisitos legales para ser presidente de Asoincol, porque en aquel momento no tenía permiso de residencia, lo que hacía el nombramiento impugnable por ley". "La idea era que rodara mi cabeza" explica Gaviria, que confiesa que las tensiones internas en el seno de la asociación se venían arrastrando desde noviembre del año pasado. El malestar con la labor del cónsul honorario de Colombia, al que relacionaban con Fabián, y la introducción de figuras organizativas en el colectivo para "fiscalizar" el trabajo de la junta directiva propició un escenario de desencuentro que desembocó en su salida por la puerta de atrás de Asoincol.

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